Razones sorprendentes por las que puede retrasarse tu vuelo (y cuándo puedes reclamar)
A pesar de que existen muchas razones por las que puede retrasarse tu vuelo en el aeropuerto, lo cierto es que casi siempre pensamos en dos: las condiciones meteorológicas adversas o las huelgas, ya sean del personal de la compañía aérea o del aeropuerto.
Sin embargo, entre todas las causas que pueden provocar el retraso o la cancelación de un vuelo, existen muchas otras que pueden resultar sorprendentes, precisamente por la poca frecuencia con la que ocurren.
Más allá de lo curiosas que puedan parecer, estas causas son además un elemento crucial para saber si es posible reclamar una indemnización. No basta con conocer cuánto se ha retrasado el vuelo: también importa por qué se produjo el retraso y si la aerolínea podía evitarlo.
En resumen: por qué puede retrasarse un vuelo y cuándo puedes reclamar
• En los vuelos cubiertos por el Reglamento (CE) n.º 261/2004, llegar al destino final con tres horas o más de retraso puede dar derecho a una compensación.
• La compensación puede no proceder si la aerolínea demuestra que hubo circunstancias extraordinarias y que tomó todas las medidas razonables para evitar sus consecuencias.
• Entre las causas extraordinarias pueden estar un impacto con aves, una emergencia médica de un pasajero, un pasajero conflictivo, ciertas restricciones del control aéreo o fenómenos meteorológicos graves.
• Las huelgas del propio personal de la aerolínea y la ausencia inesperada de un tripulante por enfermedad no se consideran, por sí solas, circunstancias extraordinarias.
• Aunque no haya compensación, pueden mantenerse derechos de asistencia. Actualización de septiembre de 2026: la reforma de los derechos de los pasajeros aprobada por la UE en julio todavía no ha entrado en vigor.
Cuándo puedes reclamar una indemnización por un vuelo retrasado
A septiembre de 2026, en los vuelos cubiertos por la normativa europea de derechos de los pasajeros aéreos, llegar al destino final con un retraso de tres horas o más puede dar derecho a una compensación. Sin embargo, la aerolínea puede quedar exenta si demuestra que el retraso se debió a circunstancias extraordinarias que no podían haberse evitado incluso tomando todas las medidas razonables.
Esto significa que la causa concreta del retraso importa tanto como su duración. Además, que no exista derecho a una compensación económica no elimina necesariamente otros derechos de asistencia durante la espera, como comida, alojamiento, reembolso o transporte alternativo, según el caso.
También conviene tener en cuenta una novedad importante: en julio de 2026 la Unión Europea dio luz verde definitiva a una reforma de los derechos de los pasajeros aéreos. No obstante, esas nuevas reglas todavía no se aplican en septiembre de 2026, por lo que las reclamaciones actuales siguen rigiéndose por el marco vigente.
Por esta razón, conviene conocer cuantas más causas posibles mejor y, en caso de duda, asesorarse con empresas expertas del sector como AirHelp sobre las reclamaciones de vuelos para comprobar si un retraso concreto da derecho a indemnización.
Animales, drones y otros elementos en la pista
Los vuelos retrasados por elementos en la pista son más frecuentes de lo que pueda parecer, sobre todo en función de la ubicación del aeropuerto. Una parte de estos incidentes tiene que ver con animales que acceden a zonas operativas o con aves que cruzan las trayectorias de despegue y aterrizaje.
Uno de los casos más gráficos es el de la presencia de aves en la pista. En mayo de 2026, por ejemplo, una familia de patos llegó a interrumpir el despegue de un avión en Barcelona-El Prat. Aunque pueda parecer anecdótico, un impacto con aves puede afectar gravemente a una aeronave y obligar a realizar inspecciones antes de continuar la operación.
Algo similar ocurre con la presencia de drones cerca de las pistas o con otros objetos y animales que obliguen a detener temporalmente las operaciones. En aeropuertos próximos a zonas naturales también pueden aparecer zorros, jabalíes u otra fauna, mientras que los enjambres de insectos son mucho menos habituales pero pueden complicar la operativa en situaciones concretas.
En estos casos, la posibilidad de recibir una compensación dependerá de la causa exacta. La jurisprudencia europea ha considerado, por ejemplo, que un impacto con aves puede constituir una circunstancia extraordinaria. Aun así, la aerolínea debe acreditar que existe una relación entre esa circunstancia y el retraso y que tomó las medidas razonables para evitar o reducir sus consecuencias.
Falta de personal, emergencias médicas y pasajeros conflictivos
Sin embargo, no solo los animales pueden provocar retrasos de vuelos: las personas también pueden ser responsables en algunas ocasiones, aunque no todas estas situaciones se valoran de la misma manera a la hora de reclamar.
Por ejemplo, una falta de personal en el control aéreo, en el aeropuerto o en determinados servicios de tierra puede quedar fuera del control directo de la compañía. En cambio, la falta de personal propio de la aerolínea se analiza de forma distinta. Incluso la ausencia inesperada de un miembro de la tripulación por enfermedad o fallecimiento poco antes de la salida ha sido considerada por la justicia europea como parte de la actividad normal de planificación de la compañía, y no como una circunstancia extraordinaria.
Por otro lado, también puede darse una emergencia médica. Si afecta a un pasajero y obliga a interrumpir o desviar el vuelo, puede considerarse una circunstancia extraordinaria. La prioridad, en cualquier caso, es que la persona reciba la atención necesaria, aunque eso obligue al avión a regresar al aeropuerto de salida o aterrizar en otro cercano.
Algo parecido puede ocurrir con los pasajeros conflictivos, situaciones que incluso pueden ser frecuentes en algunos destinos, como Ibiza. Si el comportamiento de un pasajero obliga a desviar el vuelo, puede tratarse de una circunstancia extraordinaria, salvo que la aerolínea hubiera contribuido a la situación o pudiera haberla previsto y evitado ante señales claras de comportamiento problemático.
Por lo tanto, no basta con hablar de una “causa humana” de forma genérica. La posibilidad de reclamar variará según quién haya originado el problema, hasta qué punto estaba bajo el control de la aerolínea y qué medidas tomó la compañía para limitar el retraso.
Calor extremo, tormentas solares, ceniza volcánica e incendios
Por último, aunque las condiciones meteorológicas adversas son una causa común, lo más frecuente es pensar en rachas de viento intensas, tormentas o lluvias torrenciales. Sin embargo, hay mucho más.
El calor extremo, por ejemplo, puede imponer límites operativos a determinadas aeronaves o aeropuertos y terminar afectando a los horarios. Las tormentas solares son todavía menos frecuentes, pero pueden degradar los sistemas de navegación por satélite y algunas comunicaciones utilizadas en aviación, lo que en determinadas situaciones puede provocar cambios de ruta o retrasos.
Por otro lado, la ceniza volcánica o el humo de los incendios forestales pueden provocar retrasos e incluso cancelaciones. En el caso de la ceniza volcánica no se trata únicamente de un problema de visibilidad: también puede representar un riesgo para los motores, la navegación y otras operaciones de vuelo, por lo que es posible que se cierre una ruta o parte del espacio aéreo.
Cuando el retraso está provocado por fenómenos naturales realmente incompatibles con la seguridad del vuelo, lo habitual es que se consideren circunstancias extraordinarias. Pero, de nuevo, la aerolínea debe demostrar la causa concreta y que adoptó las medidas razonables a su alcance. Por eso no conviene asumir automáticamente que cualquier retraso atribuido al “mal tiempo” queda fuera de toda reclamación.
Qué hacer si la causa del retraso no está clara
Así las cosas, las razones por las que puede retrasarse un vuelo son variadas y algunas resultan poco frecuentes o poco conocidas. Lo importante es que expresiones genéricas como “motivos operativos” o “mal tiempo” no siempre permiten saber por sí solas si existe o no derecho a compensación.
Si el retraso es importante, pide a la aerolínea el motivo concreto y conserva la documentación del viaje. Si siguen existiendo dudas, expertos como AirHelp pueden ayudarte a determinar si la reclamación tiene fundamento.































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