A propósito de lo ortográfico. Diferenciando palabras (3)
(Continuación) Por consejo de un amable lector, continuo y acabo esta pretendida aproximación ortográfica en el apartado de diferenciando palabras y lo hago con una terna cuya escritura plantea alguna que otra duda, ‘Escribir es un oficio que se aprende escribiendo’.
“Valla”, “vaya” y “baya”. Todo un clásico de las dudas de escritura de mis tiempos escolares, éste relativo al uso de “ll” (doble l) o “y” (i griega) que recordábamos con retahílas nemotécnicas como: ‘¡Vaya!, espero que vaya a comerse una baya cerca de la valla’ o ‘¡Vaya con la yegua baya que saltó la valla junto a las bayas! Donde se entremezclan las palabras homófonas: “vaya”, interjección empleada en oraciones exclamativas, aunque también se puede corresponder con el tiempo subjuntivo “vaya” del verbo ir; “baya”, sustantivo femenino que designa a una fruta /fruto, y también adjetivo con el que se describe el tono blanco amarillento del pelaje de algunos caballos; “valla”, sustantivo femenino referido a un cercado o vallado; “balla”, palabra que, hasta donde he podido investigar, no existe en español, estas cosas pasan. Por cierto, quizás recuerde que la entrega anterior acababa con una especie de trabalenguas ‘¿Por qué separado se escribe todo junto y todo junto se escribe separado?’, bueno pues lo que sigue va de eso, de palabras que dudamos si escribirlas juntas o separadas; le presento de nuevo mis disculpas por la “brometa” y paso a lo mollar empezando con una terna de ejemplos de dos palabras.
“Sobre todo”, “sobretodo”; “entorno”, en torno”; “aparte”, “a parte”. Vamos con el primero. Donde ambas palabras están escritas por separado y funciona como una locución adverbial siendo su significado el de “especialmente” “sobre todas las cosas” o “principalmente”; en ese sentido decimos ‘En verano me gusta, sobre todo la playa’ o ‘fíjate bien, sobre todo, en las preguntas’. En cambio, si van juntas, “sobretodo” es un sustantivo que hace referencia a una prenda de abrigo; ni que decirle que no son intercambiables en ningún caso, ‘Se puso el sobretodo porque hacía frío’. En un tratamiento muy parecido va el segundo ejemplo de este apartado en el que “entorno”, una sola palabra, es un sustantivo que significa “ambiente”, “lo que rodea”, ‘el entorno de la educación’; mientras que “en torno”, dos palabras separadas, es una locución que significa “alrededor”, “acerca” y puede ir seguida de las preposiciones “a” o “de”, ‘en torno a este tema’, ‘en torno de...’. Dos pinceladas más en torno (ya, lo sé) a esta pareja. Una, la locución, aparte de lo anteriormente expuesto, puede ir también acompañada de un posesivo, ‘Se colocaron en torno suyo’. Dos, el sustantivo puede formar parte de un sintagma preposicional, “en el entorno de”, con el mismo significado entonces de la locución, ‘Mantén la temperatura del horno en el entorno de los 180 º C’.
Y sin pretenderlo me la he dejado botando, me refiero al “aparte” de unos renglones más arriba. Que escrito en una sola palabra puede funcionar como adjetivo, con el significado de “distinto, singular” ‘La genialidad de Newton es un caso aparte en la historia de la ciencia’; como adverbio, equivalente a “en otro lugar”, “por separado”, “fuera, al margen” ‘Se colocaron aparte’; o como sustantivo, para significar “conversación entre dos o más personas al margen de otras presentes” ‘Los profesores hicieron un aparte para tratar el asunto’. “Aparte” puede formar, además, la locución “aparte de”, con los significados de “con omisión de, al margen de” y “además de”, como en ‘remodeló el centro de campo aparte de cambiar al delantero’. Una cuestión diferente es la grafía “a parte”, en dos palabras, como combinación de la preposición “a” y el sustantivo “parte”, ‘El entrenador dio descanso a parte de la plantilla’.
“Yendo”, “llendo”; “Echar”, “hechar”; “Rallar, rayar”. Para empezar, no es que sean palabras que se pronuncien igual o no, y que tengan distinto significado o no, es que mientras “yendo” es el gerundio del verbo ir, “llendo” no existe en nuestro idioma y su presencia se debe a la ignorancia y un mal uso de la ortografía. Una situación parecida a lo que ocurre con el correcto “echar”, infinitivo verbal -‘echar de menos’, ‘echar un vistazo’- y el inexistente “hechar”, en caso de dudas recordar los mantras de las clases de lengua del colegio, ‘el verbo echar echa la hache por la ventana’. Diferente es lo que ocurre con otros tiempos de los verbos “echar” y “hacer”, ya ve por dónde voy, en los que son posibles y correctas ambas grafías, aunque, eso sí, de significados distintos, como estos de la primera persona del singular del presente de indicativo -‘te echo de menos’, ‘echo un vistazo’, ‘he hecho un pastel’-.
Un ejemplo más que mueve a la confusión, y guarda relación con el correcto uso de la doble ele “ll” y la i griega “y” son “rallar” y “rayar”, palabras homófonas (suenan igual) pero que tienen orígenes y significados diferentes: la primera como acción de desmenuzar algo con un rallador, por ejemplo en la cocina ‘rallamos la cáscara de limón’ o ‘rallamos el queso’; y la segunda con doble acepción, una literal, de hacer o dejar marcas o líneas (rayones), ‘El niño rayó la pared con un rotulador’, y otra coloquial, de enloquecer, obsesionarse o preocuparse mucho ‘Se rayó porque no encontraba el móvil’, ‘No te rayes, es solo una entrevista’, ‘Te pido que ralles el limón pero que no te rayes tú’. (Continuará)
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FUENTE: Enroque de ciencia












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