Modales
Cuando alguien entra en un terreno que suele llamar a polémica lo deja claro desde el principio. Vuelvo a sacar aquí el tópico que no por serlo deja de ser más real de que las generalizaciones son siempre injustas y en base a ello la advertencia. Como se puede esperar, ante la posibilidad de herir susceptibilidades, que suelen generar intervenciones sobre lo escrito, deseo comunicar que sólo responderé a quienes explícita o implicitamente así lo manifiesten; quede también meridianamente claro que quien utilice el insulto o levante infundadas insidias (que los hay), en absoluto merecerá ni la más mínima atención.
Se celebra por estas fechas la Semana de la Movilidad, y con esta oportunidad se aprovecha para reivindicar por parte de los colectivos interesados una política compatible con sus deseos. Muchas personas, preocupadas por todo lo positivo que puede traer una buena gestión en este sentido, consideran que debe ir acompañada con una reglamentación que posibilite la buena convivencia entre los distintos grupos: peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas. Una normativa que se esfuerce en integrar y crear un espacio amable de convivencia, más que establecer una serie de medidas coercitivas que parecen tener más voluntad recaudatoria que reguladora. Las personas favorables al buen uso de la bicicleta suelen ser gente dialogante y muestran su buena voluntad para que esto funcione a gusto de todos. No podemos olvidar, aunque se haya repetido hasta la saciedad, otras conductas inadmisibles entre ususarios de las bicicletas que citaremos brevemente para no aburrir: circulación por espacios de uso exclusivo de peatones, frecuentemente a velocidades inadecuadas, incluyendo en estos a quienes circulan por las aceras, algunas menores de un metro de ancho, que el peatón debe abandonar, porque quien viene en la bici no lo va a hacer, o la circulación de bicicletas a contramano (en dirección prohibida para foráneos). Todo ello acompañado de una demostración de la más absoluta falta de educación, en caso de que alguien, aunque sea de forma respetuosa, se lo recrimine. También aquí sería imprescindible revisar los modales.
Siguiendo con el tema de la movilidad cabe recordar la aprobación en el Pleno Municipal de la Patrulla Ciclista, que ha contado con la unanimidad de todos los grupos. Es respetable que los policías municipales tengan su propia opinión y que se planteen en qué manera les va a repercutir y por tanto obrar en consecuencia. Pero es sobre todo a raíz de las reacciones manifestadas en la prensa digital por parte de algunos ciudadanos y de algunos miembros de la policía donde quiero incidir: la opinión que tengo de la policía municipal pasa por decir que muchos de sus miembros son ejemplos, de cercanía, de comprensión, de humanidad y de preocupación por la ciudadanía y por cumplir bien la misión que tienen encomendada, aunque tengan en muchos momentos que llamar la atención y hasta sancionar, pues las normas están para cumplirlas. Aquí volveremos a lo de la generalización, también hay entre ellos quien se caracteriza por todo lo contrario.
En el caso de los comentaristas en general, han aprovechado para sacar a la luz montones de quejas que a veces se alejan del fondo de la noticia: pero como estamos hablando de modales, al igual que hay personas que se afanan por no molestar, están los que disfrutan con lo contrario. Si no la circulación de bicis y motos por las pasarelas; el suelo de las aceras de Rota tachonado de chicles, con lo caro y complicado que es eliminarlos; las heces de perros, en cualquier lugar; las colillas, etc, etc etc, eso hablando del Paseo Marítimo y de las calles que es lo que más salió a colación. Sin dejar el Paseo Marítimo, sobre esto alguien pidió opinión a quienes se oponían a su construcción; he de decirle que reconozco mi error y que ahora disfruto de aquello que critiqué.
Por extensión y para seguir hablando de modales, se puede recordar que si bien la mayor parte de las personas que se encuentra uno te devuelve el saludo, hay quien te ignora, no te mira o incluso te pone una cara de asco que no viene a cuento. No deberíamos olvidar a quienes sacan las sillas y las hamacas a la acera, cortan el paso y obligan a bajarse a la calzada; o quienes aparte de no respetar los pasos de peatones, te miran perdonándote la vida si haces intención de querer cruzar; o quienes atraviesan la calzada sin mirar si vienen coches y te visten de limpio si alguien se lo dice; o quienes, jóvenes o menos jóvenes, aprovechan las horas de descanso de los demás para hacer todo el ruido; a quien para el coche en medio de la calle, impidiendo el paso al resto sin motivo alguno .
La lista resulta interminable.¡Qué bueno sería que estas conductas se superasen y volviéramos a los buenos modales desaparecidos!
Manuel García Mata































Primo Oso | Sábado, 05 de Octubre de 2013 a las 12:55:17 horas
Es curioso que el comentarista que firma como "hermano lobo" critique a aquellos que participan en estas paginas utilizando formas insolentes, insultantes y provocadoras, cuando él mismo es habitual en ese modo de comportarse. El sarcasmo al poder.
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