Mujeres: Heroínas Anónimas
Días atrás, el 15 exactamente, remedando cualquier otro suceso de gran significado, los medios de comunicación se han dedicado a recordar, como quien lo hace con el Día de los Enamorados, que hace cinco años en esa fecha reventó Lehman Brothers, hecho considerado como el punto de no retorno.
Da la impresión que hay todavía quienes todo esto de la crisis no les ha afectado lo suficiente, por la trivialización del suceso y el distanciamiento ante sus graves consecuencias que muestran. Incluso hubo quien aprovechó para las estúpidas soflamas de que vamos por el buen camino. Cinismo, puro y duro.
Está claro que a todo el mundo no le ha afectado de la misma manera la situación que padecemos, pero se esperaba un poquito más de sensibilidad ante todo el sufrimiento y la depresión que ha causado entre tantísimos seres humanos. Pero de la misma forma que ha habido diferencias en su incidencia, en su gravedad, en el grado de afección, también lo es que no todos los colectivos han respondido de un modo similar.
Parto de que la generalización es injusta y errónea, pero sí ha sido muy relevante la diferente manera de afrontar los problemas derivados de la crisis entre hombres y mujeres. La respuesta de ellas ha sido mucho más coherente, más eficaz, más sacrificada y más práctica. En una coyuntura como esta resultaría insultante criticar conductas muy generalizadas entre el sexo masculino, por ello pasaré del asunto; pero sería muy decepcionate silenciar que muchas mujeres, sin dejar de asumir las responsabilidades de llevar su casa adelante, ni ceder en sus preocupaciones por la educación y la salud de sus criaturas, se han vaciado por buscar una manera alternativa de aportar a la casa el sueldo que no viene o sencillamnete se queda corto.
Si ir más lejos, muy cerca de nuestro entorno estamos acostumbrados a ver como se buscan las habichuelas trabajando en casa ajenas, limpiando todo tipo de locales, dedicándose al cuidado de personas mayores y de dependientes, ...y tantas y tantas más. Son, sin duda alguna, los verdaderos soportes donde se están sustentando numerosas familias, que sin su actitud no nos queremos imaginar que sería de ellas. Tampoco podemos olvidar la gran labor de muchos jubilados, que con sus pensiones, escasas en la mayoría de los casos, también son capaces de apuntalar el entramado económico familiar. Para ambos colectivos el mercecido reconocimiento.
Volviendo al tema central del escrito, el de las mujeres, es mi intención traer aquí el caso concreto de las trabajadoras contratadas para el verano por AREMSA. No voy a entrar en si se ha sido pulcro o no en las contrataciones; esa es otra historia que no viene al caso. De lo que se trata, que quede claro que no va contra ningún hombre que también habrán cumplido bien con sus obligaciones, es de homenajear a estas mujeres, contratadas para poco tiempo, que se han dejado la piel en su trabajo. Todos hemos tenido la posibilidad de observar con qué dedicación, con qué esmero y con qué esfuerzo se han vaciado para cumplir de forma excelente con su labor. Como vecino de Rota aprovecho para darles las gracias por su ejemplo. Un buen ejemplo, muy cercano, que sirve para ilustrar la teoría.
Manuel García Mata































Doña Alcahueta Martinis de Orujo | Viernes, 27 de Septiembre de 2013 a las 12:08:47 horas
Chica, otra vez el de antes: Aquí solo escribe este por lo visto. No va y dice que si las mujeres trabajan,... pues para eso están. Aprovechando alguna de esas que trabajan tan bien se podrían venir a limpiarme el chalé que mi chica , la que recomendó Marita, es un poquito floja.
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