Tiempos de vendimia. Crónica de la visita al rancho García de la Quinta
En tiempos cercanos a la vendimia, las cepas están cargadas de uva y los campos de la carretera de Munive, entre Rota y Sanlúcar, muestran alineados, los caminos alternados de tierras y vides, entre huertas de melones y sandías –rojas y amarillas- entre maquinarías agrícolas y gañanías, entre lomas suaves y mantas de plástico, por donde despunta ramas y hojas que buscan la luz del sol, colgado ya sobre la urbanización de Costa Ballena. Un lujo del verano es visitar la viña de Francisco García.
En el rancho hay muchos perros y ningún gato, una casa, un cañaveral, un huerto y una estancia, y una hectárea sembrada con esmero, donde se combinan los liños de uva moscatel negro, con la palomina, mollares de los Palacios, moscatel de Chipiona y moscatel de Rota, con la puya gallo, mantua pila y mantua fina y tintilla de Rota; y dentro de ellas, una cepa estrella, grande, espléndida que desborda los granos oscuros y pequeños de los racimos que la rebosan.
Si el viticultor no va señalando las diferencias entre ellas, los colores y texturas, las transparencias y las densidades, los tamaños y nos la deja probar, para el inexperto y el ignorante, es simplemente uva. Para el viticultor y su esposa, además de mucho trabajo, son su orgullo y su satisfacción. Trabajo por la poda, la castra, la re-castra, recoger para librar; las diferentes podas –a moflete, a porrón o tradicional- el injerto, la trata de la riparia. Riego no, porque son de secano. Y satisfacción porque este año harán un año más la vendimia familiar, aunque ella, viticultora también, debido a una caída, no podrá.
Protegidas cada cepa con una botella para que no sean atacadas por las plagas que proliferan por estas tierras, la impresión del que no sabe es que son floreros en la tierra, bien es verdad que unas más arenosas y doradas y otras más negras y terroneras, que el viticultor, mientras las pisa, señala para finalmente justificar que cada cepa y cada variedad, están donde deben estar.
Se habla de kilos pero no de dinero. Unos 6.000 o 7000 kilos; Sale 2 kilos de uva por 1 litro; al fin y al cabo las personas que han ido a la viña son miembros de la asociación "La Base Natural y Cultural", y quieren subrayar en la entrevista el valor cultural de la profesión del vitivinicultor, la conservación de una herencia, que en estas tierras de Cádiz son históricas porque tienen unas raíces tan profundas como las que tiene algunas de estas cepas.
Nos preguntamos si no estaremos en el paisaje que resultó del plan de vides de Godoy en la Sanlúcar del siglo XIX, del Plan ampeleológico de las Sociedades de Amigos del País y los ilustrados que fundaron su éxito en la potenciación de los recursos naturales y culturales de la llamada “Provincia de la Almeja”.
Ya de vuelta, hay quien pregunta por qué la Tintilla de Rota no tiene denominación de origen; Pero la respuesta parece no estar en Rota porque al parecer no hay tierras suficientes con viñas para obtener el necesario marchamo de calidad; Hay quien agrega que quizás el proyecto “Vinos de la Tierra de Cádiz” pueda conseguir, junto con otras localidades, las hectáreas necesarias para formalizar su producción y protegerlas con la denominación de origen.
¿Qué será mejor? ¿Rota sola sin denominación de origen? o ¿Vinos de la tierra de Cádiz?
María Dolores Ruiz de Lacanal Ruiz-Mateos
(La Base Natural y Cultural de Rota)































Pepe | Martes, 27 de Agosto de 2013 a las 14:00:44 horas
Enhorabuena Francisco, gracias a ti y tu familia, en Rota podemos seguir disfrutando de la Tintilla de Rota.
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