Por Andalucía: autonomía, trabajo y ecología
77 años del asesinato de Blas Infante, agosto 2013
La noche del 10 al 11 de agosto del treinta y seis Blas Infante fue asesinado por el fascismo insurrecto en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona. Era nacionalista andaluz, republicano y de izquierdas; era andalucista. Conociendo su vida, su actividad política y sus prolijos textos, pensamos que hoy, el padre de la patria andaluza, sería también ecologista y feminista. Cuánta memoria perdida, cuánto daño ocultado, cuánto dolor para el olvido. Conmemoramos hoy contra la infamia, pero sobre todo conmemoramos a favor de un futuro digno y justo para el pueblo andaluz, para la mayoría.
La conquista de la autonomía declarada por el Pueblo andaluz el 4 de diciembre de 1977, y consumada en las urnas el 28 de febrero de 1981, trajo dignidad, justicia y libertad. La única autonomía del Estado que conquistó el pueblo, un pueblo de izquierdas que se constituyó como sujeto político.
La mala gestión política e institucional del autogobierno andaluz unida al bipartidismo, fruto de una transición condicionada por los poderes fácticos españoles, que se ha alternado en el poder centralista, y a la invasión del capitalismo financiero, la ideología neoliberal y los procesos antidemocráticos de globlalización de la economía, que han tomado los intersticios de la Unión Europea, apagaron progresivamente aquella ilusión. Es tiempo de alimentar la llama de la esperanza.
Ahora, cuando la crisis ecológica de escala planetaria y epicentro mediterráneo se manifiesta en Andalucía con la epidermis de los más altos índices de desempleo y desigualdad de la Europa comunitaria, el pueblo andaluz está obligado a plantear una ofensiva política para reclamar la soberanía suficiente que nos permita romper con las limitaciones legislativas impuestas por el actual gobierno central del Partido Popular y el pacto bipartidista de reforma del artículo 135 de la Constitución, amparados en un diseño permisivo y cohercitivo contra nuestra nacionalidad. Tomar las riendas de nuestro futuro es un objetivo imprescindible. En cooperación con otros pueblos y nacionalidades del Estado y Europa que aspiren a la convivencia en condiciones radicales de igualdad y autogobierno, sin privilegios.
La ofensiva política y la demanda de más soberanía andaluza debe estar orientada sobre los horizontes del trabajo decente para todos y todas, y la ecología para respetar nuestro medio ambiente, nuestros recursos naturales, nuestro territorio y las condiciones de vida que permitan la salud humana y ambiental de nuestra generación y las generaciones futuras. Sólo una nueva economía, verde, puede garantizar los derechos humanos y el futuro en Andalucía.
Para alcanzar ese objetivo necesitamos más fiscalidad propia y más capacidad de decisión sobre la cantidad y el destino de los ingresos del Estado. Más autogobierno para definir una política fiscal ecosocial, progresiva y justa.
Andalucía necesita más soberanía en política energética, para avanzar definitivamente hacia el modelo de 100% renovables, luchar decididamente contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y crear las condiciones que limiten la dependencia externa.
Es imprescindible el cambio de modelo productivo vinculándolo a una política fiscal y presupuestaria propia, sin injerencias. La agroecológía debe ser el eje inspirador de una profunda reforma agraria, la territorialización de la producción y el consumo el mecanismo esencial para dejar el valor añadido en nuestra tierra. La educación, la factoría cultural y la investigación pública y universitaria los motores del cambio para generar condiciones estables que impidan la sangría de la inmigración. Y una banca pública dedicada a dinamizar nuestro sistema de producción y consumo sobre parámetros de sostenibilidad ecológica, económica y social.
Para ello, la ofensiva política andaluza debe situarse en el marco de la defensa del derecho a decidir y de la apertura de un proceso constituyente que reconozca la plurinacionalidad del Estado y permita avanzar hacia una constitución republicana y federal que garantice la igualdad y las condiciones de cooperación sin privilegios de ciudadanía por razón de clase o territorio.
No, no queremos olvidar, ni a Blas Infante ni a quienes como él estuvieron siempre del lado de quienes sufren, del lado de la justicia y la igualdad. Por Andalucía: Autonomía, trabajo y ecología.
¡Viva Andalucía libre!
Primavera Andaluza de Rota































Curioso, Salud | Viernes, 09 de Agosto de 2013 a las 17:09:42 horas
Nunca he entendido que el hecho de nacer en un determinado territorio fuera un valor añadido. Por eso siempre he entendido los nacionalismos mas como factor de desestabilización y de división que como un factor que una a las personas, independientemente de su lugar de nacimiento. Los problemas de Andalucía no son de su mayor o menor nacionalismo sino de su conformación como pueblo desde hace siglos. Es un problema político que el PSOE, único gobernante durante más de treinta años, no ha querido resolver. En la época actual soy mas partidario de un gobierno fuerte municipal, y un gobierno del estado. Todo lo demás solo ha demostrado que había que dar trabajo a compañeros de partido y familiares. Los problemas de los ciudadanos no es ser andaluz, extremeño gallego o castellano, los problemas son de educación, sanidad, trabajo…. y en todas partes tiene el mismo problema. Yo creo mas en como nos organizamos que en mirar el lugar de nacimiento de las personas. Porque no todos tenemos las mismas necesidades ni los mismo problemas. Esa es la realidad, la otra es la que tienen los catalanes, por ejemplo, donde todos comparten, porque se lo repiten constantemente, que Cataluña está subvencionando a los andaluces, por ejemplo. Como decía Rosa León en una de sus canciones “entre tu “pueblo y mi pueblo hay un punto y una raya, con tantas rayas y puntos el mapa es un telegrama”. Pues eso que no me gustan los puntos y las rayas en los mapas, ni en los corazones. Por último se está creando “otra Andalucía”, http://www.andaluciaoriental.es/, y éste no es el camino. Salud.
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