¿Gibraltar español?
El nacionalismo como movimiento político es la tendencia que propugna la autonomía o la independencia de un pueblo consciente de los lazos históricos, étnicos, lingüísticos, culturales y sociales que unen a sus miembros.
Su percepción ha ido cambiando a lo largo de la historia, mientras en la Edad Media los países fueron unidos por su identidad religiosa, en la Edad Moderna (1492-1789) aparecen pequeños sentimientos nacionalistas con la intención de que los antiguos señores feudales junto con la incipiente burguesía financiera se desembarazasen del poder de los imperios que los subyugan económicamente, rompiendo con el nexo de unión que los unía a estos, de ahí la reforma protestante en Centro Europa iniciada por Lutero y secundada por los príncipes alemanes con el fin de romper con el imperio español de Carlos V.
Pero es a partir del s. XIX cuando a este sentimiento se le dota de un carácter intelectual, que a pesar de lo que sucede a día de hoy pretendía unir diferentes territorios que estaban divididos en pequeñas instituciones como sucedía en Italia, impulsada por Mazzini y ejecutada por Garibaldi.
El nacionalismo encontró apoyo ideológico en el liberalismo, que amplió la idea del derecho de la persona y de la colectividad histórica nacional a la libertad. En resumen el nacionalismo es un invento para que los poderes económicos de una zona puedan actuar con mayor libertad y no rendir cuentas a poderes superiores, a costa del pueblo inculto que es quien libra sus batallas.
Todo esto lo digo por contextualizar la situación que estamos viviendo a día de hoy. Gibraltar desde hace unos días acapara todas las portadas de los medios de comunicación pero ¿realmente conocemos el origen de esta disputa?
Para entender los sucesos hoy tenemos que retraernos a 1704 en plena guerra de sucesión española, donde la flota inglesa, aliada de los Borbones y su pretendiente al trono español (sí, el tatarabuelo de Juan Carlos I, Felipe V) ataca y ocupa el peñón contra los seguidores del otro contendiente el Archiduque Carlos, respaldado por el Sacro Imperio Romano Germánico (vamos, Alemania, más o menos) después de largos años de guerra por la corona española esta recae, como es sabido por todos, en la casa Borbón en la figura de Felipe V, quién regala tras la Paz de Utrech, Gibraltar y Menorca a Inglaterra, aunque la segunda sería recuperada tras la Guerra de la Independencia.
Así que, sí amigos, Gibraltar es inglés gracias a los Borbones, y muchos de ustedes sé que estarán pensando: Ea, ya salió el republicano este a tocarnos los… con lo bien que me siento yo gritando ¡¡¡Gibraltar español!!! Con mi bandera roji-gualda.
No es mi intención, pero la historia es de justicia conocerla para poder opinar con criterio, y después que cada uno grite lo que quiera.
Cuento esto porque me resulta muy curioso que un conflicto internacional que lleva coleando más de trescientos años vuelva a las portadas al poco tiempo de una comparecencia del presidente del Gobierno donde no ha sabido dar respuesta a las preguntas que todos los españoles nos hacemos, donde el partido del gobierno está acusado de financiación ilegal, con un ex tesorero, que lo ha sido durante veinte años, en la cárcel con una millonada de euros en Suiza, en Uruguay y cualquiera sabe dónde más, bueno en España no, ¡¡eh!! Que este es muy español pero para gritar lo de Gibraltar, para pagar impuestos, eso es otra cosa. Y este ejemplo es válido para cualquier tipo de nacionalismo: el central y los periféricos.
En la situación que nos encontramos con seis millones de parados, pérdida de derechos por parte de la clase trabajadora conquistados con sudor, sangre y lágrimas, el ataque feroz a servicios públicos elementales como son la sanidad y la educación, subida de los impuestos, bajada de sueldos… y paro porque son hechos que todos sufrimos diariamente, me hago la siguiente pregunta ¿de verdad piensan que a cualquiera con dos dedos de frente nos importa el conflicto con Gibraltar? o ¿es una cortina de humo para distraernos de lo verdaderamente importante?
Nunca he sido nacionalista ni español, ni andaluz, pienso en la unión de los pueblos y dirigidos por la única clase social que es la que sufre los recortes y son las víctimas de los nacionalismos absurdos, la clase trabajadora, siempre tendré más en común con un trabajador: francés, alemán, o de cualquier país, que con un ladrón como Bárcenas por muy español que sea este último.
No olvidemos que, como dijo J.M. Sánchez Gordillo: “la burguesía no tiene patria, no tiene Dios, sólo tiene bolsillos”, y lo demuestran a diario.
Salud.
Manuel Carmona Curtido































Hades | Domingo, 18 de Agosto de 2013 a las 23:14:02 horas
Hermano Lobo ¿tu no sabes leer?, ¿verdad?
Accede para votar (0) (0) Accede para responder