Un paso adelante
Vaya por delante mi reconocimiento al escrito publicado por Francisco Sánchez Alonso en Rota al Día, donde se pone en cuestión un tema candente, expresado con claridad meridiana y rotundidad palmaria, dando por hecho la necesidad de ofrecer una alternativa a la situación de indefensión en que nos encontramos y a la que no vemos salida. Son muchas mis coincidencias con estos planteamientos, si bien no creo que sea el momento de expresarlas aquí, sea cuando menos por evitar la reiteración.
En cambio sí es la ocasión para que, como decía un comentarista, esto no se convierta en un brindis al sol. Así que tratemos de ponerle el cascabel al gato o el collar al perro.
Como punto de partida me gustaría reflexionar sobre las dos diferentes corrientes que se marcan como objetivo enfrentarse a la tarea de dar una respuesta a la situación.
La primera corriente, aparecida en los últimos años, se fundamenta en la ciudadanía que se presenta como sujeto activo en la dinámica social y en su carácter horizontal. Pretende aglutinar a los de abajo, tanto a las personas como a los colectivos que se sienten agredidos por la supresión de los derechos sociales que conformaban el estado del bienestar. Toman como referencia la superación de criterios partidistas - de partidos políticos, obviamente- pues se responsabiliza a estos colectivos en gran parte de haber llegado donde nos encontramos.
La segunda se fundamenta en el concepto de izquierda como protagonista de cambio social. Se explica claramente que esta realidad excluye a quienes bajo el apellido “izquierdista” han asumido una línea de actuación seguidista a los dictados del sistema, aceptando como inevitable la asunción de determinadas políticas regresivas, de corte bastante neoliberal. Esta segunda corriente, con la excepción señalada, basa su discurso en todo su potencial, tanto ideológico como histórico, que no ha podido ser desarrollado por la falta de compromiso de sus posibles apoyos y los prejuicios de nuestra acomodaticia sociedad ante ideas tildadas de radicales.
El conjunto de ambas, y dentro de ellas cada una de sus posibles opciones, nos ofrece un variado rosario de alternativas en las que cualquier persona comprometida podría encontrar un grupo que fuera muy próximo a las particulares sensibilidades de cada individuo.
Desgraciadamente esta amplísima pluralidad de ofertas de actuación suelen arrastrar consigo una interpretación exclusivista que se prioriza ante el resto y provocan una división tal que dejan carentes de eficacia las posibilidades de respuesta que nos demanda la coyuntura presente.
Mientras no entendamos esto, no vamos a ningún lado. No se trata de lograr el pensamiento único. El respeto a la libertad individual tiene que estar por encima de todo, pero es imprescindible conjugar esa libertad con un objetivo más generoso: La unidad de la masa social.
Tratar de argumentar sobre la imprescindible superación de la falta de unidad, resulta reiterativo por evidente. No hay otro camino que llegar a un amplio acuerdo en el que quepamos todos y que mientras va tomando forma, quede definido de manera en la que toda la gente se sienta representada, escuchada y tenida en cuenta. Una vez comenzado el proceso, si fuésemos capaces de ponerlo en marcha, que sean quienes no quieran respetar la voluntad de la mayoría los que se autoexcluyan. Esto ha de estar siempre abierto. Lógicamente precisaría de mucho más espacio del que cuento. Además esto es tarea del colectivo, no de uno.
¿Cómo concretarlo? Estoy totalmente de acuerdo con la idea de Paco de que debe partir de los municipios, y si esto funciona, se extenderá por contagio, si lo hacemos bien, hasta niveles insospechados. Somos conscientes de la insistente demanda de alternativas creíbles. La gente lo pide porque lo necesita.
Así que habrá que empezar a moverse. No soy quién para marcar el camino, pero alguien tendrá que dar un paso adelante. Como inicio sería imprescindible que toda aquella persona interesada aporte su compromiso expresándolo públicamente y aportando ideas sobre las que podremos ir reflexionando, promoviendo convocatorias para tratar de articular los primeros pasos, y todo aquello que parezca oportuno. Procurando ser práctico, este escrito se expondrá en cuantos foros se me admita y a quienes les interese ruego máxima difusión. En estos deberían ser en principio donde se muestre nuestra disposición por ser un vehículo accesible y fácil de utilizar.
Una idea debe quedar clara: si no se logra aglutinar una considerable confluencia de grupos y personas, no se debería convertir en otra opción que divida más incluso las esperanzas de la gente. Otra, todos debemos estar dispuestos a asumir las responsabilides que se nos pidan, sólo así llegaremos a buen puerto.
Cabemos todos y todos somos imprescindibles, y la persona que piense que esto saldrá sin ella que sepa que será responsable de que exista o no alternativa. Al mismo tiempo hay que entender que no hay nada hecho y que no hay ningún motivo, salvo la falta de voluntad, que nos impida construirlo con nuestras aportaciones.
Para quienes consideren que esto va contra sus objetivos, que no sean tan susceptibles y que miren más allá de sus narices. Lo que podemos conseguir entre todos no tiene nada que ver con el escaso producto que nos pueda rendir nuestro huerto particular.
Manuel García Mata































Manolo A | Martes, 06 de Agosto de 2013 a las 12:12:55 horas
Para JJJ: Debería haberle agradecido su respuesta, disculpe por la falta de tacto. En cuanto a su última intervención, le diré que me parece muy sensata y que siempre que haya en este país gente como usted con voluntad de luchar porque esto mejore, merecerá la pena seguir. Otros comentarios que pretenden poner palos en las ruedas, solo sirven para definir a quienes los hacen: no ofende quien quiere, sino quien puede. Lo más triste es que ese es todo el argumentario que son capaces de esgrimir contra nuestras propuestas. ¡Qué “limitaítas” están las ideas de los esbirros del poder!
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