Machu pichus y chiguaguas
Es cierto que estos días hemos vivido una auténtica catástrofe que copa las primeras planas de televisiones, radios y periódicos. Vaya por delante mi más sincero pésame y condolencias a las familias de las víctimas del accidente de tren en Galicia.
Sin embargo, antes de tan trágico suceso, hubo una noticia que me llamó la atención. No me sorprendió en exceso, dado que hace tiempo que descubrí la verdadera situación de ese país así como la capacidad de su Presidente e imaginaba que están en condiciones de ofrecer trabajo digno.
Sí me llamó la atención que la escasa publicidad que se hiciera a la noticia llevara un tono que podríamos definir entre irónico y lacónico no exento de tintes despectivos. Me refiero a la reciente noticia de que Ecuador ofrece buenos puestos de trabajo a profesores españoles. Esto se suma a la campaña de retorno llevada a cabo por el gobierno que preside Rafael Correa, con el objetivo de que los ecuatorianos exiliados (como ahora hacemos tantos jóvenes españoles) por la devastadora crisis que asoló el continente latinoamericano vuelvan a su país en buenas condiciones.
No me extraña que no se haya difundido mucho la noticia. Aún recuerdo el verano pasado (¿o fue el anterior?) cuando los informativos de Antena 3 no dudaron en dar bombo al chiguagua que bailaba a dos patas en detrimento de ampliar noticias más importantes. Informarse ya no es ser puntilloso y conocer todos los detalles, sino digerir una noticia en 1'09 minutos.
Asímismo, es un escarnio para el español medio que un país como Ecuador se nos adelante. ¡Habrase visto semejante afrenta! ¿Qué hacemos con los insultos que proferíamos contra los “panchitos” o los “machu pichus”? ¿Contra esos que nos robaban el trabajo y las ayudas sociales, si es que alguna vez hubo atisbo de alguna? Entre que ahora son los nuestros quienes se han convertido en emigrantes, y que estos nos ofrecen trabajo, demasiadas bocas han tenido que tragarse los sapos y culebras que expulsaron. Qué cierto es que el tiempo lo pone todo en su sitio.
Pero no, aquí Rafael Correa, brillante economista formado en diferentes países, así como Evo Morales, Chávez/Maduro, Pepe Mújica y Cristina Kirchner, son una panda de dictadores populistas. Sólo se salva Lula da Silva porque no fue tan duro contra los de arriba y porque es casi imposible tergiversar o manipular su gestión como presidente de Brasil. Poco importa que estos líderes surjan tras años y años de crisis económica en latinoamérica, donde el FMI imponía sus medidas que jamás surtieron efecto y donde ahora tienen vetada la entrada.
Poco importa que el sistema electoral venezolano sea de los más seguros del mundo, y que los supervisores internacionales (incluyendo los del PP) dijeran que las elecciones habían sido limpias.
Chávez y Maduro son dictadores. Poco importa que Correa haya dado una vuelta de 180º a la situación de Ecuador con bases sólidas y haya sido refrendado y querido por su pueblo. Él es un populista, si bien presentarse a las elecciones con un programa y hacer lo contrario desde el primer momento es muestra inequívoca de ética democrática. Poco importa que Mújica viva en su modesta casita y tome café en la calle como ha hecho siempre y como haría cualquiera de nosotros. Él no es más que un viejo algo chiflado que pasa sin pena ni gloria por nuestros medios de comunicación. Y la Kirchner, desde que nos “robó” Repsol (que por cierto es una empresa privada más japonesa que española), es una pija tonta.
Pero lo que nos diga la tele es sagrado. Sus brillantes gestiones no son conocidas en nuestra parte del mundo porque no les interesa a Berlusconi, propietario del grupo Mediaset (canales Telecinco, Cuatro, La siete, y otros), o Francisco Marhuenda, director de La Razón y defensor a ultranza del sector más franquista del PP. Por las antiguas indias intentan, no sin dificultad, salirse del guión establecido y asentar las bases para una mejora constante de la calidad de vida de la sociedad. Por eso no interesa que salga en la tele. Los de arriba podrían perder su privilegiada posición si los españolitos imitáramos a los machu pichus.
Lo peor es que a quienes nos compete informarnos, a quienes nos compete rebuscar en la inmensa cantidad de herramientas que tenemos a nuestra disposición para conocer la verdad que se nos oculta, pasamos de ejercer nuestras responsabilidades. Ecuatorianos, dejaos de tonterías. Como pude leer en un comentario en facebook sobre la noticia de los puestos de trabajo DIGNOS que ofrecen a españoles, “meteos el trabajo por donde os quepa. Antes muerto que sirviendo a un indígena”. Lógico, dado que preferimos ser marionetas de banqueros y multimillonarios españoles (y alemanes). Es lo que tiene el orgullo patrio, no nos gusta servir a nuevos ricos, menos si encima son de razas inferiores. A nuestros amos de toda la vida ya les hemos cogido hasta cariño.
En definitiva, que os quede claro que en latinoamérica no hay más que dictaduras populistas. Que a nadie se le ocurra mirar hacia el otro lado del charco con una óptica diferente a la que nos ofrece la prensa. Mientras, el chiguagua sigue bailando a dos patitas, desesperado para que, con su gracieta, el amo tenga piedad y le dé una misericordiosa galletita. Qué dramática comparación podríamos sacar.
José Alberto Niño Fernández































para ARS | Lunes, 29 de Julio de 2013 a las 20:57:50 horas
Pues no ves que esta defendiendolos y esta en plan ironico
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