¿Contrato laboral o compra de esclava?
En el dominical de un diario de tirada nacional la escritora Almudena Grandes cuenta la historia de una joven roteña de 30 años y con cinco ya de paro continuado a la que llamaron de un hotel de Costa Ballena (el nombre no aparece en la información) para ofrecerle un trabajo de animadora con las siguientes condiciones:
1. Entrada a la 9.30 y salida a las 21.30 horas con una hora para comida. (11 horas de trabajo)
2. Transporte y comida por su cuenta
3. Sueldo: 350 euros mensuales (11 euros día; 1,10 euros la hora)
4. Seguridad Social: asegurada una hora por día de trabajo
Cuando la joven pregunta si un contrato con tales condiciones era legal, la respuesta fue: “claro que sí. ¿Qué te creías?”
Sólo se me ocurre repetir aquí las palabras que el Papa Francisco dirigió a los jóvenes argentinos hace unos días y aplicarlas a esta situación: "Salgan a la calle y hagan lío. Que me perdonen los obispos y los curas, pero la Iglesia tiene que cambiar". (Cambien obispos y curas por clase acomodada y empresarios e Iglesia por sociedad).
Y añado para terminar: ¿no se merece un escrache sonado el hotel de marras? ¿Y no se merecen un escrache total los responsables de la reforma laboral que permite situaciones como esta?
Antonio Álvarez Martín































Alberto Niño | Lunes, 29 de Julio de 2013 a las 19:41:55 horas
Bueno, ¿quieren un caso real? Mayo de 2012. Oferta de trabajo en Madrid capital. 30h/semanales. 3 años de experiencia, licenciatura universitaria, bilingüe francés-español. Salario: 500 euros al mes. ¿Quién narices sobrevive con esa miseria? ¡No te da ni pa pagar una habitación en un piso compartido! Y la empresa, una gran empresa internacional...
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