EGIPTO: Pesadilla en la plaza Tahrir
Desde que 1989 cayó el muro de Berlín el capitalismo, roto el mito, no dudó ni un momento en autoproclamarse vencedor de la contienda. El fin de la historia estaba escrito y con el triunfo de ellos.
Indudablemente, como tontos no son y además el personal estaba más mediatizado con un enemigo que sintiéndose vencedor, se les convenció de que los islamistas o sucedáneos eran el nuevo enemigo. Durante un tiempo les duró el engaño, pero como son tan prepotentes también demostraron que seguirían ganando siempre y acabaron con los malvados enemigos: así, entre otros se cargaron a Sadam Hussein, a Muhamar El-Gaddafi y por último a Bin Laden. Ha sido tal su convencimiento en que son omnipotentes que últimamente se han dedicado a manejar a su antojo todos los hilos permitiéndose las más evidentes contradicciones, pero no crean que es que se descuidan, no es más que una demostración de que nos harán creer en todo lo que se propongan.
Ni que decir tiene que el capitalismo usa la democracia burguesa como placebo para curar las malas inclinaciones de aquellas sociedades que se cuestionan su férreo dictado. Pero no hay problema si esta democracia tan sobrevalorada se subvierte, ellos tendrán explicación para todo.
Como la mejor explicación se fundamenta en un buen ejemplo nada mejor que la actualidad. La ciudadanía, mejor dicho parte de ella algo más concienciada, harta de que le tomarán el pelo decidió salir a la calle: el sistema lo permitió si sus intereses estaban en consonancia con los reclamados por quienes salían a la calle a pedir lo que era tan necesario. El mismo fenómeno se vio de muy distinta manera en el caso de los países mediterráneos o en el mismo Wall Street, que en los países árabes. La famosa primavera árabe era una bella expresión de la lucha por la libertad y por la democracia, sobre todo porque si quitaba de en medio líderes incómodos como Mubarak o Gaddafi entre otros se santificaba y como premio se les otorgó la democracia. Bueno eso es un decir pues a los libios ni eso. A otros como a los egipcios se les ofreció la posibilidad de ejercerla, pero como los resultados obtenidos no les hizo la menor gracia, pues ahora acabamos con la democracia en aras de que el pueblo lo reclama. Para ello, no tuvieron ningún problema en emplear las fuerzas a su servicio, el ejército egipcio es quien controla el poder económico, aparte del militar, si bien esto no hace falta decirlo: los mismos que machacaron a los manifestantes hasta que de algún lugar les vino la recomendación de acabar con Mubarak y cambiar de bando, para garantizar el tránsito democrático. Ahora porque nos conviene damos un golpe de estado ya que Mursi y los mususlmanes nos incomodan, con el problema añadido para las cancillerías occidentales de cómo justificar un atentado tan evidente contra la cacareada democracia partidista que siguen vendiendo como la panacea. Habrá que recordar que los Hermanos Musulmanes ganaron las elecciones hace un año con mayoría absoluta.
Los argumentos que esgrimen los defensores del golpe son que en todo el tiempo de gobierno de Mursi han permanecido los problemas económicos y sociales. ¿Será suficiente motivo para que cualquier iluminado con cierto predicamento entre la tropa tome ejemplo en cualquier otro lugar? ¿Garantizarán que con el cambio todo se arreglará, o dentro de doce meses darán otro golpe? También que el ejército se percibe a sí mismo como una institución autónoma que goza de un amplio respaldo popular. ¿Se creerán por ello con derecho a saltarse todas las normas? Según el codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria:"El Ejército ha sido siempre "la columna vertebral" de Egipto. Están por encima de las leyes y arbitran la vida política, pero siempre defendiendo sus privilegios y sus intereses, que pasan también por preservar la situación del Canal de Suez y la calma con Israel. Lo que pase dentro no les preocupa tanto, siempre y cuando encuentren un actor con el que "cohabitar" políticamente..”
The Washington Post afirma que Estados Unidos da una ayuda anual a las Fuerzas Armadas egipcias de unos 1.300 millones de dólares —la segunda más cuantiosa tras la de Israel-—, ¿a cambio de qué? ¿Alguien duda de que están defendiendo los intereses de quienes les pagan?
Habrá que ver cómo las cancillerías occidentales se empeñan en justificarlo diciéndo que no es un golpe teniendo como corifeos a la prensa. El New York Times publicó “Defendiendo el golpe” y el Wall Street Journal fue más allá con esta lindeza “...deseando a los egipcios nada menos que la suerte de tener un General Augusto Pinochet que les ponga el país en orden y luego les deje una bonita, rica y estable democracia” en el editorial “Después del golpe en El Cairo”.
Ya saben que mis inclinaciones no están por defender regímenes de claro color confesional y no voy a llorar por que no gobiernen en Egipto, lo verdaderamente preocupante es esa carencia absoluta de escrúpulos mediante la cual lo que hoy estaba bien mañana no, porque no nos interesa. ¿Qué clase de enseñanza se saca de esto? Está claro.
Les dejo los dos enlaces, que aparte de parecerme más neutrales, me han orientado mejor entre el sinfín de justificaciones a favor que pululan por la red.
http://www.20minutos.es/noticia/1863395/0/egipto/golpe-de-estado/futuro-politico/
http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/2013/07/egipto-golpe-o-no-golpe.html
Manuel García Mata































Alberto Niño | Viernes, 26 de Julio de 2013 a las 23:39:05 horas
Aparte de que tengo la grandísima suerte de poder llamar amigo a Manolo, y aprender de él y su encantadora esposa. Nunca me faltarán agradecimientos a las buenas personas.
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