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Miércoles, 05 de Junio de 2013

El poder de la esperanza

Suelen atribuirme, aquellos que leen mis reflexiones, un carácter pesimista, derrotista o agorero. Quienes realmente me conocen saben que soy una persona alegre y que intento disfrutar con los pequeños placeres que nos da la vida cada día: tomarse algo entre amigos, pasear por la playa, cultivar plantas, leer... No obstante, a la hora de describir la realidad que me (nos) rodea, no me pidan que refleje un mundo de fantasía donde todo sea alegría y felicidad.

Sin embargo, a raíz de la que probablemente sea mi carta más leída y difundida, aquella donde reflejo cómo nos sentimos la mayoría de los jóvenes formados de este país, quisiera enlazar la presente reflexión, ciertamente más positiva que la anterior.

Por motivos que no vienen al caso, tras cientos (¿o quizá son ya miles?) de CV enviados dentro de nuestras fronteras, la mayoría de ellos sin respuesta, me decidí a centrarme en el mercado laboral de un país extranjero cuyo nombre no creo que venga al caso. Simplemente aclararé que no se trata de la “idílica” Alemania. Andaba yo ocupado dando una de mis clases particulares a menos de 4 euros la hora (me dijeron que pedir más era exigir demasiado), cuando me sorprendió una llamada al teléfono. Una voz femenina, en una lengua que no era la de Cervantes, me comentó que tras haber sabido de mi formación y experiencia profesional, estaba interesada en realizarme una entrevista por teléfono. Sin extenderme en los detalles, dicha entrevista se desarrolló positivamente, y pasamos a una segunda a través de Skype. Cuando hay interés en alguien, no hay impedimento a la hora de contactar con la persona. Lo fundamental es que en ambas entrevistas sentí cómo se me valoraba, sentí que se daba importancia a tanto esfuerzo durante tantos años, sentí que era válido para una sociedad que lamentablemente no es la nuestra. A estas horas no sé si conseguiré el puesto, si realizaré una tercera entrevista o si esta puerta se cierra aquí. No es lo fundamental ahora. Lo principal es que han despertado en mí la llama de la esperanza, la esperanza de que hay vida ahí fuera.

Chicas, chicos. Personalmente conozco a muchos que estábais y estáis como yo. Años de estudio, de becas, de movernos por media Europa para aumentar nuestro bagaje cultural y profesional sirven de algo. Ahora puedo asegurarlo.

Tras estas llamadas, nacieron en mí unas fuerzas que llevaban tiempo apagadas. En román paladino, soy capaz de comerme el mundo. ¿Cómo es posible que los gobernantes no se den cuenta de este potencial? No hablo solo del potencial que tenemos los jóvenes, pues ese nos han demostrado que no lo valoran. Hablo del potencial de la ESPERANZA. Sin que sirva de precedente, por una vez estoy de acuerdo con el expresidente Aznar. Este país necesita un proyecto de país que nos dé esperanza. Nadie se cree los datos de que esto remontará, que los recortes son necesarios y darán sus frutos, que el paro ya comienza su descenso para no volver a subir, etc.
 
Tenemos que aspirar a obtener una educación modélica, similar a Finlandia; recuperar una sanidad pública que ha sido ejemplar para el resto del mundo; desarrollar el I+D y convertirnos en un país puntero; crear un plan de recuperación del medio ambiente que nos permita vivir en un balón de oxígeno; potenciar al máximo las energías renovables, ya que resulta incomprensible que en Alemania se aproveche más la energía solar que aquí. Necesitamos proyectos que obliguen a los políticos a aumentar su punto de mira más allá de los 4 años de mandato, proyectos donde no se margine a nadie sino que aglutinen a la mayor parte de la sociedad.

Pero estos proyectos no pueden conseguirse si nos limitamos a dar nuestra opinión solo cada 4 años. No todo es blanco o negro, como bien indican las encuestas. Un 60 por ciento de los votantes del PP apoyan el decreto de la Junta de Andalucía sobre la expropiación del uso de la vivienda a los bancos. Un proyecto a medio o largo plazo solo es posible si antes se consulta a la ciudadanía. Si se desarrolla una ley educativa, sanitaria, medio ambiental o del ámbito que sea, y una mayoría importante de la sociedad la vota por encima de partidos en un referéndum (o mediante el mecanismo que sea), su voluntad queda reflejada y no vendrá ningún partido, del color que sea, a legislar contra esa voluntad expresada. Esa es nuestra mayor arma. Una democracia participativa, como se recoge en la Constitución, donde los ciudadanos dejemos claras las líneas del proyecto común que deseamos.

Una sociedad donde los ciudadanos indiquemos a los políticos qué camino tomar, y cuál abandonar. Si tuviéramos ese mecanismo que, por cierto, tanto se nos niega incluso a nivel local, así como esperanza y un poco más de sangre en las venas para poner las cosas en su sitio, saldríamos de la crisis pronto, y más reforzados. Por el camino que vamos actualmente, saldremos a largo plazo, más pobres, y más tristes.


José Alberto Niño Fernández

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  • porreta

    porreta | Miércoles, 12 de Junio de 2013 a las 22:06:34 horas

    Estimado alberto gran articulo, solo le pongo una pega, el título, es demasiado cursi

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  • Curioso, Salud

    Curioso, Salud | Sábado, 08 de Junio de 2013 a las 17:15:47 horas

    Yo me estoy planteando si tanto recorte a los trabajadores, jubilados, parados, educación, sanidad….. no es mas que una estrategia de los dos partidos grandes para tener un electorado fácilmente manipulable. ¿Ha habido algún recorte en Parlamentos, Diputados, Carguitos de Confianza….. ?. Cada día tengo mas claro que estos dos PP-PSOE, están de acuerdo para repartirse nuestros impuestos. Y cada día salen más corrupciones.... Solución: DEJAR DE VOTARLES, algo difícil teniendo en cuenta que colabora con ellos una prensa sectaria. Suerte y un abrazo Alberto ha sido un placer debatir contigo. Salud.

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  • Alberto Niño (A Vaya País)

    Alberto Niño (A Vaya País) | Sábado, 08 de Junio de 2013 a las 01:07:24 horas

    Gracias, por suerte he conseguido el trabajo. Nada se consigue sin esfuerzo, eso lo aprendí bien hace ya bastantes años.Luchando por mejorar las cosas llevo ya varios años, y bastante implicado por cierto. Mi pesimismo no es por mi situación; tarde o temprano me exiliaría y tendría un futuro mejor. Mi pesimismo y mi cabreo es que ese futuro mejor no me lo dará mi país, ese que tanto dinero ha invertido en mí. Y viendo que tengo más amigos fuera de nuestras fronteras que dentro, y que los que quedan también tienen planes para irse, no puedo sino temer lo peor para España. Y créame, por mucha morriña del exiliado que se tenga, prácticamente todos coinciden en que no volverán a un país donde nunca se ha sabido valorar el potencial de una juventud formada. Esa es mi mayor pena. No voy a escribir alegrías cuando la situación no está para eso.

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  • Vaya País

    Vaya País | Viernes, 07 de Junio de 2013 a las 15:33:11 horas

    Alberto, yo he sido uno de los que te han criticado por tu actitud tan pesimista y tu falta de esperanza en un futuro mejor, a pesar de tu juventud. Por eso al comenzar a leer tu escrito, me ha sorprendido tu cambio de actitud y reconozo que me alegré por ello. Sin embargo siento al finalizar de leerlo que mi alegría se había desvanecido pues nada ha cambiado en tí. Mucho tendrás que esforzarte en esta vida para conseguir el éxito, vayas a donde vayas. La enorme suerte de este país es que la mayoria de sus jóvenes tienen la valentía y esperanza en un mejor futuro para todos y luchan en la medida de sus posibilidades para conseguirlo. De todas formas te deseo suerte y que tengas pronto trabajo.....

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  • Alberto Niño

    Alberto Niño | Jueves, 06 de Junio de 2013 a las 21:05:15 horas

    No podría estar más de acuerdo con usted, señor Curioso Salud. Gracias por leer mis reflexiones. Señor Lobo, seré representante en cualquier otro país donde irremediablemente acabaré, pero no de esta España de pandereta ;-)

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  • Curioso, Salud

    Curioso, Salud | Jueves, 06 de Junio de 2013 a las 19:25:15 horas

    El grave problema que tenemos la sociedad española es una clase política cobarde y aborregada a los dictados de unos partidos, manejados éstos por cuatro individuos sin escrúpulos. Partidos que funcionan mas como una secta que como centros de ideas y debates para mejorar la sociedad. Basta que uno vote una cosa para que el otro vote la contraria y el ejemplo lo tenemos en la reciente votación en el Pleno del ayuntamiento en el que IU ha votado a favor de cobrar una cantidad porque cree que lo contrario va a ser no cobrar. Se ha conseguido tener una juventud muy preparada para después dejarlos en la mas absoluta de las miserias laborales. Se podría invertir en economía productiva que cree puestos de trabajo pero nuestros gobernantes siguen invirtiendo en proyectos que no llevan a ninguna parte. Se le podría obligar a los bancos a que tuvieran que dar créditos para levantar la producción y crear empleo. En vez de eso los bancos se han dedicado a comprar deuda pública que era mas rentable y seguro. Y nuestros gobernantes, cobardes y serviles, ni se inmutan porque ellos viven muy bien. Y se seguirá votando a estos dos partidos grandes llenos de imputados por delitos. Tenemos lo que votamos. Es lo que hay. Buen artículo, Alberto. Salud.

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  • Hermano Lobo

    Hermano Lobo | Jueves, 06 de Junio de 2013 a las 17:57:37 horas

    Después de tu manifiesto del primer párrafo, declarándote persona alegre y optimista, lo fastidias, con J, en la última frase. Claro que es perdonable, pues todos tenemos algún puntito de contradicción, a veces. Por otra parte ojalé consigas el trabajo. Si lo logras, serás un representante de nuestro país en ese otro, que no sé por qué extraño motivo no quieres desvelar cuál es; así pues trata de divertir allí de la misma manera que nos diviertes aquí. Suerte.

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  • Antoñito

    Antoñito | Miércoles, 05 de Junio de 2013 a las 19:20:49 horas

    Suerte tú que te salen cosas fuera, yo ni eso. Firmo lo que comentas en las dos cartas. Más claro aguïta.

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