Un ejemplo de dejadez municipal
Rota, como cualquier otro lugar de este país nuestro, tiene que asumir de manera inevitable una innumerable serie de incidencias que se producen en el entorno urbano en el devenir cotidiano. Es de lo más normal que, con una vida activa como la de nuestra villa, se produzcan desperfectos que los responsables de nuestro Ayuntamiento han de procurar su reparación en cuanto les sea posible.
Bien es sabido que con la crisis que estamos padeciendo, la solución a estos inconvenientes no pueda ser lo inmediata que todo el mundo desearía. De eso somos conscientes.
Pero otra cosa es la absoluta dejadez a tomar decisiones esperando a que las cosas se solucionen por sí solas, práctica que nos recuerda a la que caracterizó la política de nuestro presidente del gobierno, el Sr. Rajoy, desde la toma de posesión hasta las elecciones andaluzas, tres meses después, o el inicio de legislatura en nuestro Ayuntamiento hasta la firma del pacto.
Cada vez son más los deterioros que ocurren en Rota, que no se reparan, y de los que el vecindario sólo espera que se tomen las decisiones oportunas que permitan solucionarlos.
El hecho puntual que quiero destacar se refiere a que, desde hace varios meses, posiblemente desde principios de año, en el Paseo Marítimo del Rompidillo, en la zona próxima a la confluencia con la calle Francisco Lucero, se produce una acumulación de agua considerable que, en principio, quienes por allí vivimos achacábamos a las abundantes lluvias de esta época pasada. Cuál fue nuestra sorpresa cuando observamos que ni con el sol a pleno rendimiento, en esos escasos días que ha tenido la cortesía de visitarnos, el charco no disminuía. Incluso, cuando la curiosidad de los paseantes les llevó a investigar, advirtieron que en determinados puntos se veía claramente como manaba agua al igual que si de una fuente se tratara.
Más de una persona, alarmadas por el hecho, dieron cuenta a la policía municipal y también al personal de AREMSA, incluido su máximo responsable el concejal del área, Don Francisco Laynez, con lo que suponíamos que se actuaría rapidamente en consecuencia. Pero para nuestra decepción, si bien han sido algunas las visitas al lugar, no se ha tomado ninguna medida al respecto.
Si hemos sabido, según la vox populi, que cuando se cerró la llave de paso de los lavapiés de playa próximos, el charco disminuyó considerablemente. También se escucha, y la vox populi no suele estar errada, que hubo quien dijo que, como el Ayuntamiento no tiene fontanero, no se podía hacer mucho más. Bueno, lo cierto es que sí nos han llamado directamente para decirnos que se debía al riego por aspersión; cosa difícilmente justificable, pero que tampoco es que nos interese la causa, lo que buscamos es la solución.
El hecho es que la charca continúa y que la zona ya acumula bastante agua, por ello ésta es la zona de “El Chorrillo”, y sería lógico entender que como ya pasó unas decenas de metros más arriba, esa excesiva acumulación de líquido elemento, tuviera como consecuencia otro desplazamiento de tierras con resultados parecidos o peores.
El gobierno municipal sabrá muy bien en qué emplear los pocos euros de que parece disponer, pero arreglar algo que inquieta a un vecindario tan numeroso no creo que suponga la causa de su ruina.
Llegados a este punto he de confesar que duele tener que aludir al concejal con delegación con quien mantengo una relación más cordial y del que en todo este tiempo he defendido su gestión, pues su dedicación al cargo me ha parecido encomiable. En cambio, en esta ocasión, y sigo convencido que si él se explicara entendería las razones de su proceder en este caso, su actuación, o la de quienes impiden que él pueda actuar, está resultando muy preocupante y creo que no se está valorando las consecuencias que este hecho pudiera acarrear. Deseo de todo corazón que mis malos augurios no se cumplan, pero llegado el caso está claro quienes serán los responsables: Si el vecindario se ha preocupado de informar, el ayuntamiento será culpable de lo que pueda pasar.
Qué ilusión me haría que este episodio tuviera un rápido final feliz. Ni que decir tiene lo contenta que iba a estar con el ayuntamiento esta parte del Molino.
Manuel García Mata































Manolo A | Jueves, 06 de Junio de 2013 a las 21:58:40 horas
Para las dos intervenciones precedentes: En primer lugar quiero agradeceros que hagáis llegar vuestros comentarios. En base a ellos me he puesto a reflexionar y me gustaría trasmitiros las conclusiones a las que he llegado: mi postura en defensa de “Machuca” se basa en que desde que lo nombraron concejal se le ha visto estar al pie del cañón, no ha puesto excusas para hacer su trabajo y siempre me ha parecido una persona asequible que no ha tenido ningún reparo en dar explicaciones a todo lo que se le ha planteado, que yo sepa, y conmigo lo puedo demostrar. Eso no quita para que esa accesibilidad, esa buena relación que tengo con él, o ese afán por cumplir con lo que pienso que es su cometido, lo mismo que ese espíritu de ser él mismo, que es lo que a mí me ha llamado la atención, no sea bastante para los juicios que sobre este señor apunto. A mí, y no quiero ser repetitivo, me han dado confianza; pero eso no quita para que pueda estar equivocado en otros aspectos que puede que sean más importantes. No dudo que tengáis razón y el equivocado sea yo, como os decía opino con lo que conozco y por eso esa es mi opinión.
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