No me roben España
Si los lectores hacen lo que yo no hago nunca, que es leer el nombre del autor antes de leer el texto, seguro que se sorprenderán porque mi epístola lleve semejante título. Si hay algo a lo que he tenido que acostumbrarme, tanto por ser del 15M o, simplemente, por ser de izquierdas, es a ser tildado de no querer a mi país y a ser invitado a emigrar a Cuba, país al que por cierto iría de viaje encantado.
Supongo entonces que habrá más de un lector sorprendido por la presente carta y por pedir que no me roben mi país. Sí, señores. España es mi país, nuestro país. Y me (nos) lo están robando a espuertas. No me refiero a casos tipo Gürtel, EREs, Nóos, etc. No. A estos ladronzuelos se les conoce perfectamente, y si siguen estando ahí es por gente que tiene los mismos principios éticos que ellos: ninguno. Mi intervención, más bien, se dirige a aquellos que llevan los colores de la bandera rojigualda en pulseras, cuellos de los politos, de fondo de pantalla en el móvil, que la tienen día y noche colgando en el balcón... Si bien la bandera que a mí, personalmente, me representa es la tricolor republicana, me alegraría que la gente expresara amor y preocupación por su país. Porque una bandera no es solo un trapo de colores, sino que es un símbolo. La bandera rojigualda, según me dicen, es la que representa el sistema actual: monarquía parlamentaria y la Constitución de 1978. Entonces, ¿por qué no exigen que se cumplan los Derechos recogidos en la Carta Magna? ¿Por qué durante años han permitido (y aplaudido) un trasvase de la soberanía nacional a manos de los bancos y “los mercados”? La economía cae en picado en una situación que puede volverse crónica. La calidad de vida de los españoles empeora día tras día. España, lamentablemente, está siendo conocida en el exterior por los desahucios, algo que sorprende a cualquier extranjero que se informe al respecto. España vio cómo sus principales sectores estratégicos fueron nacionalizados hace ya años, primero por Felipe González y luego por Aznar. Desde entonces, la factura de la luz (Endesa), del gas (Gas Natural) o del teléfono (Telefónica) se han encarecido enormemente, y los mismos que privatizaron dichas empresas ahora cobran suculentos sueldos trabajando (¿o debería decir poniendo la cara y la mano?) en ellas ahora que son privadas. ¡Y qué decir de la situación actual! Nos privatizan la sanidad, la educación, y se extiende el pánico, porque Rajoy ha comentado de pasada que “analizarán la viabilidad de las pensiones”.
Pero aquí no pasa nada. Y que no consideren que mis reflexiones de hoy sean equiparables a las que hace UPyD en el texto de presentación de su web, que en 600 palabras dicen España 20 veces, sin aportar ningún argumento excepto cargar contra los coches oficiales y los nacionalistas. Si a esto añadimos las declaraciones de representantes del partido, tanto a nivel local como nivel nacional, comprendes que usan, mayoritariamente, los mismos argumentos de la derecha. España es lo que ellos dicen. No hay otra concepción de país que la suya. Ellos son los únicos buenos. La derecha del PP y ahora también de UPyD se ha apropiado del país. España es suya, no hay otra.
Permítanme que les diga que no es así. Lo lamentable es que seguirán sin entenderlo. El país por el que yo lucho, y la mayor parte de la izquierda también, es un país republicano por el simple hecho de que nadie debe ser más que nadie y todos los poderes y representantes públicos han de ser elegidos democráticamente en las urnas. El país por el que lucho es uno donde sus habitantes tengan cubiertos todos los Derechos Humanos recogidos en la Constitución, sin que quede en papel mojado, como ha ocurrido desde que se aprobó dicha Carta Magna. Para mí, España es un país que debe apostar por la educación, base para la convivencia, el respeto y la tolerancia. Una educación pública, gratuita y de calidad, desde la enseñanza más básica a la más alta, que consiga una sociedad formada, respetuosa y que debate serenamente con argumentos sólidos, y sin recurrir a tópicos, demagogia u odio.
El tema del odio es de lo peor que tiene España, y los representantes públicos tendrían que dejar de sembrar odio para hacer todo lo contrario. En vez de sembrar el respeto y la empatía, se dedican a gritar a viva voz sus proclamas demagógicas. Hay que odiar a los catalanes, a todos sin excepción.
Hay que odiar a los vascos, que son etarras. Hay que odiar a los andaluces y extremeños, que son unos vagos subvencionados. Hay que odiar al inmigrante, que viene a robarnos el trabajo, olvidando que España saqueó los recursos de sus países y que tanto nuestros abuelos como nuestros jóvenes fueron y son emigrantes. Respecto a los emigrantes, un país que ha perdida miles de jóvenes, la mayoría de ellos con una gran formación pagada por todos, y que seguirá perdiendo muchos más, es un país sentenciado a la muerte.
No, señores. No me convencen. Esta no es mi España. Mi España, y la de muchos más, es un país libre, soberano, donde todos sus ciudadanos están bien formados y tienen acceso a una información veraz y libre de manipulaciones. Información que sirve para tener un análisis crítico independiente, y que, a su vez, usan para debatir cómo ir a mejor. Un país donde la gente lucha y exige sus derechos básicos, y donde no existan manos negras que manejen el precio de los alimentos, de la luz, de la vivienda, de la sanidad, de la educación, de los transportes... Donde no nos impongan desde fuera directrices que nos obliguen a hacer recortes o que nos hantajeen mediante mecanismos tan sofisticados como prima de riesgo o calificación de la deuda. Un país que hace del respeto y el diálogo su bandera, donde los diferentes territorios buscan la fórmula para llegar a un encaje que satisfaga a todos. Y sino, adiós y suerte, sin rencores. A veces, un divorcio de mutuo acuerdo evita muchas discusiones, aunque yo prefieriese llegar a una reconciliación siempre que sea posible.
¿Caerán estas imprecisas reflexiones en saco roto? ¿Se animarán los patriotas de bandera a exigir que se cumpla la Constitución y a defender el país de manos oscuras ocultas, y rescatarán el respeto y el diálogo? De ser así, me tendrán a su lado. No lo duden. Y, por favor, no duden. No nos queda demasiado margen para actuar.
José Alberto Niño Fernández































Sinbanderas | Viernes, 03 de Mayo de 2013 a las 10:01:08 horas
Para VEMYD: Me preguntas sobre la casa de Zapatero como si yo hubiese defendido su gestión, cosa que no hice, ni trate de desviar el tema acusando a otros como haces tú. De todos modos te contestaré, Zapatero, como Aznar, tiene un sueldo vitalicio como ex-presidente de la nación y no sé si le dará para construirse una casa nueva, desde luego más que los que somos mileuristas o menos, cobran ambos. Y aunque fuese un regalo de un constructor, eso evidenciaria la corrupción politica en ambos lados, cosa ya sabida, pero dejaria sin explicar que gente como Aznar, Cospedal, Botín, etc,etc... tengan su patrimonio en Suiza y más en estos tiempos de crisis donde nos exigen a todos arrimar el hombro. ¿No crees?
Accede para votar (0) (0) Accede para responder