Perdón por los escraches
Asistimos desde hace algunas semanas a un nuevo espectáculo dentro de la esperpéntica realidad político-social de este país. Los políticos braman y se rasgan las vestiduras cada vez que un micro o una cuenta de twitter les da la oportunidad. Porque, casi sin darnos cuenta, prácticamente la totalidad del país ha incorporado a la lengua española un nuevo término para un nuevo concepto.
Hemos acuñado el término escrache, proveniente de Argentina, lo cual me alegra porque, por una vez, dejamos a la lengua de Shakespeare al margen, y que hacía referencia a los actos de señalar en sus casas o centros de trabajo a los políticos que colaboraron con la dictadura. Tras cruzar el charco, este préstamo lingüístico se emplea con un uso ligeramente diferente. Aquí se usa para señalar a quienes colaboran con los bancos y permiten los desahucios.
Por desgracia, desde la derecha cavernaria no centran el debate en lo duro que es un desahucio, sino que se dedican a dar bailes de cifras minimizándolos. La PAH, con su portavoz (que no líder) Ada Colau, siempre ha dejado claro que las cifras no separan un desahucio de primera vivienda del desahucio del piso en la playa o del garaje. No obstante, el Colegio de Registradores de la Propiedad anunció ayer que, sólo en 2012, se produjeron 30.000 desahucios de primera vivienda por impago, y la dación en pago sólo se le ofreció a menos de la mitad. Es decir, unas 15.000 o 16.000 familias puestas de patitas en la calle sin ninguna otra vivienda donde cobijarse. Pero que nadie se preocupe, que el Gobiero tenía la solución: proponer un código de buenas prácticas a los bancos, y encomendarse a la Virgen del Rocío.
Hay que resaltar que desde el año 2009, con el gobierno de Zapatero, y sobre todo tras la aparición del 15M y la concienciación que consiguió entre la gente, la PAH comenzó su andadura.
Comenzaron a ejercer presión ciudadana para paralizar los desahucios y, al menos, ser esperanza y apoyo de las víctimas. Siempre han intentado seguir los cauces legales, por lo que intentaron negociar con los bancos, intentaron que los ayuntamientos se comprometieran en la defensa de sus vecinos que iban a ser desahuciados, aceptaron las multas y los porrazos sin devolverlos en contra, y, por último, se pusieron manos a la obra para recoger, como mínimo, 500.000 firmas para llevar una ILP al Congreso. Una ILP de mínimos, que exige una serie de condiciones ciertamente duras para acogerse a lo que en ella se propone, y evitar que haya quien se aproveche de la situación.
Todo muy bien medido y calculado. El último camino dentro de la legalidad para parar esta catástrofe nacional.
Un año después de la llegada de Rajoy y el PP al Gobierno, a principios del año 2013, la ILP entra en el Congreso. Lo hace en el último suspiro, dado que el PP anunciaba a bombo y platillo que se oponía a debatir siquiera dicha ILP. In extremis, y seguramente tras saber que en las 24 horas anteriores tres personas se habían suicidado por no poder pagar la hipoteca, cambiaron de parecer.
Para poner las cartas sobre la mesa, llega la sentencia del Tribunal de Justicia de la sacrosanta Unión Europea y dice, tajantemente, que los desahucios en España contravienen la ley europea, pues nuestra ley hipotecaria es abusiva. Traducido al román paladino, los desahucios han sido ilegales y los Gobiernos del PP y del PSOE han consentido una ilegalidad gravísima.
En los cuentos de hadas, los malos se vuelven buenos y hasta las florecillas rezuman armonía y felicidad. En nuestra increíble realidad cotidiana, el PP se propone vaciar la ILP y no aceptar las propuestas de mínimos. Más desesperanza y más injusticia hacia la sociedad española. Y cuando la PAH, y las víctimas, no ven otra salida que ir a hablar directamente con los representantes de los españoles, a sus casas o a sus sedes, casi toda la casta política se rasga las vestiduras, cuales seres indefensos maltratados. “¡Qué no es legal hacer escrache! ¡Qué los hijos del político por qué tienen que aguantar esa presión a la puerta de su casa! ¡Qué esto recuerda a otros grupos en cierta zona del país en una época reciente!”. Todas estas, frases pronunciadas por políticos del PP, del PSOE y de UPyD.
Pero resulta ciertamente curioso el hecho de que el escrache violento, injusto e ilegal de un desahucio, no es para llevarse las manos a la cabeza. Que los hijos de los desahuciados tienen que aguantarse, sufrir esa situación y verse en la calle. Que el acoso que los bancos ejercen sobre los que van a ser desahuciados, con llamadas a horas intempestivas, con amenazas de llamar a Servicios Sociales para que les retiren la custodia de sus hijos, etc., es legal. Llamativo es el hecho de que haya políticos del PP o que la señora Rosa Díez critiquen los escraches, cuando ellos mismos los hicieron en el País Vasco contra el PNV (las hemerotecas no olvidan). Y no puedo comprender que les resulte tan escandaloso un escrache pacífico, porque no se agrede a nadie, cuando ellos se consideran cristianos y fue Jesucristo quien realizó el primer escrache violento documentado contra los mercaderes del Templo.
Y lo último, lo más deleznable, es la manipulación de las mentes al afirmar que esto sólo lo hacen cuando gobierna el PP. Que a los del PSOE no se les ha hecho escraches. Perdón, señores. Tras comprobar que existía un problema social tan grave como era el de los desahucios, todos los miembros de la PAH decidieron seguir los cauces legales. Y si se cerraba un camino legal, seguían uno nuevo. Quisiera comprender si el PP pretende decir, con esa última afirmación, que las víctimas de desahucios ilegales e injustos tienen que cerrar la boca y aguantar lo que les venga, o que los escraches tenían que haberse hecho antes. Si fuera lo primero, me parece cruel y miserable. En caso de ser lo segundo, es cuanto menos esclarecedor, pues invitan a realizar lo que ellos denominan actos violentos aquellos mismos que nos acusan de provocar la violencia.
Si quieren que pidan perdón por los escraches mientras ellos mantienen buenos sueldos, dietas, coches oficiales, reciben pagos de grandes empresarios y banqueros, y no resuelven como deben los problemas de este país, como decimos por mi tierra, “van aviaos”.
José Alberto Niño Fernández































Juanito Cantalarrana | Viernes, 10 de Mayo de 2013 a las 14:38:27 horas
Imagino que si echarias a todos los emigrantes que estan aqui para robar, traficar, etc... tambien lo harias con todos los que siendo "autoctonos" se dedican siendo politicos, banqueros, empresarios y de la casa real,etc,etc a robar, traficar, extorsionar, corromper, defraudar, recalificar, etcetc... ¿verdad?
Accede para votar (0) (0) Accede para responder