Javier Santamaría, un roteño que le echó un pulso a la muerte, y lo ganó
Aunque ha pasado casi un mes, Javier Santamaría es capaz de relatar casi sin pararse a respirar la situación crítica que vivía el pasado 16 de marzo en las inmediaciones de una explanada situada en la carretera N-340, a la altura del restaurante La Barca de Vejer, donde salvó la vida de un niño de dos años y medio que estuvo a punto de morir por asfixia.
Este roteño pertenece al Grupo de Atestados de la Plana Mayor del Subsector de Tráfico de Cádiz y aunque en los 17 años que lleva en él ha podido vivir situaciones muy dramáticas por accidentes en carretera, salvarle la vida al pequeño Álvaro se ha convertido en una intervención especial donde se ha vuelto a poner de manifiesto la otra cara de la Guardia Civil, la que no solo multa y sanciona a los infractores, sino la que ayuda a salvar vidas.
Hace más de tres semanas de aquel suceso en la carretera N-340, pero Javier Santamaría todavía recibe el reconocimiento de mucha gente anónima a la que le ha ido llegando el éxito de su actuación en la que durante media hora aproximadamente, le echó un pulso a la muerte y lo ganó. Más bien lo ganó el pequeño Álvaro que logró sobrevivir cuando un trozo de pan estuvo a punto de quitarle la vida. Fueron 30 minutos de maniobra los que hicieron falta para que el niño expulsara de su garganta el pan que le impedía respirar y que lo mantenía inconsciente, pero Javier lo cuenta con tal lujo de detalles y tanta intensidad, que podría parecer que aquella dramática situación duró horas.
Hoy, tras varias felicitaciones, es capaz de contar a Rotaaldia.com todo lo sucedido sin que se le escapen frases, momentos y sobre todo, traslando mucha emoción, la que se vive con un final feliz.
Este roteño cuenta que todo sucedió sobre las cinco de la tarde del pasado 16 de marzo cuando se encontraba en una explanada de la N-340 con compañeros que venían de otra intervención, cuando oyeron los gritos desgarradores de una madre a la que no sabían que le ocurría, pero por su tono, se dieron cuenta de que era algo grave. Al pricipio, Javier pensó al ver un perro cerca de esta familia que el can podría haber mordido al niño, sin embargo, cuando se acercaron se dieron cuenta de la situación dramática que estaba sucediendo ante sus ojos. Un niño de dos años y medio, inconsciente, con los ojos abiertos, la mandíbula rígida y sin reaccionar a nada, mientras unos padres impotentes lloraban y pedían auxilio. Inmediatamente, el grupo de guardia civiles se acercó aunque fue este roteño, Javier, el que tomó las riendas de la situación. "Cogí al niño en brazos, lo abracé para practicarle la maniobra de Heimlich e intentar hacer que vomitara y expulsara lo que le obstruía la garganta, apreté con fuerza pero el niño seguía con los ojos vueltos y la boca muy rígida, lo que nos hacía imposible abrirla. Fue mi compañero, el guardia civil Manzano Verano, el que se la intentó abrir con fuerza hasta tal punto que el niño le mordió y sangró. Pensé al principio que la sangre venía de la boca, luego nos dimos cuenta de que era el dedo del compañero el que sangraba, así que seguimos intentándolo. Lo golpeé hasta la extenuación física, con fuerza, pero nada. Solo pensaba que ese niño se iba a morir y que no podía hacer nada, pero mi mente me decía que no, que no podía ser, seguí intentándolo y guiándome solo por las indicaciones de la madre a la que veía como se tiraba al suelo, veía el drama de todo aquello en sus ojos".
Minutos después de haber iniciado la maniobra, Javier cuenta que estaba muy cansado pero insistía con tesón para que aquel pequeño que tenía entre sus brazos reaccionara de una vez.
"El niño estaba morado, los labios blancos y los ojos abiertos, estaba inconsciente y yo escuchaba a la madre como decía 'Álvaro, ¿qué te pasa en los ojos?'... se estaba asfixiando, se moría. Lo puse boca abajo, le di un golpe seco en el omoplato, pero fuerte, fuerte, y veía la cara de mis compañeros, veía el drama de todo aquello, pero yo seguí con la maniobra hasta que vomitó y salió el trozo de pan que le había provocado todo aquello", cuenta Javier casi de corrido y sin pararse. Pero la situación no estaba salvada, el niño respiró pero seguía insconsciente. "Yo no podía más, estaba cansado porque fueron minutos muy intensos, y entonces me relevó un compañero, José Manuel Paloma, que siguió con la maniobra y le pedí a otro que se fuera a la carretera y parara a algún coche para ver si encontrábamos un médico, tarde o temprano siempre pasa un médico".
Entonces pasó un autobús y el compañero le dijo al chófer que preguntara si había un médico, pero nadie respondía porque el chófer no alzaba la voz, entonces, "el compañero Manzano García se subió al autobús, lo gritó y salió una mujer que era médico".
Cuando la doctora llegó al lugar, a Javier ya lo habían relevado dos veces en su intento de que el niño volviera en sí, asi que cuando llegó la médico se le practicó el boca a boca y a los pocos minutos llegaron dos ambulancia. El personal médico intentó estabilizar al niño y ponerle oxígeno... no podían hacer más.
En ese momento, Javier relata que mientras él intentaba la maniobra, veía como la gente que estaba en la venta miraba, lloraban, querían ayudar pero no podían hacer nada, "yo veía a la madre muy mal, se sentaba, se tiraba al suelo, compañeros la abrazaban... fue una situación muy dramática donde todo el mundo estaba sufriendo".
Javier Santamaría se salta la parte final de este suceso dando por hecho que ya conocemos que todo se saldó con éxito, pero enseguida retoma la historia y cuenta que lo más emocionante fue cuando tras la extenuación a la que había sometido a su cuerpo luchando con la muerte para que no se llevara al pequeño Álvaro, con los brazos cansados, y hecho polvo psicológicamente y físicamente, se produjo el milagro. "Escuché al niño llorar desde la ambulancia, entonces sí que fue emocionante y empezó a llorar todo el mundo. Sonia (la cocinera de la venta), los compañeros... tuvimos un final feliz".
Inmediatamente, una pareja de motoristas del Destacamento de Tráfico de Cádiz escoltó la ambulancia hasta el hospital de Cádiz y llegando allí, se dio la noticia del éxito de esta intervención. Santamaría revive esos momentos emocionantes en los que el compañero encargado de las transmisiones dio en abierto la noticia de la salvación del pequeño Álvaro y por lo que le cuentan, fue un momento emocionante no solo para los que estaban junto a él, sino para todos los compañeros que vivieron al otro lado del transmisor este suceso.
Han pasado varias semanas y Javier Santamaría, este roteño que ayudó a un niño de dos años y medio a salvar su vida, recuerda las felicitaciones que recibió en ese mismo lugar tras su actuación. La del personal de la venta, en especial Sonia, la cocinera, la de un hombre mayor que se le acercó y le dio la enhorabuena por el trabajo hecho presentándose como el cónsul honorífico de Costa Marfil, que fue testigo de toda la situación. Santamaría cuenta orgulloso que este hombre le dijo que iba a llamar al coronel director de la Academia de Tráfico de la Guardia Civil en Mérida para contárselo, "que no es que uno busque el reconocimiento, pero se agradece en momentos como esos". No fue el único, un hombre alto "me dio la mano, me abrazó y me dijo que él tenía un niño de dos años, me dio las gracias". Era el encargado de recaudar el dinero de las máquinas del restaurante que vivió con intensidad aquellos momentos. Pero sin duda, la llamada que más orgullo le reporta fue la que le hizo a su móvil personal el Director General de la Guardia Civil "que me felicitó por el mágnifico servicio, y eso, quieras o no, son motivaciones que le sirven a uno para seguir".
Aún así, reconoce este roteño, lo más importante es que se salvó la vida de ese niño que fue dado de alta a la 01.37 horas del día siguiente. Pasados varios días, "teníamos mono de ver al niño y lo llamamos por teléfono" y Álvaro disfrutó de una visita personalizada por las instalaciones del Subsector de Tráfico de Cádiz, "le pusimos la gorra, lo montamos en la moto, le enseñamos las sirenas, y pasamos un momento muy emocionante". Desde entonces, también los trabajadores de la venta La Barca de Vejer tratan a Santamaría como de la familia, y es que no en vano, la media hora que allí vivieron lo han hecho casi un héroe.
Este suceso, que ocurrió hace casi cuatro semanas, ha ido tomando valor por el boca a boca y a Javier le llena de orgullo haber podido ayudar y sobre todo, que la gente conozca otra faceta de la Guardia Civil alejada de las sanciones. "Es más importante salvar una vida que poner una sanción, aunque a veces las sanciones evitan muertes. Esto ha sido un pulso entre la vida y la muerte y esta vez salió bien", explica este roteño recordando que no muchos días atrás, en Ubrique, el pueblo de su mujer, tuvo una intervención parecida con un hombre mayor, al que finalmente, no pudieron ayudar pese a los esfuerzos. "Aquella imagen no se me quitaba de la cabeza mientras intentaba reanimar a Álvaro, y me decía, que no podía ser otra vez".
Su vida está llena de anécdotas y es que no en vano, este hombre ha estado durante ocho años y medio formando parte del Comando Antiterrosita del País Vasco viviendo verdaderas situaciones de peligro. Cuenta en su trayectoria con varios éxitos, entre ellos, haber realizado la intervención de un ciudadano que hundió un helicóptero de la Guardia Civil en una persecución que tuvo lugar en Barbate y donde resultó herido un compañero. "Yo soy muy echado para adelante, en mi profesión y en la vida, y hay cosas que no me las pienso, actúo y ya está".
A Javier le alegra que esta noticia salga a la luz porque aunque no es la única que se hace, da una buena imagen a la Guardia Civil, "la que nos gusta de este cuerpo a los que trabajamos en él, donde lo ùnico que pretendemos, al menos yo, es que se puedan evitar muertes". Este roteño alargó su conversación contando anécdotas del día y recordando las múltiples felicitaciones que ha recibido por ser el héroe de esta historia que forma parte de otras tantas que no salen a la luz pero que también tiene otras caras, personas que velan en carretera por la seguridad de los ciudadanos.

































Javi | Lunes, 16 de Abril de 2012 a las 19:06:49 horas
¡enhorabuena, que bien lo has hecho!
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