Antonio Franco
La hora de los patriotas
Ha sido saltar la noticia de la convocatoria de elecciones generales para el próximo día 29 de noviembre y, como un resorte, tanto la derecha como la extrema derecha han empezado a advertir del posible fraude electoral. Si ellos no ganan, claro.
Me imagino que lo hacen para motivar a sus votantes. Si lo dicen en serio, si creen que se pueden prostituir unas elecciones en España, entonces deberían solicitar a la Comunidad Internacional a que envíe observadores internacionales.
Hasta el momento, en las elecciones autonómicas celebradas hasta la fecha en las cuales el PP ha ganado pero gobierna con la extrema derecha nadie ha puesto en duda los resultados ni la transparencia en el recuento de votos.
Si hablan en serio, tienen un problema de credibilidad. “O ganamos o ganamos, no hay otra alternativa”, parece ser la consigna.
Semanas atrás, oí en una entrevista al ex presidente del gobierno, José María Aznar, durante su participación en el Foro Letras en Sevilla unos comentarios que me dejaron perplejo. Oyéndole me pregunté cómo este personaje llegó a ser Presidente del Gobierno. Su capacidad inteligible se me escapa. Me planteo una duda razonable. O este individuo es un zoquete o es muy listo. Creo más bien lo último. También puede ser la edad. La mía, digo.
En esa comparecencia advertía el personaje que España se la juega en estas elecciones. Hay que recordar que este país nuestro siempre se la juega en cada proceso electoral. Al igual que el resto de países democráticos, también hay que decir. No podemos olvidar que en su condición de candidato a Presidente del Gobierno, su frase más repetida era: “Váyase señor González”. España se la jugaba entonces, según José María Aznar. Y ahora, ya les ven, cada vez que coinciden en un encuentro que reúne a ambos, se saludan como viejos compañeros de pupitre.
Se fue Felipe González (salió derrotado en las urnas) y ganó el PP en 1996. Nuestro flamante nuevo Presidente apoyó, años después, una guerra ilegal contra Irak cuyas consecuencias han quedado grabadas en la conciencia colectiva por los asesinados en los ataques terroristas del 11 de marzo de 2004. No puede dar lecciones de credibilidad este sujeto.
José María Aznar vaticinó en su intervención en el Foro celebrado en Sevilla, de un modo apocalíptico, el advenimiento de un régimen republicano en España si ganan las izquierdas. Como republicano me encantaría que así fuese. Pero Aznar sabe que para cambiar cualquier artículo de la Constitución se necesitan dos tercios de los representantes de los partidos políticos del Congreso de los Diputados. Aznar cree que los españoles no lo saben. Aunque pensará que la mayoría no lo sabe.
Siguiendo el hilo del razonamiento del ex presidente, si así ocurriese, si dos tercios del Congreso de los Diputados elegidos democráticamente por los españoles quisiesen cambiar la Constitución, ¿a qué teme este señor?, ¿tiene miedo a la democracia? Además si el Congreso de los Diputados propusiera mayoritariamente la aprobación de una nueva Constitución, esta debería ser refrendada por los ciudadanos en referéndum. Pero claro, él lanza la idea y a ver cuántos se la compran.
Porque a ver, demos la vuelta a su exposición. Si los partidos de derecha obtuviesen dos tercios de escaños en el Congreso de los Diputados, entonces la derecha y la ultraderecha podrían cambiar también el articulado de la Constitución y establecer un régimen dictatorial porque así lo ha decidido democráticamente con su voto los españoles. Hitler no cae muy lejos de la Historia, por ejemplo.
Según este planteamiento, la democracia correría mayor peligro si ocurriese esto último. Sobre todo porque el régimen democrático que gozamos desaparecería.
Señores del PP, señor Aznar: “no todos los ojos cerrados duermen ni todos los ojos abiertos ven”.
Pero si algo hay que aplaudir a la derecha y su hermano Vox es que no engañan a nadie. Si ellos ganan las elecciones habrá una reforma profunda de las pensiones. Los españoles que rondan los cincuenta años ya van tarde para comenzar un plan de pensiones que les compense la que le va a quedar cuándo se jubilen. ¡Ojo!
Por otra parte, vuelven a insistir sobre las bajas laborales. Serán las Mutuas las que designen el alta médica. Cómo si estar de baja fuese gratis para el trabajador.
Quieren reformar las pensiones aquellos que no van a tener problemas cuándo se jubilen, Quieren establecer las bajas laborales a través de las Mutuas aquellos que no necesitan argumento alguno para darse de baja tanto ellos como los suyos (sus familiares, me refiero).
Creo que es la hora de los patriotas: de los que defendemos que la Sanidad Pública no siga perdiendo calidad; de los patriotas que defendemos una pensión digna acorde con la subida del IPC; de los patriotas que apostamos porque nuestros hijos estudien en Universidades Públicas; de los que queremos una vivienda digna para todos; de los que abogamos por unos salarios apropiados que permitan vivir decentemente.
Es la hora de esos patriotas a los que no nos hacen falta llenarnos la boca con la palabra España porque nosotros somos y formamos España.
Qué no nos confundan. Los anti patriotas son los que se presentan a las elecciones para que sus fortunas y sus beneficios no mermen. La única patria de estos es el dinero.











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