Sentido y emotivo adiós al exalcalde de Rota, Domingo Sánchez Rizo
La inesperada noticia del fallecimiento del que fuera alcalde de Rota, Domingo Sánchez Rizo, ha provocado una gran conmoción en la sociedad roteña y prueba de ello, han sido las cientos de personas que se han acercado a darle su último adiós al que fuera más que un dirigente político, un roteño muy querido.
Por la capilla ardiente, instalada en el salón capitular del Palacio Municipal Castillo de Luna, abierta desde el martes, 13 de octubre a las 9 de la noche, han pasado muchos familiares, amigos, representantes políticos y conocidos del socialista que han sentido su pérdida con profunda tristeza. Y es que Domingo Sánchez Rizo, más allá de los honores de haber sido alcalde de la ciudad, ha reunido a ciudadanos que han valorado algo mucho más importante, su calidad humana y valía personal. Aunque no hubiera sido alcalde de Rota, es más que probable que su entierro hubiera estado igual de abarrotado, porque más allá de la política, este socialista con verdadera vocación de servicio público, demostró ser un ejemplo de buena persona. Desde su farmacia, la verdadera sede desde la que sirvió a sus convecinos, siempre intentó ayudar en todo lo que podía a quien más lo necesitaba. Por eso, en su sepelio y en todas las publicaciones que se han hecho por su fallecimiento, el comentario más repetido era que se iba un ser querido y una persona buena, afable y servicial.
La capilla ardiente en la que se han velado sus restos ha sido punto de encuentro de una amplia representación de la sociedad roteña porque si algo caracterizaba a Domingo Sánchez Rizo, era su facilidad para relacionarse con cualquier persona, independientemente de su edad o condición social.
Desde el martes 13 de octubre, muchos han sentido su pérdida y así lo han querido demostrar acompañando a la familia en un momento tan difícil.
Desde el Castillo de Luna hasta la parroquia de Nuestra Señora de la O, donde se ha celebrado el sepelio, sus dos hijos, familiares y amigos han portado el féretro que ha estado cubierto por las banderas de Rota y de las hermandades del Nazareno y la Salud, de las que era hermano. Emoción, pena y lágrimas han acompañado en ese último paseo, escoltado por dos policías locales.
La iglesia ha estado abarrotada de gente en una misa oficiada por el párroco Santiago Gassín, que lo ha recordado como un roteño noble y de buen corazón, siempre atento y dispuesto a ayudar. La voz de su querido amigo Severiano Alonso durante la eucaristía y los acordes del antiguo órgano han acompañado en la pena de su despedida.
A Domingo Sánchez Rizo le gustaba la gente, relacionarse, charlar y sentirse querido y por eso, su familia, pese al duelo y la dureza del momento, ha tenido al término de la misa palabras de agradecimiento. Lo hacía en el interior de la parroquia su esposa Elvira, con la voz rota pero agradecida por tanto cariño, y fuera, con el féretro ya en el coche fúnebre, su hijo menor, pidiendo recordarlo como era, una buena persona y feliz con la vida.
El aplauso de los presentes en la plaza Bartolomé Pérez mientras sus restos se marchaban y la familia se despedía, ha sido la expresión más sincera que sus amigos y conocidos han querido dedicar como muestra de respeto, estima y reconocimiento a la huella que deja en su pueblo.
Domingo Sánchez Rizo ha sido para muchos, más que un alcalde que gobernó cuatro años el Ayuntamiento de Rota, ha sido un buen vecino, un hombre bueno, un servidor público ejemplar y, por encima de todo, un roteño de corazón.













































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