Varias caídas de vecinos de la barriada San Antonio llevan a pedir al Ayuntamiento el rediseño de los nuevos alcorques
El diseño de las estructuras ha generado algunas caídas y daños en los coches
El diseño de los nuevos alcorques con inclinación que tras la remodelación de la barriada San Antonio se ha implantado en la calle principal, San Juan Bosco, está generando desde el principio quejas de los vecinos que no veían la utilidad de ese desnivel con respecto a la calzada, más allá de una decisión estética. La cuestión es que, como han trasladado personas que viven en esta zona de Rota, es que esas estructuras de hormigón están causando no solo molestias sino situaciones peligrosas ya que han sido varias las personas que se han tropezado con ellas e incluso se han caído acabando en el centro de salud.
Sin ir más lejos, el pasado miércoles, 23 de septiembre, se produjeron dos caídas en corto espacio de tiempo, ambas de personas mayores, que en su mayoría son los que residen en esta barriada, teniendo una de ellas que incluso acudir al centro de salud y necesitar puntos de sutura.
Los vecinos ya han dejado sus quejas por redes sociales, y al igual que han trasladado a este medio, lo que piden es que se rectifique un diseño que, si bien inicialmente podría haberse visto sobre el papel que quedaría estéticamente bien, la realidad es que en la práctica les está generando problemas. Especialmente, quieren hacer hincapié en que la mayoría de las personas que vive en la barriada San Antonio son de avanzada edad y tienen problemas de movilidad reducida porque van con tacatacas o sillas de ruedas y estos alcorques con una inclinación considerable, del mismo color del resto del pavimento y acabados en punta, se convierten en un peligro.
Por otro lado, a las caídas o tropezones, se suma los daños que estos alcorques con esa pendiente por encima del nivel de la calzada están causando en los bajos de los coches ya que al estar delimitando las zonas de aparcamiento, pero no tener una señalización que los destaque, se muestra invisibles para el conductor que, maniobrando, el único tope que encuentran es cuando han topado con el bajo del coche dado que por la altura de la estructura, llega a la chapa. De hecho, no hay más que darse una vuelta por la barriada para comprobar que prácticamente el 80% de los alcorques, pese al poco tiempo que llevan colocados, tienen daños por choques, algunos de ellos, con desperfectos más que visibles e incluso losas levantadas y rotas por impactos y roces de vehículos.
El que mayor peligro consideran los vecinos que genera para los peatones es el saliente del alcorque que está situado a la altura del paso de cebra donde está el quiosco de la ONCE, pero en general, piden una revisión y rectificación del diseño de todos
En definitiva, lo que en principio tendría que haber sido una mejora urbana y un añadido estético para la barriada San Antonio, los vecinos lo consideran un obstáculo constante en el día a día por un diseño que por su elevación e inclinación no entienden que se hayan instalado en esta vía. Por eso, lejos de polemizar, lo que piden es que se revise el diseño y se lleve a cabo una rectificación técnica que permita nivelar estas estructuras al nivel de la calzada y, con ello, eliminar una barrera que les está generando problemas en el día a día e incluso gastos innecesarios porque aseguran que algunos ya han sido arreglados en varias ocasiones por impactos, y vuelven a estar dañados.







































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