José Antonio Rodríguez pone voz y corazón como pregonero a la devoción del Rosario en Rota
Este mediodía, con la patrona de Rota, Nuestra Señora del Rosario en el altar de la parroquia de Nuestra Señora de la O presidiendo los cultos que hasta el día de su festividad tendrán lugar en su honor, se ha celebrado el LXXIX Pregón del Rosario que este año tenía el honor de pronunciar José Antonio Rodríguez García.
Este cofrade roteño ha dado buena muestra desde el atril de su fe mariana y en una media hora exacta, se ha afanado en poner voz a los sentimientos que desde hace años habitan en su interior, no en vano, como bien lo ha presentado su presentador, el cura párroco de la O y amigo, Santiago Gassín, desde bien pequeño tuvo a María Auxiliadora como referente, pasando luego a sumar otras advocaciones y, por tanto, teniendo siempre a la Virgen en el centro de sus oraciones como puente para llegar a Jesús.
El de José Antonio Rodríguez ha sido un pregón directo, no muy extenso y muy didáctico en el que ha querido reflejar con datos documentados parte de la historia del Rosario y su vinculación con Rota porque si algo quería el pregonero, era dejar claro que octubre, los roteños y su patrona son una combinación que renace cada año con sentimientos renovados.
En este veranillo del membrillo que decía el párroco Santiago Gassín, -poco habitual a ejercer de presentador del pregonero-, Rota abre las puertas a las fiestas de su alcaldesa honoraria y en esta ocasión, no había mejor representante que un militar de profesión y cofrade mariano de corazón para hablar de una fiesta que va más allá, y que se presenta como una devoción transmitida de generación en generación en torno a María. El cura párroco y presentador quiso dejar claro que pregonar no es solo decir palabras sino poner voz a los sentimientos de un pueblo, recoger las tradiciones y el legado de quienes nos precedieron, y anunciar desde la palabra lo que pronto la villa vivirá con la festividad de la Virgen del Rosario el 7 de octubre y sus fiestas.
El pregonero reconocía que María ha sido báculo y consuelo en su vida desde el Auxilio, la Esperanza, el Carmelo y el Rosario, las advocaciones a las que prestan especial devoción y que hoy han vuelto a estar presentes dando buena muestra de su forma de entender el pregón, en parte, desde el papel del catequista que es.
José Antonio Rodríguez se ha dirigido a la Virgen en el altar con soltura y amor, mostrando claramente el dominio sobre el atril, ya que no es la primera vez que pregona, lo ha hecho para San Isidro, la Semana Santa de Rota y Los Barrios, para María Auxiliadora, para la Esperanza del Calvario, la Navidad el Rocío, el Carmen o la Madrugá. Su vida ha estado siempre vinculada a las hermandades y es buen orador además de escritor, pero hoy, su cometido era uno claro. Hablar de Rota y el Rosario y con ello, poner un punto de inflexión a más de 50 años rezando a la Virgen.
Acompañado por las autoridades locales, entre los que se encontraba el alcalde de Rota, Javier Ruiz Arana, miembros de la Corporación municipal, del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, de las hermandades de penitencia y gloria y de las damas del Rosario, además de fieles y devotos, el pregonero ha ido mezclando prosa y verso convencido de que el verdadero pregón está en los corazones de los devotos entregados a María, y que lo que él haría hoy sería solo poner palabras a esos pregones que muchos tienen dentro.
A través de versos cortos y diáfanos, el orador situó como "cruz de guía" de su pregón la propia historia de la devoción rosariana: desde la aparición de la Virgen a Santo Domingo de Guzmán en 1208 y la primera hermandad en 1470, pasando por la histórica victoria de la Batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571 que ganaron los católicos a los otomanos, que ya vaticinó el Papa Pío V que acabó instaurando el 7 de octubre como al fiesta de Nuestra Señora de la Victoria, que luego pasaría a ser la festividad de la Virgen del Rosario.
En la escala local, el pregonero recordó la llegada de los dominicos a Rota en 1532 y el documento más antiguo de la cofradía roteña, datado en 1671. Un recorrido histórico en el que quiso recordar que fue en 1951 cuando se nombró a la Virgen del Rosario como Alcaldesa Honoraria de la Villa de Rota, incorporando el rosario al escudo de la localidad en 1959. En su afán didáctico del pregón, también recordó que en 2003, Nuestra Señora del Rosario fue coronada canónicamente y que su presencia es habitual en el municipio a través del callejero local, el rezo de los rosarios en distintos cultos de hermandades, en la imagen que preside la plaza del Triunfo y en el nombre de mujeres roteñas que lo llevan con orgullo y tradición.
Sin poder negar la omnipresencia del fervor rosariano, José Antonio Rodríguez quiso pararse a reflexionar sobre la figura de María en los evangelios, con pocas alusiones, pero como ejemplo de disponibilidad y servicio a los demás que destacó como la verdadera esencia de la Madre de Dios. El pregonero tomò un tono más lírico para hablar de la Virgen, de su salida procesional por las calles de Rota bendiciendo cada esquina, casa y cierro e invitando al pueblo a hacerle el hueco en el calendario que merece.
José Antonio Rodríguez repasó su propia biografía afectiva con la Santísima Virgen, bajo cuyas diversas advocaciones —Auxiliadora, Dolores, Rocío, Carmen o Esperanza— se ha amparado a lo largo de su vida, rememorando incluso cuando, al pregonar al Cristo de la Vera-Cruz, decía resguardarse en su manto para no contemplar el dolor de la cruz, sin olvidar -añadiendo un dato más, que "antes de llamarse Carmen, marinera fue Rosario".
En la recta final del LXXIX Pregón del Rosario, el pregonero recordó algunas fechas claves que se aproximan como la novena que tendrá lugar en la parroquia de Nuestra Señora de la O, la Función Principal de Instituto del día 7 de octubre o la procesión esa misma jornada, además del rosario de la aurora por las mañana los domingos de un octubre que está a punto de comenzar y que, como siempre, tiene a la patrona en el centro, una "patrona medianera y ocupada, que va de Rota al cielo y del cielo a Rota atendiendo nuestras invocaciones".
Antes de terminar, quiso el pregonero dedicarse a meditar sobre el Avemaría, definición viva del Evangelio a la que calificó como "un latido de fe, una oración sencilla, bella y profunda que recorre los veinte misterios de Cristo y su Madre". Entre piropos de exaltación e invocaciones de devoto, José Antonio Rodríguez cerró su intervención pidiendo a los asistentes orar unidos a la Reina del Cielo y de la Tierra, abriendo de par en par las puertas a las fiestas patronales de Rota.
La interpretación del himno de la patrona y el himno nacional, a cargo de la banda municipal de música "Maestro Enrique Galán", pusieron el punto y final a esta cita destacada.


























































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