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Antonio Franco Antonio Franco
Sábado, 19 de Septiembre de 2026

Paradojas de la historia

[Img #302822]Ahora que algunos se empeñan en prostituir los acontecimientos históricos a su conveniencia voy a recordar uno de los hechos más terribles de la Segunda Guerra Mundial: la destrucción de la capital de Polonia, Varsovia, por parte del ejército nazi.


Cuándo el ejército polaco se levantó contra la opresión nazi, Hitler ordenó destruir totalmente la ciudad. De tal modo que si hoy visitamos Varsovia cualquier guía turístico de la ciudad nos recordará que todos los edificios con apariencia de siglos son meras reconstrucciones fidedignas de los originales.


Los habitantes judíos de Varsovia sufrieron especialmente la crueldad nazi. Los campos de exterminio de Polonia construidos especialmente para acabar con la población judía europea en poder de los nazis se conservan hoy como edificaciones de la Memoria.

 

Nos trasladamos en el tiempo. La devastación de Gaza por parte de las tropas israelíes no forma parte de la Historia. Es plena actualidad. La otrora víctima se ha transformado en verdugo. El gobierno israelí está llevando a cabo un genocidio contra el Pueblo palestino ante la indiferencia, e incluso el apoyo, de muchos de los países de este planeta nuestro.


El jurista polaco Rafael Lemkin fue el artífice del término “genocidio”. Lemkin explicó que “el genocidio no significa en rigor la destrucción inmediata de una nación... Debería más bien comprenderse como un plan coordinado de diferentes acciones cuyo objetivo es la destrucción de las bases esenciales de la vida de grupos de ciudadanos con el propósito de aniquilar a esos mismos grupos. La desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, del lenguaje, de los sentimientos de patriotismo, de la religión y de la existencia económica de grupos nacionales y la destrucción de la seguridad, libertad, salud y dignidad personales”.  No tengo ninguna duda de que si Rafael Lemkin viviera calificaría como genocidio las acciones que Israel está llevando a cabo con el Pueblo Palestino.

 

Las imágenes de la destrucción de Gaza me llevan al recuerdo lamentable a la de Varsovia de hace 85 años. Cambian, como digo, las víctimas y los verdugos.


Los nazis pretendían una limpieza étnica asesinando a la población judía. Las declaraciones del Ministro de Defensa de Israel al proclamar que su gobierno busca el apoyo de Donald Trump para los planes de expulsión de todos los palestinos de la franja de Gaza es una señal inequívoca de genocidio.


Esta propuesta entierra la idea de la creación de los dos Estados: Israel y Palestina.


Israel se queda con todo. Expulsar, encarcelar, asesinar... Los nazis no querían expulsar a los judíos, sino acabar con ellos. Pero también encarcelaban y asesinaban.


Leo con rabia e impotencia unas declaraciones que el Ministro de Seguridad Nacional de Israel, perteneciente a la rama más ultraderecha del gobierno israelí, en las que se vanagloriaba de ser el responsable de las pésimas condiciones en las que se encuentra la prisión de mujeres palestinas.


Cuando una reclusa le comunicó que no recibía atención médica, ni podía ducharse ni disponer de ropa limpia, Ben Gvir (que así se llama el Ministro)  respondió a través de las redes: “se acabó lo de las buenas condiciones en las cárceles. Esta es la situación actual y yo soy el responsable directo de todo. Estoy satisfecho con estas condiciones”.


La verdad es que encuentro poca diferencia entre el trato que dan a las presas palestinas de la que los nazis les daba a las presas judías.


Algunos pensarán que en los campos de exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, los presos judíos que protestaban sencillamente eran callados con un tiro en la nuca y que no es comparable ambas situaciones.
Pero el Mundo calló entonces y sigue callando ahora.


Afortunadamente existen voces israelíes contra la guerra. Es reconfortante leer la obra de varios autores israelíes titulada “Sobre los escombros de Gaza. Del ataque de Hamás a la destrucción planificada”, en la que se oponen abiertamente a las acciones que está llevando su propio gobierno. Recomiendo su lectura.


Los entresijos de la Historia muchas veces (o a veces) muestran situaciones, cuanto menos, curiosas. Durante la Segunda Guerra Mundial los partidarios del partido nazi de los países del Mundo defendían con fervor las tesis de Hitler. Me refiero a los partidos de extrema derecha de la época. Hoy, esos mismos partidos defienden a Israel en su “cruzada” contra los palestinos. Hoy la extrema derecha está con Israel; hace ochenta años estaba con Hitler.  

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