Antonio Franco
Aviso a navegantes
Las declaraciones a la avalancha que la ciudad de Ceuta ha sufrido por parte de ciudadanos marroquíes el pasado 31 de julio, pone de manifiesto, desde mi punto de vista, la desfachatez y la caradura de los dirigentes de la derecha y la extrema derecha española.
En lugar de ponerse al lado del Gobierno de España, han encontrado en esta oleada otro modo de atacarlo. Anteponen los intereses partidistas a los intereses de España. A pesar del lucimiento de los colores de la bandera en sus muñecas y en los ribetes de sus vestimentas. A pesar de llenarse la boca con la palabra España.
La situación que se ha producido se puede ver desde dos puntos de vista diferentes.
Uno es que la gente de motu propio se haya organizado para atravesar la frontera que separa el territorio español de Ceuta del de Marruecos. Si fuese así, sería una manifestación pública de las condiciones en que viven los marroquíes, ya que prefieren asaltar las vallas y los controles antes que seguir viviendo en la tierra de sus ancestros. Es decir, sería una vergüenza para Mohamed VI que sus súbditos huyan de las garras del Gobierno del que él es rey.
La otra es que el gobierno de Marruecos la haya organizado, igual que hace cinco años en Ceuta e igual que cuando invadieron la colonia española del Sáhara Occidental en 1976 (nuestra provincia número 53) con una ingente cantidad de ciudadanos desarmados. Complicado pensar que el Gobierno marroquí no está detrás de toda la organización de esta avalancha. No es que tal planificación sea directa igual que en 1976. Si fuese así de descarada su actuación contaría con el total rechazo de todos los países. Al menos de la mayoría, ya que Ceuta y Melilla son ciudades españolas y, por tanto, territorio de la Unión Europea.
No hay que insistir en el motivo. Marruecos considera que tanto Ceuta como Melilla son ciudades marroquíes. Basta cualquier acto de acercamiento con el histórico enemigo de Marruecos, esto es con Argelia, para que Mohamed VI enseñe los colmillos a España. Hay que recordar que una semana antes, el presidente del Gobierno mantuvo un encuentro con su homólogo argelino con el fin de aumentar el abastecimiento de gas que Argelia vende a nuestro país, además de adelantar que la Ley va a conceder la nacionalidad española a los saharauis nacidos antes de 1977.
Por eso, comenzaba este artículo denunciando la falta de catadura moral y patriótica de la derecha española para no ponerse del lado del Gobierno en lugar de buscar argumentos basados en la Ley de Extranjería.
Los dirigentes de la derecha y la extrema derecha conocen los motivos. Pero han encontrado otra vía para atacar a Pedro Sánchez y su Gobierno.
Y la gente indocumentada se lo cree sin más.
El Gobierno tiene que lidiar en el terreno diplomático con Marruecos para no abrir una crisis con el país alauita. Por eso, no le culpa abiertamente de provocar dicha avalancha. Pero lo conoce. Igual que, como he mencionado, lo saben los dirigentes de la derecha española.
Las imágenes que muestran cómo llegan autobuses y camiones al pueblo marroquí más cercano con Ceuta, Castillejos, ayudados por las fuerzas policiales marroquíes demuestran que esta situación no se ha producido como fruto de un efecto llamada como nos quieren hacer ver.
Entiendo que los intereses comerciales y estratégicos con Marruecos son muy importantes. Pero también que somos un país perteneciente a la Unión Europea y, como tal, esta tiene que tomar las medidas necesarias para parar los pies a Marruecos.
El Gobierno marroquí manipula a sus masas a su antojo cada vez que quiere. Ni siquiera le importa que haya muertos por el camino.












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