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Carlos Roque Sánchez Carlos Roque Sánchez
Sábado, 25 de Julio de 2026

¿Dónde se ubica el cielo?

[Img #297998]Desde la perspectiva histórica de la tradición judeocristiana se suelen mencionar hasta tres cielos: la atmósfera, donde vuelan las aves; el espacio exterior, donde están las estrellas; y el reino espiritual, la morada de Dios. Como podemos ver dos son de naturaleza científica y uno religiosa, y es éste al que me quiero referir hoy ¿qué sabemos de él? ¿dónde está? ¿es real? ¿qué o quienes lo habitan? No hay duda alguna de que el cielo científico existe, pero, ¿qué decir del espiritual?, ése cuya existencia la mayoría de las religiones afirma considerándolo: un lugar sagrado; un estado de trascendencia donde habita Dios, los seres divinos y las almas de las personas justas; o un lugar de felicidad eterna, paz y comunión divina. Bien, pero ¿es real? ¿dónde está?

 

Para la Biblia. Es obvio que para ella el cielo es más que real y aunque habla de su existencia, lo menciona como “tercer cielo” o “paraíso”, y del acceso a él a través de la fe en Jesucristo, lo cierto es que no existe ni un solo versículo donde se dé su ubicación geográfica o astronómica, ya que estamos. De ahí que, por decirlo de alguna manera, la respuesta corta a la pregunta “¿dónde está el cielo?” ésta sea “el cielo está donde está Dios”. Ya, hasta ahí lo compro, solo que entonces la cuestión sería “¿dónde está Dios?” Y vuelta a empezar, las cosas de las creencias.

 

No obstante, otros versículos (Génesis, Hechos, Apocalipsis) indican que el cielo está “por encima” de la tierra, de hecho, el Nuevo Testamento lo menciona con bastante frecuencia, eso sí, sin dar detalles sobre su ubicación. Estará arriba, no entro por ahora en esto, pero tengo para mí que va a ser muy improbable (nunca utilizo el adjetivo imposible, no hay necesidad) que lo encontremos con telescopios, mapas estelares o sondas espaciales, ya conoce las palabras del pisano ‘La Biblia nos enseña cómo se va al cielo, no cómo va el cielo’. En este sentido y dada su poca clara ubicación espacial, alguien podría sugerir que quizás la Biblia nos viene a decir que el cielo está más allá del espacio exterior de la Tierra, más allá de las estrellas, de la percepción física, de la comprensión humana, ¿de todo? Un lugar divino que no se puede delinear con coordenadas terrenales, una especie de “plano” diferente del nuestro más que un lugar distinto, donde se puede disfrutar de la presencia, amor y plenitud de Dios. Lo dicho, algo fuera de la comprensión humana de ahí que no anduviera muy descaminada la siguiente ocurrencia, con formato de histórica leyenda urbana.

 

“Aquí no veo a ningún Dios”. Pasa por ser la frase que el astronauta ruso Yuri Gagarin -en algún momento de lo que fue la primera órbita espacial tripulada realizada el 12 de abril de 1961, sesenta y cinco años ya- pronunció a lo largo de las dos horas que estuvo flotando más allá de la atmósfera terrestre, a bordo de una pequeña cápsula cilíndrica, la Vostok 1. El primer hombre que viajó al espacio, completó una órbita y regresó sano y salvo para contarlo pero que nunca dijo eso ni nada parecido o al menos no existe, que me conste, ninguna grabación que así lo demuestre. De lo que sí existe documentación es de lo que afirmó, un tiempo después, el dirigente de la URSS Nikita Krushchev, algo así como: “Gagarin estuvo en el espacio, pero no vio a ningún Dios allí”. En cualquiera de los casos una frase con bastante intencionalidad y calado y que tenía su aquél en aquel momento, no crean que no. Piense que para los creyentes de los tiempos anteriores a la ciencia de la astronomía el cielo, en sentido amplio, era el hogar de los dioses, de todos los dioses, entre ellos el dios judeocristiano, y si alguien que había estado allí arriba, afirmaba no haber visto al buen Dios, entonces la cosa cambiaba a color azul oscuro casi negro. Poca broma.

 

¿Ciencia al rescate? Es lo que se desprende de las afirmaciones realizadas el mes pasado por un físico de Harvard, según las cuales podría haber encontrado la ubicación exacta del cielo, que estaría habitado por “seres inmateriales y atemporales” aunque, eso sí, el lugar “permanece oculto para nosotros”. O sea. Le hablo de la hipótesis desarrollada en el artículo Is heaven real? Science may reveal where God’s eternal kingdom exists publicado en la revista Fox News, donde detalla que el cielo bíblico podría estar en los mismos límites del horizonte cósmico del universo, “supuestamente en una galaxia a doscientos setenta y tres mil trillones de millas de la Tierra, desplazándose a 186 000 mi/s, que viene a ser la velocidad de la luz”. O sea que. Según afirma su autor la idea se sustenta en las teorías del astrónomo Edwin Hubble y su ley de alejamiento de las galaxias entre sí por la que, conforme más “arriba” estén en el espacio, más rápido se alejarán de nosotros y de todo lo demás. También confiesa que la idea surgió de una pregunta que le hizo su hijo con cuatro años, “¿Papá, podéis conducir hasta el cielo?”, angelito.

 

Ignoro si le respondió, pero, de lo que puso negro sobre blanco en el artículo se deriva que algunos conceptos de cosmología moderna podrían ser compatibles con la existencia de dicho cielo religioso; uno que estaría “allá arriba, muy por encima de nuestras cabezas, mucho más allá del universo visible, pero, eso sí, vaya por Dios, inaccesible para nosotros mientras estemos vivos. Un cielo que podría ser “la morada de Aquel que es anterior al universo, Aquel que creó el universo”. O sea que seguimos con los condicionales Parole, parole, parole.

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

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