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Antonio Franco Antonio Franco
Sábado, 25 de Julio de 2026

Mirar el árbol y perdernos en el bosque

[Img #297997]Según la Reforma Laboral vigente si un trabajador se ve obligado a darse de baja por una contingencia común (por sufrir un cólico nefrítico, por ejemplo), los primeros tres días de baja no cobra nada. Si la baja persiste, desde el día cuarto al vigésimo de la baja cobrará el 60% de la base reguladora que viene en su nómina. A partir del día 21, cobrará el 75% de la base reguladora.


Si usted se da de baja por cualquier dolencia durante una semana y su base reguladora es de 1.000 euros, los tres primeros días no cobrará nada; a partir del cuarto día cobrará 20 euros al día, que es el 60% de su base reguladora. Usted cobrará ese mes 846,59 euros. Hasta el día 15 de baja lo paga la empresa, y a partir del día 16 comienza a pagarlo la Mutua o la Seguridad Social. Si la baja por enfermedad perdura más de un año, entonces el pago lo asume la Seguridad Social.


Si la baja es por contingencia profesional (por sufrir un accidente laboral o una dolencia provocada por su puesto de trabajo), cobrará el 75% de su salario desde el primer día.


Es decir, si usted sufre un accidente laboral y se da de baja durante una semana, y su base reguladora es de 1.000 euros, usted percibirá ese mes una nómina de 941,59 euros.


En estos casos, la prestación corre a cargo de la empresa, como un pago delegado de la Seguridad Social. Es decir, la Seguridad Social le paga a la empresa para que esta le pague al trabajador.


Si estos datos son conocidos (o deberían serlo) tanto por el Presidente del Partido Popular, Núñez Feijóo, como por la Presidenta del PP madrileño, Díaz Ayuso, me pregunto a cuenta de qué las declaraciones sobre el absentismo laboral que han proclamado rodeado de la Patronal.


Desde luego, si fuese un trabajador que tengo intención de votar a la opción de la derecha en las próximas elecciones, me lo pensaría. Podrían, una vez gobernando, apretar aún más las condiciones laborales de los trabajadores si caen enfermos. Pasarían esos trabajadores más penurias de las habituales en un  mes normal.
Ignoro si Alberto Núñez Feijóo se refería en su proclama a todos los trabajadores o sólo a los españoles. Dudo que un trabajador migrante se dé de baja por escaqueo dada las condiciones en las que quedaría su ya de por sí menguada nómina.


Tal vez, los de la “prioridad nacional” quieran distinguir en una reforma laboral entre trabajadores nativos y foráneos. En ese caso, apretarían aún más las condiciones laborales de los trabajadores extranjeros. Aunque, eso sí, para los empresarios sería más beneficioso contratar mano de obra migrante que trabajadores españoles. Mas no creo que lleguen a eso (aunque lo hayan pensado) porque la Legislación no permitiría semejante discriminación.


En cuanto a los absentistas laborales, podría ser que usted tuviese por compañero de trabajo a uno que se ausenta de forma habitual de su puesto de trabajo (haberlos haylos, y de hecho conozco a alguno y alguna), entonces no vería con malos ojos el endurecimiento de las condiciones retributivas de su compañero absentista. Mientras que usted no caiga enfermo, las medidas coercitivas no les va a afectar. Aunque podría también acudir a su puesto de trabajo con alguna dolencia para evitar verse afectado por esas nuevas condiciones.


Dejando a un lado a los “absentistas profesionales”, la inmensa mayoría de los trabajadores cumplen con su labor de una manera impecable. No todos los cargos públicos bien remunerados pueden decir lo mismo. Que le pregunten a Santiago Abascal, que si cobrara por horas efectivas trabajadas quizás no le alcanzaría para llegar a fin de mes.


En mi etapa de estudiante acudía a la vendimia cada septiembre. Recuerdo una anécdota del capataz de la Viña cuando tras el descanso de quince minutos a media mañana (¡Tabaco!, se oía gritar), a veces Pepe (que así se llamaba el capataz) se pasaba de tiempo. “¡Señores”- gritaba- “adelantar que llevamos más de media hora de tabaco”. Una voz le preguntó: “¿Y tú eres comunista?” La respuesta de Pepe se me ha quedado grabada: “Nosotros los jornaleros tenemos que trabajar que para eso nos pagan. Y con nuestro trabajo contribuimos a que los dueños de la Viña y la Bodega ganen más dinero y para el año que viene puedan comprar otra Viña y dar trabajo a más gente”. Ese fue su razonamiento.


El esporádico absentismo de algunos y algunas no puede ser la excusa para recortar derechos logrados a lo largo de los años. No se debe ignorar, a la Historia me remito, que todos los derechos  se han conquistado por la izquierda. Aunque algunos trabajadores aburguesados se han olvidado de esto.

 

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