Belinda Placek rinde homenaje a "Arturito" con la presentación de una obra que reivindica la memoria colectiva y la inclusión
La autora presentó su libro "Un ángel en el mar de la Costilla"
La memoria de Miguel Flores Caraballo, conocido y recordado con cariño por muchos vecinos de Rota como "Arturito", volvió a cobrar vida ayer con motivo de la presentación del libro "Un ángel en el mar de la Costilla", a cargo de la autora Belinda Placek. Aunque nació en Sevilla y vivió años en Zaragoza, la escritora no dudó en señalar que siente a Rota como su propio pueblo y por eso, quiso presentarla en la localidad.
Fue en el salón multiusos del Palacio Municipal Castillo de Luna donde contó algunos aspectos de la vida de este querido hombre y anécdotas relacionadas con su familia, que fue quien acogió a Arturito, pero dejando claro que este libro más que una biografía, pretende ser un testimonio de generosidad, inclusión social y memoria compartida.
La autora estuvo presentada por el delegado de Cultura, Pablo Gómez, como una persona con una intensa labor en los ámbitos cultural, educativo y social, participando activamente en asociaciones, proyectos ciudadanos y órganos de representación vinculados a la cultura, el patrimonio y la danza. Además, impulsa el proyecto Danzas Vivas y continúa ampliando su formación en el ámbito de la gestión y los recursos humanos.
Durante su intervención, el delegado destacó que "Un ángel en el mar de la Costilla" trasciende el ámbito estrictamente literario para convertirse en una reflexión sobre la vida de Arturito, un personaje muy querido por varias generaciones de roteños. En este sentido, señaló que la obra habla de los vínculos que se construyen entre una familia y toda una comunidad, invitando al lector a acercarse a una historia real desde la sensibilidad, la memoria y la humanidad.
Pablo Gómez expresó además su convencimiento de que "esta presentación nos haga comprender no solo quién fue Arturito, sino también por qué su historia merecía ser contada". De hecho, como expresó Belinda Placek, la obra nace del deseo explícito de rendir homenaje a este hombre, a la familia Placek y a toda la comunidad roteña, que supieron ofrecerle cariño, respeto y dignidad. Durante su intervención, la escritora explicó cómo la narración evoluciona desde una investigación rigurosa de tres años hasta un balance profundamente sentimental.
El libro arranca situando la Rota de los años 50 y 60, ofreciendo un mapa contextual de la época que luego da paso a un tono más cercano recogiendo conversaciones familiares y anécdotas que ponen de relieve el gesto solidario de los padres de Belinda, Rosa María Paularena y el austríaco Friederich Placek, acogiendo a Arturito, una persona con discapacidad. "Un extranjero que sacó de la calle a un desconocido sin esperar nada a cambio", subrayó Placek, destacando que el origen de esta historia demuestra cómo la solidaridad transformó la vida de Arturito. La última parte de "Un ángel en el mar de la Costilla" lleva a una conclusión emocional, un homenaje que considera justo y aunque este hombre se convirtió en parte del paisaje urbano de Rota, en realidad su vida fue un reflejo de la generosidad de otros.
La obra no esquiva la complejidad de la realidad humana. Aunque Arturito era sumamente querido e integrado en las cofradías y la vida social de Rota desde 1952, la autora aborda el contraste entre el cariño recibido y las humillaciones o burlas que también sufrió, dejando ver la paradoja de una persona que hizo feliz a muchos mientras pocos conocían su verdadera realidad interior.
Belinda Placek pretende que su libro lleve a preguntarse al lector qué ocurre cuando una persona insignificante para la historia oficial se convierte en algo fundamental para quienes lo conocieron, destacando que Arturito no dejó una obra ni una empresa, sino recuerdos.
A través del testimonio de familiares, amigos y trabajadoras sociales se reconstruye la figura de una persona que, pese a sus limitaciones, gozó de autonomía y supo ganarse el corazón de la localidad gracias a su inocencia y habilidades sociales.
Durante el turno de preguntas al público, la autora compartió vivencias entrañables sobre los 40 años que Arturito vivió en su hogar. Rememoró cómo sus padres lo acogieron como a un hijo más: le asignaron su propia habitación, le enseñaron a comer con cubiertos, a vestirse e incluso participaba en las fiestas de la Base Naval. "Falleció siendo, en el fondo, un niño de ocho años; todo bondad, inocencia y agradecimiento, incapaz de ver la maldad en los demás", recordó emotivamente Belinda Placek.
La autora enfatizó la intención de que la obra funcione como un registro cultural y patrimonial de Rota.





































Juan José Luna | Martes, 21 de Julio de 2026 a las 11:43:52 horas
Arturito era una grandísima y bellísima persona con un gran corazón "sin la maldad de los seres humanos".
Muchas gracias Arturito por tu humildad e inocencia para y con los roteños que te queremos!
Y muchas gracias a la Sra. Belinda Placek por darnos a conocer su vida a todos los roteños e inclusive a aquellos que no le conocieron.
Un fuerte abrazo de luz donde te encuentras de todos los roteños qué te conocimos!
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