Otra odisea, estival y playera, oh qué bonita (por Juan Martín-Arroyo)
Fuera como fuese, ellos estaban enredados en alguna trifulquita a cuenta las algas invasoras, (que no, que no, la culpa es tuya; consejero o concejal o no, de Neptuno, o del calentamiento ese de los mares.... que no existe, dicen los de la Prioridad Celestial, etc.), mientras unas máquinas con presura recogían los estragos allá por Punta Candor Beach en aquella mañana dominical antes que la espesa marea saludara y se llevara con ella a los húmedos veladores a los que no les faltaba nada para salir nadando con turistas incluidos, porque la noche anterior se había celebrado un fiestorro de aquí te espero y a ti y a ti...
Por allí, casualidad, vivian unos seres insignificantes como chorlitejos y camaleones y lentiscos y retamas ... desde hacía muchos siglos más o menos.... (Ah, y una colonia de felinos monísimos y también invasores y protegidos... ¡¡que no convivian, solo, conmataban a los reptiles y nidos de aves litorales que hemos dicho...).
Y érase que se era... que también desde inmemoriales siglos trataba de respirar un pinar con sus dunas al acabar cada verano porque unos visitantes, (con todos sus derechos a dormir y otras actividades, ea) que sin querer dejan, dejaron lo del domingo pasado con basuras muy variadas y, de momento, milagrosamente sin piromancias. ¡(jo... si llegan a algún acuerdo toda aquella biodiversidad, (incluidos los gatitos?) podrían fabricarse con aquella basura mismo, alguna bandera muy negra para la que podría colaborar algún chiringuito cercano.
Casualmente también, algo más alejados, muy de mañana, unos jubiletas, (menos Lole) regaban lo más afanoso que podían unos arbolitos y arbustos que plantaron hace una década (con ayuda de niños con discapacidad...) y que aún viven y darán sombra en algún futuro, con acebuchinas y madroños, y granadas... pa tus nietos, (y ah, vale) al ladito mismo del Arroyo Alcántara y en la avenida Miguel Ríos (por cierto, un acerado de esa glorieta esta preciosa para caerse cómodamente porque la acera, vayan a verla anda).
Y siguiendo la modesta odisea, y pasada una Forestal (de 6 estrellas, dentro de na?) y cuando comienza, como en otras ciudades y pueblitos y Costas de la Luz y del Sol y luceros y eclipses incluidos, empezamos a ver lavapieses, uy, y duchas por las arenas, donde amantísimas 'agüelas' lavan sin parar (señora...j.... que va a despintar a esa criatura!) a sus nietitos (y tas) y eso es lo que hay.
Por terminar, algo así como otra Iliada, llegamos pisando las invasora e inmensa flora que nos regala la mar inmensa, hasta El Paseo y precioso Talud del Chorrillo donde los restos de podas desde el pleistoceno, más o menos, duermen hasta que, señores jardineros, como decían unos paseantes, una colilla sin querer...
Juan Martín-Arroyo





























olvido del escribidor. !! | Domingo, 19 de Julio de 2026 a las 15:18:49 horas
Cuando este caminador habla de las señoras madres que lavan y lavan y v....a sus criaturitas, se le olvida nombrar a unos vigilantes que podrían llamar muy diligente y educadamente... **** o denunciadores del abuso en gasto agua potable ...
pero...que va....!
Ellos van en motos de 4 ruedas contaminando un poquito...nada más, muy levemente de ruidos y humos...
Por cierto hemos oído q se han inventado unas bicis también monísimas y eléctricas...
Pero nada, oiga. !!
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