Carlos Roque Sánchez
¿Hay que tomar ocho vasos de agua al día? Lógica y sentido común
Saber popular. Es una de esas normas ancladas desde hace décadas en la cultura popular de la salud humana, que quizás por parecer tan simple y lógica pocos se atreven a cuestionarla y en esas estamos desde entonces: al parecer debemos ingerir ese número par de vasos de agua diarios, sí o sí. Un número que no solo se ha mantenido inamovible a lo largo del tiempo, sino que su supuesta bondad salutífera se ha visto reforzada con el paso del tiempo gracias a la proliferación de suspectos medios de comunicación, aplicaciones de fitness, libros de autoayuda o consejos de influyentes. De hecho, hasta algún que otro profesional de la salud lo difunde también y, a más a más, incluso ha sido promocionado en campañas de salud pública; y todos repiten el consejo como un mantra, “hay que tomar ocho vasos de agua, al menos, al día”. Ya, ocho como poco, sin embargo, ¿por qué ocho?, ¿qué evidencias y pruebas existen de que sea cierto?, ¿desde cuándo existe este saber? ¿qué afirma la ciencia al respecto? ¿qué nos dice la lógica y el sentido común?
‘Cada uno con su cadaunada’. Tiro del neologismo unamuniano para plantearle dos o tres cuestiones que se me ocurren, la primera es cuantitativa y se refiere al recipiente, al objeto inanimado, dice vasos, pero ¿qué tipo de vaso? ¿acaso todos tienen la misma capacidad? Lo digo porque si no es así, que no lo es y lo sabe, entonces el volumen de agua que bebamos cada uno no será el mismo, ¿podrá esta diferencia de líquido afectar a nuestra salud, a unos por exceso y a otros por defecto? Leo que en nuestras cocinas los tenemos estándar (entre 200 ml y 250 ml), de tubo (alrededor de 300 ml), las jarras, los vasos medidores (entre 500 ml y 1 L), ¿cuál escogería para su toma hidratante? Para esta duda el dicho supuestamente salutífero tiene una segunda forma de expresarse que nos evita la toma de decisión o nos ayuda en la elección, “hay que tomar dos litros de agua, al menos, al día”. Así sí queda resuelta la primera cadaunada; no lo dicen, pero, marchando una de nota cultureta escolar, se ve que para las cuentas han pensado en vasos de un cuarto de litro, de modo que dos litros son los ochos vasos del dicho, lo que me lleva a una derivada, ¿cómo sé cuánto miden mis vasos de casa?
La segunda cuestión es cualitativa y nada baladí tampoco pues, ¿acaso todos necesitamos beber la misma cantidad de agua para que nuestro organismo funcione correctamente? ¿No importa la edad, el estado de salud, la estatura, el peso, la actividad física que desarrollemos, el tipo de alimentación, el lugar donde vivamos del planeta o la estación del año en la que estemos? No sé a usted, pero a mí esta afirmación me resulta de una simpleza excesiva, incluso diría que es un insulto a la inteligencia manifestar que todas las personas somos iguales, no ya en esta cuestión sino en todas. Por aclarar, y a modo de declaración de intenciones, le adelanto que no existe ninguna evidencia científica que implique que, todos y cada uno de nosotros, debamos beber los dichosos dos litros de agua al día; ninguna que demuestre de forma concluyente que es universalmente aplicable a todas las personas, sin tener en cuenta sus circunstancias; no, no existe este Santo Grial del equilibrio hídrico saludable, se trata de un mito, entonces, ¿por qué permanece?
El origen de un mito. En realidad es la historia de un error de interpretación en la lectura, que le cuento a grandes rasgos y del que ya le adelanto se trata de un relato algo confuso y nebuloso. Hasta donde he podido averiguar la ocurrencia de los “dos litros de agua al día” se remonta a la deficiente lectura del informe de una guía del Food and Nutrition Board of the National Research estadounidense de 1945. Uno que sugería un consumo diario de agua de alrededor de 2,5 L diarios para adultos y que se mantuvo como cierto hasta principios del siglo XXI cuando el Dr. Heinz Valtin publicó una revisión del mismo en el American Journal of Physiology, 2002. Con el título ‘Drink at least eight glasses of water a day.” Really? Is there scientific evidence for 8 ×8?’, algo así como “Bebe al menos ocho vasos de agua al día” ¿De verdad? ¿Existe evidencia científica que respalde la regla de ocho por ocho?”, planteaba la hipótesis de la lectura incompleta de dicho texto de la Junta del Consejo Nacional de Investigación de Alimentación y Nutrición, mostrando la parte del mismo que lo justifica y reza así, ‘Una asignación de consumo diario de agua para un adulto podría establecerse en unos 2,5 litros de agua…’.
O sea, es la que todos conocen y es cierto que dice lo que dice, pero no lo es menos que no acababa ahí, no, continuaba con "… la mayor parte de esa cantidad está contenida en los alimentos que se consumen habitualmente", una parte que por diferentes razones casi nadie conocía o ignoraba. O sea que no tenemos que beber ocho vasos al día, no es eso lo que dice la ciencia ni muchísimo menos por obligación. (Continuará)
CONTACTO: [email protected]
FUENTE: Enroque de ciencia












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