Elogio del terraplanismo
Descubro por qué Sánchez no convoca elecciones
Por Balsa Cirrito
En realidad, no tengo datos para decir lo que digo, solo intuiciones, barruntos, corazonadas, pero básicamente es lo que hace todo el mundo, así que tampoco me exijan demasiado. En principio, sospecho que tres son las razones principales para que Pedro el guapo no clausure la legislatura, la más importante, diría yo, la tercera. Vamos a ello.
La primera es que se ha empecinado tanto en decir no-no-no que ya no puede decir que sí-sí-sí. Cualquier argumento que empleara para justificar su cambio de opinión sería ridículo; Pedro Sánchez, como sabemos, siente horror a eso, al ridículo, y es de los que en su lecho de muerte mirará a todo el mundo desde su lado bueno por si alguien le saca una foto.
La segunda razón es que Sánchez piensa que es más listo que nadie. Alguna vez ha sostenido dentro de su partido una opinión contraria a la de la mayoría y, al final, ha llevado razón, o algo parecido. Sobre todo, las últimas elecciones generales las convocó en un momento donde todo el PSOE decía que no era el adecuado, y aunque quedó muy lejos de la victoria, consiguió formar gobierno gracias a la maquiavélica aritmética que tenía en la cabeza.
Pero el motivo más importante por el que no vamos a las urnas es el tercero, y es que Pedro Sánchez cree que le va a ayudar el destino. Sé que suena friki, pero sospecho que nuestro presidente piensa que es el elegido de los dioses (sobre todo de Alá, que le tiene mucho cariño), y que en el momento en que todo parece que vaya a hundirse, un golpe inesperado lo volverá a elevar. Él se imagina ser un hombre no solo providencial, sino con más baraka que Franco y que Federico de Prusia juntos. Personajes así hay muchos en la historia (casi todos megalómanos, por cierto), y nunca terminaron bien, entre otras cosas porque absolutamente nadie termina bien, salvo los que van al cielo, que como es un dato que no conocemos, nos permite afirmar que todos los humanos acaban de chunga manera. Pero yo creo que Sánchez se figura que un ramalazo con el que nadie contaba lo convertirá en héroe y dejará de ser el Perro Sánchez que gritan sus enemigos. No sé, que el PP sufra una serie de escándalos superior a la del PSOE (que no sé cómo podría ser eso, porque el PSOE parece inalcanzable en ese apartado, pero cualquier cosa es posible en nuestro país); o que España por capricho de la fortuna descubriera unos enormes pozos de petróleo, unas reservas de crudo superiores a las de Kuwait y Venezuela juntos con lo que entraría tanto dinero que podríamos dejar de trabajar (pensándolo bien, eso no es posible, ya que en España somos tan chachis y tan ecologistas friendly que está prohibido buscar petróleo en nuestro territorio, porque, como todos sabemos, los coches funcionan metiendo latas y cáscaras de plátano en el depósito de los combustibles, que yo vi cómo lo hacían en Regreso al futuro); o, no sé, que como él, Pedro, está en el lado correcto de la Historia con mayúsculas, el resto del mundo decida elegirlo algo así como el dalai lama del progresismo chavista con el prestigio que eso conlleva.
Seguramente les parecerá que digo gilipolleces, lo cual resulta lógico si entendemos que a mí me parece lo mismo. Pero, ¿saben ustedes?, estamos en España. Y en la España de hoy vivimos en una distopía como la de The walking dead. Veo las noticias, escucho los debates, pongo el oído en las tertulias y todo me parece un disparate. Sobre todo porque los defensores del gobierno juegan al póker descubierto sin llevar ni siquiera cartas. Ponen sobre la mesa argumentos que no se creen, ni ellos ni quienes los apoyan, pero actúan como si se los creyeran. ¿De verdad alguien piensa que Leire Díaz actuaba por su cuenta? ¿Acaso creen que las joyas de Zapatero son herencia de familia? ¿Realmente se figuran que el Fiscal General del Estado no reveló lo que no debía revelar? ¿Por ventura les cabe en la cabeza que al hermano no lo colocaran a dedo? ¿Alguien es capaz de jurar sobre el Corán (la Biblia no les vale en estos casos) que no hay un montón de gente enriqueciéndose ilícitamente?
Y ahí andamos.





























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