Antonio Franco
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Competencias autonómicas (IV)
Sigo analizando desde mi óptica aquellas competencias autonómicas que no es que necesiten mejorar, es que se han ido degradando en los últimos gobiernos de la Junta de Andalucía bajo la Presidencia de Juan M. Moreno Bonilla.
He repetido la misma idea en todos los artículos anteriores y la he plasmado en la reiteración de mi mensaje.
Moreno Bonilla le ha cogido el pulso al sentimiento andaluz. No le ha costado mucho. Le ha bastado con mirarse en el espejo del PSOE de Susana Díaz.
Otra cuestión es su gestión.
Las competencias recogidas en nuestro Estatuto de Autonomía que requieren una mayor crítica además de las ya tratadas (Sanidad, Vivienda y Empleo) son las de Educación y Servicios Sociales.
En la primera, todo parece indicar que la propuesta privatizadora de las políticas del Partido Popular se está imponiendo de una manera descarada.
La ratio por aulas está lejos de alcanzar aquellas promesas electorales. Ello, cómo no, va en detrimento de la calidad de enseñanza. Ni siquiera la bajada en el número de matriculaciones escolares han logrado que lo haga el de alumnos por aula.
En algunas localidades se cierran colegios públicos por falta de alumnos y se permite que los colegios concertados sigan abiertos y acogiendo dicentes.
A lo que se ve Sanidad y Educación son negocios rentables.
Tampoco ha habido una propuesta clara para la Educación Infantil de cero a tres años.
Otra promesa electoral olvidada. Promesa no es compromiso, que dirían.
La Educación Universitaria merece un capítulo monográfico.
En lo que se refiere a Servicios Sociales, estos tienen como finalidad garantizar el derecho universal de toda la ciudadanía a recibir prestaciones y servicios que les permitan desarrollarse en su integridad. Formando parte de esta competencia autonómica está también la puesta en marcha de la Ley de Dependencia.
Más de cincuenta mil personas en nuestra comunidad se encuentran en lista de espera para que se les valore y se resuelva su dependencia. De hecho, muchas personas han fallecido esperando su resolución. El estado del bienestar deja mucho que desear en nuestra Comunidad Autónoma.
Sanidad, Vivienda, Empleo, Educación, Ley de Dependencia, pilares básicos de ese estado del bienestar que se deterioran silenciosamente.
Sólo las personas afectadas se dan cuentan de ello. Te das cuenta cuándo tienes que solicitar una cita médica; cuándo tu hijo/a buscan una vivienda; en el momento en que te despides de ellos porque se marchan de Andalucía en busca de un empleo acorde a sus estudios; en el instante en que necesitas que tu familiar más cercano le sea evaluada una dependencia y los trastornos que conlleva...
La publicidad y el postureo provocan que la ambición se vista de pureza de principios. Y lo consigue.












José Luis Pineda Acosta | Viernes, 22 de Mayo de 2026 a las 19:28:53 horas
Rufián se postula para liderar una confluencia (electoral) de izquierdas estatales y soberanistas (noticia del periódico)
La situación parece así: una dura ofensiva cultural y judicial reaccionaria, el desgaste estructural del gobierno (y de sus integrantes, PSOE y Sumar), así como los límites del neoliberalismo compasivo-progresista, la autocomplacencia gobernista y sus importantes muestras de desconexión con la realidad (véase la propuesta de candidata que ha utilizado el PSOE para presidenta de Andalucía), el implacable lecho de procusto para políticas progresistas estructurales que constituyen la pertenencia a la Unión Europea y a la OTAN, el desánimo social de izquierdas ante el aumento de presupuestos militares, la falta de acción frente al Holocausto palestino o al estrangulamiento de Cuba.
Es difícil superar este status quo defensivo y amenazante bajo el exclusivo recurso explicativo y 'ofensivo' de propuestas de unidad electoral, sin autocritica, sin lecturas estructurales de las causas, sin horizonte estratégico alguno. Apelar de un modo sonámbulo al Gran Miedo, al peligro real y terrible que representan las derechas trumpistas y nacional-católicas españolas, no resuelve el propio vacío ideológico y la miniaturización/desvitalización política. La realidad es contundentemente pedagógica al respecto, no deja de dar señales, o debería serlo.
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