Quantcast
Carlos Roque Sánchez
Sábado, 25 de Abril de 2026

El abril de la vida

[Img #287488]Abril, ¿por qué se llama así? Desde el punto de vista de la etimología, y por lo que tengo averiguado, el origen del nombre del mes no parece estar claro, verá por qué le digo esto. Algunos exégetas, entre ellos el poeta Ovidio, lo relacionan con el verbo latino ‘aperire’ que significa “abrir” y lo hacen por una supuesta forma gramatical, ‘aperilis’, y en relación con la circunstancia de que en este mes empiezan a abrirse las flores; lo que puede ser, si bien en puridad no existe ninguna prueba etimológica de ello. Otros, sin embargo, piensan que podría derivar del griego ‘aphrós’, espuma, a través de la forma ‘aphrilis’, que guarda a su vez cierto parecido con ‘Aphrodíte’, palabra que contiene al término anterior y significa Afrodita. Sí, el nombre griego de la diosa mitológica que los romanos llamaban Venus, ya sabe. No obstante, siempre existe uno en estos temas, la hipótesis, más bien especulación, tampoco tiene mucho sustento etimológico, así que lo dicho, el origen de la palabra abril, a ciencia cierta, se ignora. ‘Lo creo porque es imposible’ que dijo alguien.

 

Abril calendario y astronómico. Desde este punto de vista poco que decirle que, seguro estoy, usted no sepa. Con treinta días en su haber como junio, septiembre y noviembre (regla nemotécnica de la mano izquierda), abril ocupa el cuarto lugar en el actual y casi internacional calendario gregoriano, si bien ha de saber que no fueron siempre esos sus números. Y no le digo más pues de este tema, de las características de su cielo y de otros fenómenos astronómicos (fases de la Luna, eclipses, visibilidad de planetas, lluvias de estrellas, constelaciones, etcétera), puede encontrar información en el blog Enroque de Ciencia. Bueno, si acaso, una doble curiosidad calendaria: una, abril se inicia el mismo día de la semana que lo hace julio en los años normales (365 días) y enero en los años bisiestos (366 días) y, dos, termina el mismo día de la semana que diciembre de todos los años. Se trata de una cuestión ya antañona tras la que anda la bachillera mecánica celeste newtoniana. La Biblia muestra la manera de ir al cielo, no de cómo van los cielos’ Galileo, dixit.

 

Abril meteorológico y biológico. Por otro lado, y desde otros campos de las ciencias, se trata del primer mes netamente primaveral, lo que posibilita que sea un periodo revoltoso y de bruscos cambios en el que jornadas vernales se alternan con otras de carácter invernal. Y a días cálidos, despejados y soleados le sigan otros de chubascos, tormentas y frío en la noche, abril es así, qué le vamos a hacer. Como sabe, en su inexorable transcurrir, la luz solar aumenta entre dos y tres minutos al día lo que unido a un gradual tiempo despejado y soleado hacen que suban las temperaturas y, con ambas subidas, lumínica y térmica, se desencadene el ritmo ascendente de algunos de los flujos de los seres animados, entiéndame, savia y sangre. Florecen los campos, aparecen las primeras aves emigrantes, vuelan los insectos, se muestran los reptiles, aumenta la puesta de huevos, la producción de leche animal; sí, es la época del celo y el apareamiento de muchas especies, síntomas todos ellos del resurgir de la vegetación y la actividad animal. Bien lo expresa el refrán: ‘La llegada de abril es primavera, que savia y sangre altera’. Pues eso.

 

‘Abril es el mes más cruel’. Donde tampoco se ponen de acuerdo, ahora desde el campo de las artes y en particular el de la poesía, es en el significado del mes pues no todos piensan igual sobre él. Por ejemplo, para el poeta estadounidense T. S. Eliot abril está maldito y así lo expresa en su poema de 1922 ‘La tierra baldía', que no solo da luz a una nueva galaxia lírica, sino que lo convierte en uno de los estandartes de la poesía del siglo XX. Escritor reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1948 el susodicho es un muy largo poema, consta de cuatrocientos treinta y cuatro versos, que arranca así: ‘Abril es el más cruel de los meses, pues engendra / lilas en el campo muerto, confunde memoria y deseo, revive / yertas raíces con lluvia de primavera’. Complejo y oscuro poema que deja bien a las claras a un mes no exento de muerte.

 

Una turbadora e incomprensible mezcla de vida y muerte, algo así como un insólito y primaveral cruce de energía renovada y continuada extinción, que permanece en nuestro inconsciente colectivo y cuyo mensaje aún sigue vigente. Es probable que se trate de sólo una casualidad temporal, pero el mismo año en el que el estadounidense publicaba su famoso poema el también poeta, pero alemán, Rainer María Rilke, escribía su inolvidable verso ‘Todo ángel es terrible’, y el irlandés James Joyce publicaba su novela Ulyses. Es probable, sí, a veces estas cosas pasan, aunque las casualidades no existen. Si me lo permite, ante estos existenciales dilemas abrileños, me suelo refugiar en mi poeta sevillano, ‘Era una mañana y abril sonreía…’, es lo bueno de tenerlo de cabecera, en la mesita de noche, tan cerca ella, tan próximo él.

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.52

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.