Cambio de hora, otra vez
Hola de nuevo, horario de verano. Ya lo sabe, en la madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo entra en vigor el horario de verano que en la práctica implica adelantar una hora el reloj y, de manera oficial, las 02:00 pasen a ser las 03:00 (península española, Ceuta, Melilla e islas Baleares) y la 01:00 las 02:00 en Canarias. Es el primero de los dos cambios del año que realizamos, junto al que tiene lugar en octubre para dar paso al horario de invierno, y que ya han venido a esta tribuna periodística digital en más de una ocasión a lo largo de estos diez años, razón por la que en esta ocasión pasaré de puntillas sobre el asunto. Solo iterar que la cuestión del doble cambio horario es ya antañona y en su fondo subyace la loable idea de aprovechar mejor la luz vespertina, lo que está bien al hacer, como es el caso, que amanezca y anochezca más tarde. Una buena idea sin duda en principio, no exenta sin embargo de debate en Europa donde seguimos, desde hace más de 50 años, con una falta de consenso institucional a la hora de armonizar dicho cambio estacional.
Recordando que es gerundio. Del que le recuerdo fue en la década de los setenta cuando se estableció, motivado por la crisis energética derivada del incremento de los precios del petróleo, y al que España se adhirió en 1974; pero que no fue hasta 2001 cuando una directiva comunitaria concilió el cambio estacional en toda la UE y, desde entonces, los relojes se ajustan el último domingo de marzo y el último de octubre, con el consiguiente debate de si esta práctica es necesaria de verdad o no. Que esa es otra. En ese sentido el propio presidente de Gobierno se manifestaba en octubre pasado afirmando que él ya no le veía ningún sentido pues apenas ayuda a ahorrar energía y, además, tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente. Por ende, su intención era volver a poner sobre la mesa en el Consejo Europeo la erradicación del horario estacional y que “dejemos de cambiar las horas por fin en 2026”. Vamos, lo que se dice un horario fijo durante todo el año y sin embargo, aquí estamos usted y yo. Por cierto, ¿usted qué prefiere?: ¿doble cambio horario anual? ¿uno solo, el de verano, o, el de invierno?
En busca del cambio. En este sentido, en 2018, la Comisión Europea abrió una consulta pública para conocer la opinión de la población al respecto y, de los casi cinco millones de ciudadanos europeos que participaron, el 84% estaba a favor de suprimir los cambios de hora, eso sí no hay consenso sobre con cual de ellos quedarse. Los del norte prefieren el horario de invierno y los del sur, como nosotros, se inclinan más por el de verano para disfrutar de las tardes largas. En suelo patrio, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en noviembre de 2023, realizaba una medición según la cual, el 65,8% de los españoles optó por eliminar el cambio estacional, decantándose el 68% por el horario de verano; y en 2024 la OCU llevaba a cabo una encuesta con un resultado similar, el 70% de los consumidores preferían el horario de verano. Más de lo mismo.
¿Tiene sentido adelantar los relojes? Si bien cierto que esta medida apenas ayuda a ahorrar energía, no lo es menos que tiene sus ventajas, la mayoría de ellas de tipo conductual o socia, no tanto biológicas, sobre nuestro organismo. Quiero decir que el hecho de anochecer más tarde, junto al de un tiempo meteorológico más caluroso, tiene una incidencia directa en el ocio pues, qué duda cabe, dicho contexto favorece que tras la jornada laboral podamos: practicar deporte, tomar algo, pasear, en definitiva, estar al aire libre y acompañado. Una cuestión nada baladí, pues tanto el ejercicio como la socialización tienen efectos positivos documentados sobre el estado de ánimo y, en líneas generales, nuestro bienestar emocional. Por otro lado, al haber más luz natural por las tardes, los delitos violentos disminuyen dado que hay más gente en la calle y las zonas están mejor iluminadas. O sea que sí, parece evidente que, para no pocos, el horario de verano sea su favorito. Sin embargo...
La paradoja del cambio de hora. Aunque sea el favorito de la mayoría, el horario de verano resulta que no es biológicamente el más adecuado para nuestro organismo, como lo lee, eso al menos dice por ahora la ciencia que , por otro lado, no deja de estar compuesta de errores que, a su vez, son pasos hacia la verdad. (La verdad en ciencia puede definirse como la hipótesis funcional más apropiada para abrir el camino hacia la siguiente mejor, Konrad Lorenz). A fin de apoyar esta afirmación, y por si está interesado en el tema le traigo tres referencias. Una, la revisión científica Timing of light exposure affects mood and brain circuits, 2017 en contra del horario de verano pues resulta desacompasado con el ritmo de vida del general de la población; si lo piensa, los relojes se adelantan una hora pero el despertador sigue sonando a la misma hora de siempre. Otra es la apuesta de la Sociedad Española del Sueño 2018, que se ha pronunciado de manera rotunda por mantener el horario de invierno durante todo el año. Y estotra de este mismo Año del Señor 2026, un estudio publicado en el European Journal of Epidemiology que describe cómo el cambio de hora en primavera aumenta el riesgo de infarto, pero también reduce la mortalidad por todas las causas a largo plazo. Al César lo que es del César,...
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FUENTE: Enroque de ciencia












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