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Antonio Franco
Sábado, 28 de Marzo de 2026

No a todas las guerras

[Img #284297]Joseph E. Stinglitz, premio Nobel de Economía en 2002, sostiene que las guerras siempre conllevan un riesgo económico y de inestabilidad de los mercados. Razones que se suman al clamor por las víctimas para gritar alto y fuerte: NO A LA GUERRA.


Salvo el grupo de multimillonarios, claro está, para los que las guerras, esta y todas, son un negocio para llenar aún más sus bolsillos.


La guerra de Irán, por ser la más cercana en el tiempo, nos afecta directamente por la subida de los precios de todos los productos. Esas consecuencias están ya previstas por los que mueven los hilos de todo el tinglado que sólo buscan y les importan el incremento de sus cuentas de resultados. Fíjense si no en el aumento de beneficios de las empresas petroleras a los pocos días de iniciada la guerra de EEUU e Israel contra Irán.


Si analizamos con detalle nos podemos preguntar por qué Estados Unidos ha atacado a Irán, cuál es el verdadero motivo, en base a qué. Y que no nos vengan con milongas  de que lo hacen para que los y las  iraníes consigan librarse del régimen teocrático de los ayatolás. Hasta los más acérrimos seguidores de Donald Trump reconocen el hecho del negocio de este.


Stinglitz, nada sospechoso de ser comunista,  ha sugerido recientemente que ante las arriesgadas políticas exteriores de Estados Unidos, el resto del mundo debería “planificar para lo peor” y buscar una política de contención de la influencia estadounidense, a la que el prestigioso economista considera que genera una constante inestabilidad.


La guerra de Irán está teniendo unos costes económicos para todos (excepto para los de siempre) que pueden llegar a ser preocupantes si el conflicto se prolonga. En este sentido, Stinglitz es muy pesimista, admitiendo que “podría destruir la economía global”.


¿Forma parte todo esto de un plan elaborado? ¿Se trata de “empobrecer al resto de los países”? Primero aplicaron la subida de aranceles para ser inviables las exportaciones de otros países a Estados Unidos. Esta medida la pueden salvar el resto de países buscando otros mercados, por ejemplo. Además, la medida se le puede volver en contra si a su vez se deja de importar productos estadounidenses.


El siguiente paso es provocar conflictos, crear alarmas, con el fin de que la industria armamentística de EEUU crezca a costa de los demás. El país que intente llevar la contraria a los planes establecidos corre el riesgo de ser invadido o verse obligado a pagar más aranceles. De ahí el cabreo de Donald Trump con el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pero, ¿por qué no nombra en sus alaridos a Georgia Meloni, la Presidenta italiana del Consejo de Ministros, si ha tomado las mismas medidas que el Presidente español?


El grito de NO A LAS GUERRAS, a todas,  se hace obligado. Sobre todo y ante todo por razones humanitarias. Son desgarradoras las imágenes que vemos a diario. No se puede permanecer pasivo ante tanto dolor, tanta destrucción, tantas muertes...


¿Somos tan lelos como para creernos que EEUU ataca a otros países para librar a su población civil de crueles dictadores?

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