Día Internacional de π
Tal día como hoy 14 de marzo, en esta ocasión sábado, se celebra desde hace ya treinta y ocho años el Pi Day pues, según la notación anglosajona para la fecha en los calendarios, primero va el mes del año, después el día del mes y, por último, el año en cuestión. Y dado que marzo es el tercer mes, junto al décimo cuarto día, con esta fecha marceña tenemos la parte entera y las dos primeras cifras decimales del valor del número π = 3,14. Sí, ya de la que va, también un catorce de marzo nacía en Ulm (Alemania) quien probablemente sea la mayor genialidad científica del pasado siglo, me refiero al relativista Albert Einstein (1879-1955). Quizás solo sea una casualidad, o quizás no, por cierto, ¿existen las casualidades? Por si no es así, como alternativa para esta efeméride pongo sobre la mesa otra fecha, la del 31 de abril, cuarto mes del año, que también serviría numéricamente para la celebración, solo que ahora en notación hispanohablante -ya sabe primero el día y después el mes, es decir 3,14- y lo dejo aquí.
Constante, día y autor. Como seguro sabe no es poco, y muy bueno además, lo que hay escrito en general sobre esta irracional constante, matemática y fundamental, que, si bien en principio relaciona la longitud de una circunferencia con su diámetro, en realidad, concierne a múltiples disciplinas científicas. Entre otras me vienen a la memoria física, ingeniería, química o geología contando para más inri con numerosas y sorprendentes aplicaciones prácticas; por si está interesado y tiene algo de tiempo puede darse una vuelta por el blog en busca de más información. No es poco y muy bueno lo publicado en general en diferentes medios y dispositivos, le decía, por lo que me centraré en algunos aspectos algo más descuidados, como el que atañe al creador de dicho de día, el washingtoniano doctorado en física por la universidad de Reed, Larry Schaw (1939-2017). Todo un personaje humano y un divulgador científicos de raza, créame.
Larry Schaw. Quien trabajó como físico en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore y la Universidad de California en Berkeley antes de devenir como ingeniero de mantenimiento al museo de San Francisco, Exploratorium, donde tuvo la genial ocurrencia de honrar a dicha constante con una fiesta anual. Hizo la propuesta para esta efeméride en 1988 y ese mismo año el museo californiano ya celebraba el primer Día de Pi, el 14 de marzo a la 1:59, o sea 3,14159. Pero el caso es que la idea tuvo tan buena acogida que el 26 de noviembre de 2019 hubo una resolución favorable de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, en la que se declaraba oficialmente el 14 de marzo como Día Nacional de π. Es decir, de privada celebración museística a oficial conmemoración nacional. Y como bien sabe, desde entonces, aquí estamos como prueba de ello, su popularidad no hizo otra cosa que aumentar e ir mucho más allá de las fronteras estadounidenses, hasta el punto de hacerse internacional y extenderse desde las ciencias al mundo de las artes. Por ejemplo, a la poesía.
Piemas, pi-emas o pilish. Por definición son aquellos poemas dedicados al irracional número pi y escritos con unas reglas especiales, una de las cuales es que el número de letras de cada palabra consecutiva del mismo, se corresponda con los dígitos sucesivos de pi; es lo que se conoce como estilo de poesía matemática o “estilo pilish”. Una forma de escritura restringida, una “poesía irracional” que combina ingenio, creatividad y matemáticas a fin de elaborar diferentes textos poéticos, haikus, sonetos estructurados o microrrelatos. Ciencia y arte, de la mano; matemáticas y poesía, juntas; número pi y rima, piemas. Unas composiciones que los estudiosos de la cosa clasifican en tres variantes o categorías, según el tratamiento que se le dé al número en las mismas y la relación más o menos directa que guarde con él. A saber: Unas, las destinadas sólo a recordar sus cifras decimales a partir del cómputo de las letras de cada una de sus palabras; otras, aquellas que tratan sobre π y mencionan sus propiedades; y, estotras, las más ambiciosas, que van tras la meta de cumplir ambas funciones al fusionarlas. Con cierto orden cronológico le expongo una manita corta de ejemplos que me gustan, empezando en el decimonónico siglo XIX, claro.
“Versos para recordar las cifras de Pi”. Del escritor y científico colombiano Rafael Nieto París (1839-1899), quien en la revista Anales de Ingeniería (2, 112-121, 1888), publicó un artículo titulado ‘La cuadratura del círculo’ que contenía dicho poema con el que recordar las primeras cifras del número. Las primeras estrofas del poema rezan: Soy π, lema y razón ingeniosa / de hombre sabio, que serie preciosa / valorando enunció magistral. / Por su ley singular bien medido / el grande orbe, por fin reducido / fue al sistema ordinario usual / Arquímedes, en ciencias preciado / crea π, monumento afamado, / y aunque intérmina dio valuación, ...
Ahí lo tiene 3,14159 265358 979 323846 264338 32795 0288 4197 16939... donde puede observar una de las reglas especiales del pilish, en este caso propuesta por el matemático y escritor estadounidense Michael Keith (1955) para el caso de que la palabra tenga diez (10) letras, como ocurre en el poema con Arquímedes y que él propone sustituir por un cero (0). Bien. (Continuará)
CONTACTO: [email protected]
FUENTE: Enroque de ciencia












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