¿Dónde estaba usted?
Cada vez que recordamos una efemérides de cincuenta años para acá siempre asalta la misma pregunta: ¿y usted dónde estaba? A todos nos pasa.
El pasado 23 de febrero se recordaba el intento de golpe de Estado por un grupo de militares franquistas. Cada año se recuerda llegada la fecha. Pero este 2026 ha sido diferente. Se han cumplido 45 años desde el acontecimiento golpista y se han desclasificado los documentos referidos a tal hecho.
Respondiendo a la pregunta obligada diré que me encontraba disfrutando del permiso que se concede tras el Juramento a la bandera. Curiosamente mi destino tras el permiso era la agrupación militar Lusitania 8, en Valencia, una unidad de carros de combate. Los mismos que los militares golpistas sacaron a la calle la noche del 23 de febrero.
Pasado el susto de una posible conflagración militar, al incorporarme al destino asignado, los compañeros que se vieron envueltos en el intento de golpe de Estado decían que a ellos les habían indicado los mandos que el Congresos de los Diputados había sido asaltado por un grupo terrorista y que saldrían a las calles de Valencia para evitar posibles desórdenes.
En 1981 no existían los teléfonos móviles, por lo que ignoraban que ellos habían estado en todo momento a las órdenes de los golpistas. El azar propició que acabara ese día, por mi parte, en la zona militar no sublevada. Así son las guerras civiles. La gran mayoría de la ciudadanía casi siempre ignora si está en el bando de los buenos o en el de los malos.
Había leído la obra que el escritor Javier Cercas, “Anatomía de un instante” publicó en 2009 sobre el Golpe de Estado de 1981 y he visto la serie de televisión basada en esa novela. La investigación que el escritor llevó a cabo es profusa antes de comenzar a concebir su novela.
En torno a las implicaciones en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ignoro si los analistas, técnicos e historiadores sacarán conclusiones diferentes a las contenidas en la obra de Javier Cercas tras la lectura de los documentos desclasificados. Igual que se me escapa si la desclasificación expuesta a la opinión pública está o no completa y si se sigue ocultando datos. Aunque dicen que no añade nada nuevo que no se supiese ya. A pesar de todo, la frase “hasta aquí puedo leer” revolotea con insistencia alrededor de mi escéptico razonamiento.
Creo que las dudas nunca se despejarán del todo. Pero si algo he sacado en conclusión de la lectura de “Anatomía de un instante” es que el paso de la dictadura a la democracia no fue fácil. Resultó muy complicado hacer ver a los altos mandos militares franquistas que la función del Ejército era defender la nueva Constitución y no su participación en la vida política. Echando la vista atrás parece que no fue tan complicado. Y es que el dios Tiempo posee entre sus armas la del olvido. El propio Javier Cercas recuerda en las primeras líneas de su obra, en el “Prólogo....Epílogo de una novela” que “según una encuesta publicada en el Reino Unido la cuarta parte de los ingleses piensan que Winston Churchill era un personaje de ficción”.
Así que, ya ven como se las gasta el paso del tiempo. La proliferación de bulos hace el resto.
Un régimen democrático nunca, en ningún caso, se puede cimentar sobre el olvido.
Por eso, frente al olvido, siempre, siempre, MEMORIA.












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