Fariseísmo
El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, desalojó el pasado diciembre (¡qué frío!) a más de cien inmigrantes que estaban cobijados en un antiguo instituto de la citada ciudad de Barcelona. La mayoría de los expulsados pasaron la noche a la intemperie (qué frío!). Al regidor no le tembló el pulso (¡qué cabrón!) a la hora de dar la orden. Ni siquiera tuvo en cuenta que la conmemoración del nacimiento de Jesús estaba próxima. Al domingo siguiente el hombre iría a misa a entonar el “por mi culpa, por mi gran culpa”; o bien es ateo aunque sea derechas (qué una cosa no se corresponde con la otra) y el mandato fue tomado por el calentamiento de su entorno (qué cabrón!).
Este individuo arderá en las llamas del infierno (si este existe) o pasará a la historia de su ciudad como el abanderado que dejó en la calle a tantos infelices. Estos, los infelices, tuvieron la mala suerte de nacer en una parte del planeta equivocada y creer que en el norte, tan cristiano, tan solidario, iban a lograr las metas que se propusieron cuando abandonaron sus hogares, sus familias y sus amigos (¡qué ingenuos!).
Algunos de ellos pensaron que en el entorno de las fechas navideñas no les ocurriría lo que les pasó. Confiaron en la solidaridad con la que se arropan los españoles (creyentes y ateos) durante estos días. Después de todo no habían cometido ningún acto criminal. Refugiarse de la lluvia y el frío en aquel edificio abandonado, pensaron, no es ningún delito.
Se equivocaron (¡qué ingenuos!). En aquel refugio no estaban a la vista de betulenses que se podían escandalizar con sus presencias incluso en Navidad. Eso creían, pero se equivocaron.
Ante las denuncias de este tipo, siempre habrá alguien que se exalte pronunciando aquello de: “pues llevate alguno de estos desarrapados a tu casa” (¡qué hijoputa!) con tal de tirar balones fuera ante tanta maldad humana. Lo peor de estos comentaristas es que son tan desarrapados como ellos, solo que en otro sentido. La diferencia estriba en que ellos han nacido en esta parte del Globo. Tampoco ellos se llevarían a su casa a un compatriota de los que viven en la calle. Afortunadamente las personas de buena voluntad abundan más que los hijoputas. Además lo son (de buena voluntad) todo el año. No hace falta necesariamente ser creyente para ello.
Es lo que tiene las contiendas, dialécticas o físicas, que siempre son los que menos tienen los que se pelean entre ellos para defender los valores de los poderosos.
O se buscan soluciones para que el reparto sea más justo, o seguirán las migraciones del hambre sin que nadie las pueda detener. Lo que está claro es que no vienen a hacer turismo.
Sobran los fariseos.












MANUEL | Domingo, 18 de Enero de 2026 a las 19:47:32 horas
Si que es verdad que hay mucho "fariseísmo" pero no solo por la derecha, también por la izquierda. No recuerdo que ningún ayuntamiento cómo el de Barcelona, separado por una calle de Badalona, se hiciera cargo de esos inmigrantes. Ni Barcelona (progresista y de izquierda) ni ningún otro. Solo una iglesia se prestó a ayudarles.
Por cierto es la Iglesia a través de Cáritas la que suele ayudarles así como algunas ONG de voluntarios, ningún medio informativo nombra a ningún partido, ni de derechas ni de izquierdas, que los haya acogido. Eso sí de palabra y con la crítica creen ayudarles, pero eso forma parte de su hipocresía, que tú llamas "fariseísmo". Como el que tú practicas con este artículo.
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