El maremoto que vendrá (por José Antonio Rodríguez Domínguez)
El día 1 de noviembre tiene una importancia especial en ciudades como Cádiz o Lisboa. Más allá de amanecer con la resaca de Halloween, o saliendo para la plaza a ver los Tosantos, es la efeméride del terremoto de 1755. Un terremoto que sepultó la Lisboa medieval, que atravesó del Océano a la Bahía la isla de Cádiz, y que en nuestro caso: inundó media Rota.
Eso, por no hablar de las muchas comunidades humanas que fueron silenciadas para siempre en todo el Golfo de Cádiz; borradas como si nunca hubieran existido. El daño de aquel terremoto seguido de su correspondiente maremoto es bien conocido, está en el ideario colectivo, y cada poco nos es recordado en los medios de comunicación con simulaciones y noticias. Solo hay que buscar el documental La Gran Ola, una coproducción Hispano-Lusa, para ser consciente de la historia de los maremotos en nuestra costa y del brutal destrozo
que pueden provocar la próxima vez que ocurra (1). Esta misma semana, el día 6 de noviembre a las 17:03H se registró un terremoto en medio del Golfo de Cádiz con magnitud 3,7 en la escala de Richter.
Por suerte, no lo hemos notado, pero es un riesgo real y presente (2).
Sabemos que ocurrió. Sabemos que es algo que se repite. Y sabemos que no podemos saber cuándo se repetirá, pero sí que volverá a ocurrir. Y sin embargo, uno podría pensar que nadie hace nada. Ni Rota, ni Cádiz, ni la mismísima Lisboa parecen tener un plan de contingencia para el día en el que se nos vuelva a venir encima el mar. Y, ojo, digo parece que no hay un plan. De la misma forma que en Valencia parece que no había un plan y que nadie sabía qué hacer. Valencia ha dado una imagen de un Estado totalmente incompetente, mientras que en realidad está estudiadísima la geografía y el urbanismo de las zonas inundadas: se sabía que esto podía ocurrir y no se ha actuado. Pues aquí pasa igual: hay un plan pero no se aplica, váyase usted a saber por qué.
Por fin, tras décadas de avisos por parte de la comunidad científica, la Junta de Andalucía publicó un Plan de emergencia ante el riego de maremotos en Andalucía (3), el PREMAREA en 2023, podéis encontrarlo con una simple búsqueda en Google. Son 76 páginas en las que se define y analiza el riesgo, el marco legal y competencial, se habla de como debe implementarse e incluso se incluye el diseño de los carteles informativos que deben instalarse en la calle para marcar rutas de evacuación y puntos de encuentro. Además, incluye el enlace a un visor con la información básica relativa a maremotos: https://arcg.is/1Cia09 . Esta es la herramienta mas poderosa que pone en las manos de los ciudadanos ya que podemos ver desde el propio móvil qué zonas están en riesgo, cuales serían las rutas de evacuación y donde estaríamos seguros en el peor escenario imaginable.
¡El trabajo está hecho! La mitad de PREMAREA son páginas y páginas de un informe científico que la mayoría de nosotros ni entendería, ni sabría empezar a leer. Pero el mapa nos dice claramente que media Rota estaría en riesgo de inundación por un maremoto y que lo que tenemos que hacer es dirigirnos a la parte alta de la villa. La, llamémosle zona segura estaría al norte una línea imaginara que iría desde el Club URTA, al ambulatorio, siguiendo por la avenida de los Príncipes de España hasta Infanta Elena y de ahí al Liberto’s.
En Valencia ha habido muchas muertes que podían haberse evitado si hubieran funcionado los avisos a tiempo, si los políticos hubieran dejado de perder el tiempo en culpabilizar al contrario, si las administraciones hubieran hecho su trabajo… sí. Pero también si muchas personas hubieran tenido un conocimiento y un entrenamiento previo que les permitiera saber qué hacer ante la falta de información, pero viendo las evidencias naturales. Aquí estamos a tiempo de hacerlo.
No digo que el Ayuntamiento no esté cumpliendo sus funciones de velar por la seguridad de los roteños, pero yo no tengo la percepción de que lo haga. No se hacen jornadas informativas, no hay simulacros de reacción ante un maremoto en los colegios, por no haber no hay ni carteles informativos en calles o playas. NADA. Pero no hay que ir tan lejos para ver algo de preparación: sólo hay que ir a Chipiona. Cualquiera que se dé un garbeo por el paseo marítimo de Chipiona se sorprenderá al ver unos carteles redonditos y azules, poco alarmistas diría yo, que dicen “Ruta de Evacuación” y “Tsunami Ready”. Allí hay conciencia del riesgo y actúan en consecuencia, y nadie diría que sus playas estén menos llenas que las nuestras por ello.
¿Por qué no estamos preparados? ¿Será por desidia? ¿Será por miedo a provocar la alarma social? ¿Será la sospecha de que al hacer visible el riesgo caiga (3) en picado el precio de las viviendas construidas en primera línea de tsunami? No lo sé y no me corresponde aventurarlo.
Como ciudadano roteño preocupado que soy, me corresponde movilizar a nuestras instituciones para que trabajemos para evitar que el desastre humanitario que se ha producido en Valencia se reproduzca aquí. No sabemos si un maremoto como el de 1755 se producirá hoy o mañana, o en nuestras vidas o el las de nuestros nietos. Pero no está de más prepararnos. La experiencia nos ha demostrado que debemos asumir que si ocurre una desgracia, los roteños podríamos estar SOLOS durante días. No podremos esperar que venga nadie de fuera a ayudarnos en los primeros días mas críticos. Viendo lo visto, sólo podemos esperar que los representantes políticos nacionales se culpen inútilmente entre ello durante días, mientras aquí estaremos hasta las cejas entre desechos, cadáveres y arena. Darle la espalda al mar y a la geología no ayuda ni a prevenir muertes ni a salvar vidas.
Como explica María Belón, superviviente del tsunami de Indonesia de 2004 en La Gran Ola: “Nosotros tuvimos la inmensa suerte de que vivíamos en Japón, y que mis hijos y nosotros teníamos la formación de cómo hay que actuar.” Su formación les salvó la vida.
Necesitamos un plan, necesitamos concienciación y necesitamos formación. ¡Hagamos que ocurra!
José Antonio Rodríguez Domínguez
































PREGUNTO | Martes, 12 de Noviembre de 2024 a las 13:05:30 horas
El problema siempre es el mismo LA DEJADEZ DE LAS ADMINISTRACIONES. Ha pasado en Valencia y seguirá pasando porque desde hace años había un plan no ejecutado por desidia o por intereses políticos.
En Rota ha salido ya publicado y está presupuestado el puesto de Coordinador de Protección Civil. Un puesto tan importante sigue en el "limbo" hasta que el gobierno municipal decida sacarlo a concurso. Una piedra angular del municipio, como es Protección Civil, está sin Coordinador porque la desidia de este Ayuntamiento así lo ha decidido.
Y no es lo único que este gobierno municipal deja de atender por desidia, por ignorancia o por incompetente.
Y nuestros políticos siguen sin saber conjugar el verbo dimitir, para desgracia de los ciudadanos.
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