Así está la cosa (por Luis Cabaneiro Santomé)
Hubo una época en que el alma dependía solo de su esencia para representar al ser humano, pero este fue capaz de someterla a sus mundanas condiciones hasta conseguir lo que parecía imposible, moldearla a su antojo, que sufriera humillación y rechazo por su presencia pues no existiría alma inmune a las heridas infringidas por el odio irracional generado por las creencias o el color del cuerpo que la alberga, su más digno refugio en esta vida.
Pasado el tiempo, el hombre renunció al honor de este condenado invento que lo precitpitaba sin remisión al caldero de Satán y decidió que la indigna condición de estas almas no era fruto de su perversa imaginación sino de la propia creación. Así está la cosa a la espera del juicio final que será quien decida lo que estuvo bien y lo que estuvo mal.
































Perkins | Martes, 01 de Octubre de 2024 a las 18:37:50 horas
Yo creo que el hombre es su propio juez y verdugo con sus propias acciones.
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