Playa Pegina: el corazón olvidado de Rota (por Antonio Medina 'Realito')
En el corazón de Rota, alejada del bullicio y el glamour de las grandes playas turísticas, se encuentra Playa Pegina. Este rincón de la costa, a menudo ignorado por quienes toman decisiones, ha sido durante décadas el lugar donde generaciones enteras de familias que han creado recuerdos imborrables. Playa Pegina no tiene la fama de Costa Ballena ni la afluencia masiva de otras playas del municipio, pero lo que le falta en renombre, lo compensa con creces en historia y sentimiento.
Un Hogar para Nuestras Familias
Para muchos de nosotros, Playa Pegina es más que una simple franja de arena y mar. Es el lugar donde vimos a nuestros hijos dar sus primeros pasos, construir sus primeros castillos de arena, y correr libres bajo el sol del verano. Es también el lugar donde nuestros mayores encontraron paz y descanso durante aquellos largos veranos, cuando el tiempo parecía detenerse y la vida se medía en días soleados y brisas marinas.
Esta playa ha sido un refugio para las familias, un lugar donde la comunidad se encuentra y se fortalece, donde los vínculos se renuevan año tras año. Sin embargo, a pesar de su importancia para tantas familias, Playa Pegina ha sido tristemente olvidada por nuestros gobernantes.
El olvido institucional
La falta de atención por parte de las autoridades locales es palpable. Mientras otras playas de Rota, como la renombrada Costa Ballena, reciben constantes mejoras y mantenimientos, Playa Pegina queda relegada a un segundo plano. La limpieza, una tarea esencial para preservar el entorno y garantizar la seguridad de los bañistas, es prácticamente inexistente. Los residuos se acumulan, las algas invaden la orilla, y la arena, antaño dorada y fina, se ha ido convirtiendo en un recordatorio del descuido al que nos enfrentamos.
Pero quizás lo más indignante es la falta de accesibilidad. En una época en la que la inclusión debería ser una prioridad, Playa Pegina sigue siendo inaccesible para muchas personas con movilidad reducida. Familias enteras se ven imposibilitadas de disfrutar de un día de playa debido a la falta de rampas adecuadas o accesos adaptados. Es doloroso pensar que, mientras se han construido nuevas rampas para el acceso a la cercana playa para perros —una medida que, aunque comprensible y necesaria, refleja una clara disparidad—, Playa Pegina sigue siendo un lugar vedado para muchos de nuestros vecinos.
Un llamado a la acción
No se trata de negar a nuestras mascotas un lugar donde puedan disfrutar del mar, sino de preguntarnos por qué se priorizan ciertas acciones sobre otras. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI aún existan espacios públicos tan esenciales como las playas que no estén adaptados para todos? Playa Pegina, con toda su historia y significado, merece mucho más que el abandono al que se le ha condenado.
Es hora de que nuestros gobernantes reconozcan el valor de Playa Pegina, no solo como un espacio físico, sino como un lugar cargado de recuerdos, de comunidad y de vida. Es hora de que se realicen las inversiones necesarias para limpiarla, mantenerla y, sobre todo, hacerla accesible para todos, sin excepciones.
Playa Pegina es, y debe seguir siendo, un lugar para nuestras familias. Un lugar donde nuestros hijos puedan seguir creciendo jugando, y donde nuestros mayores encuentren el descanso que merecen. No permitamos que el olvido se lleve lo que tantos años de amor y cuidado han construido.
Antonio Medina 'Realito'
































Yo mismo | Domingo, 01 de Septiembre de 2024 a las 16:25:26 horas
Mejor que no se acuerden porque lo próximo será cargarse la del todo
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