La humillante lona de Dorsia (por Belén Salcedo Illán)
Ha corrido como la pólvora entre las redes sociales esa terrible lona del tamaño de un edificio que ha sido colgada, y ahora mismo retirada, menos mal, en un edificio en plena calle. A la vista de todos y todas, con el objetivo claro de conseguir un efecto en nosotras, porque sí, iba dirigido a nosotras, las mujeres.
La presión estética, los retoques y las cirugías cada vez están más popularizadas, a pesar de que conllevan riesgos, y son llevadas a cabo por un porcentaje altísimo de mujeres. Ojalá algún día este tipo de mensajes y el interés en modificar nuestro cuerpo desaparezca.
Ojalá aprendamos a querernos y a respetarnos a nosotras mismas tal y como somos, con nuestros supuestos defectos físicos, pero con todas nuestras virtudes. Ojalá algún dí, empresas como Dorsia entiendan que los mensajes que transmiten son dañinos y humillantes, y recapaciten sobre sus estrategias de marketing con un único objetivo: ganar dinero a costa de hacer daño en la autoestima de las mujeres.
La auténtica revolución es quererse a una misma.
Belén Salcedo Illán
































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