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Redacción
Lunes, 18 de Marzo de 2024

Y no se acuerda (por José Luis González Alonso)

Hoy se ha levantado más temprano que de costumbre, preguntando impaciente cuándo llega el autobús que la lleva a su colegio. Su mesa de trabajo la comparte con otras tres compañeras donde escriben, dibujan y hacen sus manualidades. Al regresar a media tarde, ha contado con todo tipo de detalles una anécdota vivida cuando era niña. Han pasado ochenta años. De lo ocurrido hoy, no se acuerda.

 

Se estima que más de 900.000 personas padecen demencia en España, y la causa más común es la enfermedad de Alzheimer, que puede representar entorno al 70% de los casos. El Alzheimer es un trastorno cerebral que destruye lentamente la memoria y la capacidad de pensar y, con el tiempo, la habilidad de llevar a cabo las tareas más sencillas. Con la esperanza de vida en aumento, en las próximas décadas, la cifra de casos podría triplicarse a nivel mundial. Ante esta situación cabe preguntarse ¿qué podemos hacer?

 

Según el Dr. Juan Fortea, Coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, se estima que la mitad de los casos de la enfermedad de Alzheimer se pueden atribuir a factores de riesgo potencialmente modificables: diabetes, hipertensión arterial, obesidad, tabaquismo, inactividad física, depresión, inactividad cognitiva y el aislamiento social. ¿Y si esa máquina tan perfecta y aún tan desconocida como es nuestro cerebro nos está alertando de que debemos modificar nuestros hábitos y ritmo de vida? No sé si alguna vez os habéis preguntado por qué en estos casos la mente olvida nuestro momento actual y nos lleva con perfecta claridad a tiempos pasados. Siempre he pensado que, ante situaciones de dolor, sufrimiento o soledad, nuestra mente se convierte en un escudo y nos transporta a un tiempo en el que hemos experimentado momentos de felicidad. Por eso, dotar a los afectados de momentos de compañía, cuidados, actividad y alegría puede ser un remedio para que esos viajes se dilaten en frecuencia y acorten su duración. Y es ahí donde juegan un papel fundamental las familias y los profesionales que trabajan en esta admirable labor.

 

En una sociedad sin tiempo para nada, numerosas familias tienen como misión imposible la tarea de cuidar y acompañar a estos familiares que, precisamente, necesitan de esas dos acciones, cuidados y acompañamiento. Por suerte, contamos en nuestro país con personas desinteresadas, así como profesionales del sector que, unidos en asociaciones y organizaciones, buscan ayudar a un gran número de familias en esta tan necesaria labor. Sin embargo, son tantos los medios y las manos necesarias para el desarrollo de esta misión que, tanto las familias como los profesionales, no siempre cuentan con los recursos necesarios.

 

Decía Santa Teresa de Calcuta que a veces sentimos que lo que hacemos solo es una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota. Por eso, si tenemos cerca alguna organización o equipo de personas que con su trabajo y esfuerzo ayudan a esas personas que por momentos viajan en el tiempo, no dudemos en apoyar y aportar nuestro granito de arena porque, quien sabe, quizás algún día seamos nosotros los que tampoco nos acordemos.

 

“Si por casualidad me ausento
 y ves que no estoy aquí,
 no te marches, espera un momento,
 que si de pronto regreso
 quiero que estes junto a mí".

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