Ley seca española (por Luis Cabaneiro Santomé)
Al país más putero de Europa y tercero del mundo, Sánchez pretende subirle la bragueta. La abolición de la prostitución necesitará de una ley incongruente que no persiguirá a la prostituta pero sí a su cliente. La abolición de la prostitución constituye el reconocimiento de este gobierno a la incapacidad de todos los gobiernos españoles para luchar contra la trata de personas, negando a la prostituta ejercer su trabajo libremente y al cliente, calmar una necesidad corporal, e incluso afectiva, que no puede o no quiere satisfacer de otra forma.
Será una ley que buscará combatir lo que otras instituciones destinadas a ese fin no consiguen por incapacidad o porque los medios a su alcance los incapacita para conseguirlo; la ley seca de EEUU que, desde 1920 a 1933 no consiguió acabar con el tráfico de alcohol, pero sí aumentar su consumo, el número de locales clandestinos y de traficantes sin escrúpulos.
































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