Contra el Perroflautismo
Marchando una ración de indultados
por Balsa Cirrito
No voy a mentir: Pedro Sánchez no me gusta un pelo. ¿Por qué? Pues la razón principal es que ha dado un aliento insólito al perroflautismo más disparatado en España, ese que propagan Sumar, Podemos o comoquiera que se llamen los sectarios de aquel abismo ideológico. Sin embargo, me sorprende que las mayores y más duras críticas contra Sánchez vengan de uno de los apartados donde lo está haciendo mejor. Me refiero, por supuesto, a la cuestión independentista.
En principio, entiendo que a los independentistas lo que hay que hacer es desactivarlos. La actitud del PP – y no digamos de VOX – de echárselas con los separatismos para ver quién la tiene más larga o quién escupe más lejos es tal vez muy satisfactoria para los mítines, pero indeciblemente torpe para los resultados. Los independentistas no actúan por lógica o por raciocinio. Actúan por cojonidad, con lo que retarlos para averiguar quién los tiene más gruesos es una posición que lleva al fracaso, porque, además, arrastra al final a las filas indepes a la gente indiferente.
Recuerdo los años del 2015 al 2018. Tenía yo entonces a un compañero muy de izquierdas y muy español, y que llegaba frecuentemente al trabajo deprimido. “¡El fin de España!”, solía lamentarse. Por aquellos días los independentistas eran mayoría en Cataluña, probablemente enardecidos por las razones que decía antes. Sin embargo, desde que llegó Pedro Sánchez las encuestas sobre el apoyo de los catalanes al independentismo reflejan un descenso paulatino pero constante. De hecho, las últimas elecciones las ganó un partido nacional como el PSOE. Hablando en plata, los independentistas comienzan a convertirse en la minoría que eran hace veinte o veinticinco años.
Se ha suscitado la cuestión de la amnistía. A mí, como a casi todo el mundo, me fastidia que Puigdemont, Junqueras y toda la peña supremacista catalana se salga con la suya. Y me fastidia también que las razones primeras del indulto sean partidistas, o sea, para mantener al PSOE y a Madame Coiffure en el gobierno. Pero, aunque parezca lo contrario, si finalmente se concede esa amnistía, será el golpe de gracia para los radicales de Cataluña.
Personalmente detesto eso que se llama “España plurinacional”, que es un disparate histórico, emocional y lógico. Aunque echando una mirada al mundo, no solo a España, quizás no resulte tan disparatado, porque el mundo se vuelto muy raro. (Igual soy un antiguo, sí). Pero también me parece evidente, y a los hechos me remito, que muchos españoles que antes no se sentían a gusto en España se encuentran cómodos en esa – para mí – delirante plurinacionalidad. Los datos y las posiciones cantan. Y no hablo solo de independentistas vascos y catalanes. Escuchar a menudo – tal y como ocurre en los últimos meses – hablar con fuerte ataque de españolidad en vena a muchos miembros de Sumar o Podemos (gente que solo mencionaba la palabra España para denostarla) me produce una impresión extraña, pero desde luego agradable.
He dicho que el PSOE tiene prevista la amnistía por razones partidistas, pero, las razones del PP y de VOX para montar un pollo día sí, día también, son igual de partidistas, con el agravante de que encima de todo resultan contraproducentes. En muchas películas de aventuras (a Harrison Ford le pasa varias veces entre Indiana Jones y La Guerra de las Galaxias), vemos una escena muy emocionante en la que el héroe corre el riesgo de quedar aplastado por unas paredes que se van estrechando poco a poco, a veces con púas. No soy héroe, desde luego, pero viendo nuestros partidos políticos experimento esa sensación con mucha frecuencia. Más o menos todos los días.
Pero, a lo que vamos. Ha llegado el momento de decidir si queremos un país unido o un país balcanizado. Por supuesto, yo preferiría que la unión de España y de los españoles se lograra sin esos trámites desagradables de los que hablamos, o sea, la plurinacionalidad que el demonio confunda y la amnistía. Pero lamentablemente no es posible. Tendremos que tragar bastantes sapos y algunas culebras, pero si queremos la España enterita, no vamos a tener más remedio que pasar por eso. Todo lo demás es para nada.
































Seneca | Miércoles, 01 de Noviembre de 2023 a las 13:09:09 horas
Siempre voté al PSOE, desde joven sentía orgullo de ser andaluz y levemente, me decía de izquierdas.. aun recuerdo aquel mitin de Felipe Gonzalez y Guerra en la Maestranza con el grupo Triana de teloneros, solicitando la mas favorable vía autonomica para Andalucía.. en la segunda etapa de Zapatero ya dejé de votarlo, me convencía que su presunta Memoria Histórica carecía de graves defectos y mas que nada lo que hacía era enfrentar de nuevo a unos con otros y que los antiguos fantasmas de la derecha y de la izquierda volvieran a levantarse, sin embargo curiosamente tenía una amnesia casi total con las víctimas mas recientes como fue el caso de Eta. Parecía que consciente o inconscientemente al electorado de izquierdas se le debía de hacer temer mas a la derecha que al terrorismo mas reciente y así creo que se consiguió en parte. Sánchez no ha hecho mas que seguir ahondando en esa brecha con ese afan enfermizo de mantenerse a toda costa en el poder caiga quien caiga, donde dije digo digo Diego y pactando hasta con el mismo Diablo o la derecha eso sí, pero catalana y los terroristas colonizadores de las instituciones públicas... este ya no es el PSOE que uno admiraba ni de lejos.
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