Contra el Perroflautismo
Prometo que es la última
por Balsa Cirrito
Una de las peores cosas que nos pueden pasar en la vida, desde el punto de vista intelectual, es que tengamos una ideología. No importa cuál. Si tienes una ideología te vuelves carajote. Carajote o gilipollas. Dicho sea, por supuesto, desde el respeto y la tolerancia, vive Dios, que no quisiera yo faltar a nadie. Y, ¿por qué se vuelve carajote el poseedor de una ideología? Pues porque las ideologías presentan una visión del mundo muy concreta y exclusiva, y terminan convirtiéndose en un prisma por el que los creyentes de la dicha ideología ven la realidad no como es, sino como les indica el prisma que es. Para entendernos, viene a ser como pincharse en un ojo o como jugar a Edipo Rey.
Me había jurado a mí mismo que no iba a hablar durante un tiempo del ultrafeminismo, porque me estoy volviendo un poco pesado, pero me temo que no puedo, porque los ataques del enemigo feminichoni son continuos e insidiosos. Es imposible ver una película, leer un artículo de periódico, escuchar las noticias o, incluso, disfrutar de un videojuego sin la respectiva ración de buenismo (o malismo) feminista de género. Sinceramente se ha convertido en algo insoportable. Insufrible. Atosigante. Inaguantable. Cargante. Asfixiante… Totalitario.
Me da igual cuando abramos el periódico, podemos hacerlo por cualquier página al azar, cualquier día, y encontraremos alguna de las la gilipolleces de la jornada. No quiero poner muchos ejemplos porque resulta innecesario, pero me centro en uno que leo hoy, que ni siquiera es de los peores, pero sí una prueba del prisma del que hablaba arriba. Noticia de fútbol. Leo: “El ministerio de Igualdad critica que las campeonas cobraran 4 veces menos que los chicos en Qatar”. No voy a hablar de algo tan evidente y que todos citamos de la diferencia de lo que generan unos y otras, sino en un detalle que parece que siempre se olvida: las mujeres pasan del fútbol. Pasan mucho. Tanto de practicarlo como de verlo. Doy clases en un instituto e igual que solo sí es sí, nunca es nunca que yo haya escuchado a una chica hablar de fútbol. En cambio, los chicos solo discuten prácticamente de la Liga y de la Champion. No se trata, desde luego, algo de lo que el sexo masculino deba estar especialmente orgulloso, más bien todo lo contrario, pero es la realidad. (A veces casi me parece una estratagema del poder. El sexo masculino está narcotizado por el fútbol. Hagamos lo mismo con el sexo femenino).
Les voy a poner un ejemplo. Cojo a 15 niñas de once o doce años con buenas condiciones físicas. Les pongo un entrenador personal a cada una de ellas y las llevo a entrenar asistidas por profesionales de primer nivel en dietética, técnica futbolística, preparación muscular, etc. Al llegar a los 20 años es muy probable que al menos la tercera parte hayan llegado a profesionales y jueguen en Primera División. Hago lo mismo con cien chicos de buena condición física, les pongo los mismos entrenadores, sigo idéntico programa y tendré que cuando cumplan 20 años seguramente ninguno haya llegado a Primera División.
Todo esto no creo necesario subrayarlo, porque todo el mundo lo sabe, pero el problema está en la ideología, que, como digo, convierte en carajotas a personas que en otros ámbitos son inteligentes... Pero no quiero perder de vista la noticia de antes, referida al ministerio de Igualdad sobre los Mundiales. Termina la nota, citando el informe del ministerio, que más no se puede decir:
“También aboga por llevar a cabo un entrenamiento basado en el conocimiento de sus diferencias; y mejorar el reconocimiento y la visibilización de las mujeres en el deporte de alta competición para generar referentes y promover el patrocinio. Por último, recuerda que la hoja de ruta de la Comisión Europea para mejorar la igualdad de género en el deporte recomienda incorporar transversalmente la perspectiva de género, la interseccionalidad, la financiación, la educación, la comunicación y la evaluación”.
Si esto no es una pavada que me digan lo que es. Frases campanudas que no significan un pimiento. Vocabulario de la secta: visibilización, interseccionalidad, transversalmente, perspectiva de género… No dicen nada, absolutamente nada, pero creen que están diciendo algo porque utilizan los vocablos que el manual del chonifeminismo indica que hay que utilizar.
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que la casi totalidad de los hombres con los que hablo y una gran parte de las mujeres con las que hago lo mismo piensa aproximadamente como yo, matiz arriba matiz abajo, sin embargo, casi nadie se atreve a decirlo. Y casi nadie se atreve porque la ideología chonifeminista impone a quienes se atrevan a desafiarla castigos tremebundos. Totalitarismo del siglo XXI.
Y me molestaría que se me malentendiera. El feminismo que busca la igualdad real entre hombres y mujeres y la eliminación de prejuicios contará siempre con mi apoyo. Les voy a contar una historia.
Cuando yo tenía trece o catorce años mi madre comenzó a trabajar en la Base. De soltera, había sido dependienta de una óptica en Tánger, y siempre mantuvo la comezón de volver al mundo laboral. Mi padre, que era muy serio pero igualmente progresista, no solo no se opuso, sino que la ayudó a encontrar el empleo. Sin embargo, yo me sentía mal. El hecho de que mi madre trabajara me parecía un poco vergonzoso para nuestra categoría social. En aquellos días – hablo del año 1977 - las mujeres que trabajaban eran generalmente viudas o pobres. Es más, si la memoria no me falla, por aquel entonces yo era el único que tenía una madre trabajadora entre mis compañeros de clase del instituto. Fíjense, ¡el único! Por eso, mi sentimiento no era de alegría, sino de bochorno. ¿Qué dirán de mí?, me decía.
Años después he pensado a menudo en mi patética reacción y me he llamado estúpido cientos de veces. Estúpido, machista y reaccionario. A cambio, a partir de entonces me convertí en un propagandista de los derechos de la mujer. Por eso, cuando veo a las feminichonis hablar de igualdad me pregunto a qué se refieren. Para mí es otra cosa. Y quien quiera ver qué no es la igualdad, que entre en la página web del ministerio de la idem, que ahí va a encontrar unas raciones.
PD. El ayuntamiento de Rota constantemente está programando en los colegios e institutos charlas sobre igualdad, género, etc., siempre desde la perspectiva del perroflautismo. También acaba de organizar un ostentoso congreso feminista en Rota. Sin embargo, mantiene una fiesta como la del Rosario, a la que calificar de machista sería extremadamente amable, porque va más allá. ¿Qué pasa? ¿Unos días sí y otros no o qué?
Otra PD. No hay que confundir ideología con principios. Los principios pueden ser buenos o malos, pero no conforman una visión completa del mundo. Igualmente, tampoco hay que confundir la ideología con la religión, porque la religión no discute el universo, sino que parte de verdades reveladas.






























sor prendido | Viernes, 06 de Octubre de 2023 a las 21:34:31 horas
Sr. Balsa, ¿de verdad se cree usted que está libre de ideología? Todos tenemos una, solo que a cada uno nos parece sentido común. Como decían por ahí, toda afirmación es ideológica (incluida esta)
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