La XV Noche de Literatura en la Calle sacó su vis más cómica entre versos y canciones
Fue una edición dedicada a la palabra cantada que contó con músicos y poetas como Rozalén, Pasión Vega o Luis García Montero
La relación entre la música y la poesía no es nada nuevo porque la canción y la palabra están unidas por un fuerte vínculo difícil de separar. Poemas versionados en boca de cantautores y cantantes que beben de los versos de escritores tienen un amplio catálogo de ejemplos que avalan que la literatura y las melodías son un tándem que se entienden a la perfección. La demostración se pudo ver anoche, en una plaza de la Merced llena de público que arropó con ganas una XV Noche de Literatura en la Calle que volvió a ser todo un éxito.
Pocas veces se reúne un elenco como el que ayer pudo verse en un escenario flanqueado por la Torre de la Merced y sin embargo, los roteños y visitantes de Rota en el mes de agosto tienen la suerte de disfrutar desde hace 15 años de esta cita literaria que se caracteriza por hacerse a pie de calle y con la participación en todas las ediciones de referentes en el mundo de la literatura o de la música. Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, José Manuel Caballero Bonald, Felipe Benítez Reyes o Almudena Grandes han sido ilustres invitados.
Aunque hay que reconocer que este año, Rozalén y Pasión Vega podían ser los nombres más potentes del cartel, no sería justo centrar en ellas el atractivo que tuvo una noche literaria que se caracterizó por ser una de las que más humor puso sobre el escenario a lo largo de su andadura. Maui de Utrera, Duende Josele, Chipi de La Canalla o el dúo de Showmancero se encargaron de hacer reír con la palabra y la música, bien acompañados por el jerezano Diego Pozo de Jerez.
Reivindicativos en algunos casos, ácidos en otros y costumbristas en mucho, pusieron la nota exacta para que la noche casi volara entre versos y canciones, romanceros, sevillanas, copla y arte. El complemento perfecto lo pusieron las voces de Rozalén y Pasión Vega que deleitaron con la musicalidad de sus voces, los versos cantados y los dúos que se marcaron en un caso con el poeta Benjamín Prado y en otro con el escritor Juan José Téllez. No faltó la sensibilidad de Luis García Montero que es un imprescindible en esta cita literaria. Entre todos, crearon un cóctel de música cantada que encantó. Pocos se movieron durante las tres horas exactas que duró la noche de la literatura a pie de calle y el público, que puede calcularse en unas 1.200 personas, rió, cantó, aplaudió e incluso se emocionó. Es lo que tiene la poesía y la música, que son dos expresiones artísticas que te llevan de la mano a la emoción, complementándose la una con la otra.
Los cantantes, músicos, escritores y poetas que aceptaron la invitación de Izquierda Unida como organizador del evento en colaboración con el Ayuntamiento de Rota, estuvieron cómodos, disfrutaron sobre el escenario que preparó con mimo Manuel Barba y compartieron letras, sentimientos, emociones y sobre todo, mucho humor.
Abrían la noche los jóvenes Javier Sánchez y Cristina González de la asamblea local de IU, presentando esta suerte de encuentro de amigos literatos y músicos que tienen los roteños como anfitriones, y con la colaboración de miembros de Bombastic Teatro que hicieron de presentadores introduciendo el significado de estilos literarios o musicales, fueron dando paso a los participantes.
Luis García Montero abrió fuego contando su experiencia cuando con 10 años, escuchó a Joan Manuel Serrat y con él, se hizo poeta. Décadas después tuvo la suerte de que el cantautor musicara uno de sus poemas, "Canción de brujería", y más adelante, Quique González le haría otro regalo poniendo melodía a aquel "Aunque tú no lo sepas", los dos poemas que eligió para esta noche dedicada a la palabra cantada. El director del Instituto Cervantes, uno de los más queridos de esta Noche de Literatura y un imprescindible que acarrea con su presencia el recuerdo de la querida escritora Almudena Grandes, reconoció que junto a la música siempre estuvo la canción y que la música y la poesía "enseñan a ser leales con nuestros sueños".
Tomó el testigo sobre el escenario la cantante Pasión Vega que, acompañada a la guitarra por Javier Ibáñez, se arrancó por un poema de Federico García Lorca. La dulzura de su voz y su potencial incluso a capella se vio acompañada por su amigo escritor Juan José Téllez con quien estuvo en el escenario para cantar y recitar entre ambos, una mezcla del "Ojos verdes" y "Romance sonámbulo" de Lorca que escenificó a la perfección que poesía y copla casan sin esfuerzos. Fue al Chipi de La Canalla, también presente, al que se le ocurrió "maridar" estas dos obras maestras y con ese maridaje arrancaron el aplauso del público que también pudo escuchar al escritor algecireño recitar versos dedicados a Chavela Vargas.
Tras ellos, irrumpió en el escenario la cantautora de flamenco fusión Maui de Utrera que a color y volantes no le ganó nadie, tampoco a humor y puesta en escena porque dando perfecta muestra de sus conocimientos musicales, lo arropó con una vis cómica que forma parte de su estilo, aplaudido y divertido. Ella dio el primer giro al humor con la canción a la letra "ch", a situaciones cotidianas en el difícil arte de ligar o al amor con el conocido "Procuro olvidarte" que fueron parte de su repertorio para una noche que hizo que a algunos, incluso aunque la hora de la cena apretaba, quedaran con ganas de más. Y tras la utrerana todavía quedaban platos fuertes.
Benjamín Prado fue directamente al grano. Se arrancó con un poema dedicado a su amigo Luis García Montero, con quien forma el dúo que hasta ahora no se ha perdido ninguna edición de este evento cultural. La pérdida de Almudena Grandes convirtió al poeta granadino en viudo, "el segundo viudo", al que su amigo le dedicó los versos elegidos para la cita de ayer. "Sé que el dolor ha llegado para quedarse" y que "las historias felices -como la de Almudena y Luis-, también acaban mal", dirigió a un Luis emocionado entre el público que pudo sentir el arrope de quienes escuchaban al madrileño que también recibió el aplauso por su poema dedicado a España, "la capital de la alegría".
Los versos dieron de nuevo paso al arte de la música con un Duende Josele que se metió de lleno al público en el bolsillo con su desparpajo acompañado de Diego Pozo, uniendo Jerez y Extremadura en un escenario al que se sumaría luego Juan José Téllez haciendo doblete para musicar un soneto. Los viejos amigos cantaron y recitaron concluyendo con "El país de los imbéciles" que la música necesita a la poesía y viceversa.
A la guasa que ya dejó en el escenario Duende Josele se sumó Chipi de La Canalla, un poeta callejero y carnavalero que en la copla se desenvuelve como pez en el agua y que no pudo disimular desde el minuto uno su gracia. Subió para pasarlo bien y hacer disfrutar entre cante y reivindicaciones dando su mejor versión humorística, haciendo participar al público e invitando a Manuel Martín-Arroyo, uno de los organizadores del evento, a sumarse con la guitarra al escenario que Manuel Barba preparó con mimo para una noche que empezaba a alargarse pero a la que aún le quedaba.
Rozalén hizo olvidar el tiempo y siendo una de las más esperadas este año, no defraudó en su cercanía, su sencillez y su voz que envolvieron a una plaza que aplaudió a la albaceteña que reconoció, como todos, estar encantada de compartir con amigos y compañeros ese ratito. Su disco "Matriz", con el que rinde homenaje a la diversidad cultural y lingüística del territorio nacional fueron parte protagonista marcándose con "chulería" un chotis madrileño, varios fandangos al estilo de su tierra y un tema como "Te quiero porque te quiero" que aprendió con solo 7 años. "Cantar folclore es cantar a tus ancestros", decía la cantante que puso uno de los momentos más emotivos.
En la noche veraniega llena de cultura, de música y sentimientos, la cantautora contó que un día pidió al escritor roteño Felipe Benítez Reyes, -que sin participar sobre el escenario es un apoyo fundamental en la organización de esta Noche de Literatura en la Calle-, que le escribiera unas letras dedicadas a sus padres: un sacerdote que dejó los hábitos cuando conoció a su madre creando un revuelo en el pueblo de aúpa y siendo tema tabú familiar de por vida. Rozalén compartió ayer con la guitarra -aunque lo suyo es la bandurria-, aquella creación literaria del poeta roteño que ella pudo musicar ante sus padres antes de que este falleciera el año pasado, siendo un regalo que emocionó y dejó claro por qué Felipe Benítez es uno de los autores más reconocidos del panorama literario.
Para terminar, invitó a Benjamín Prado a acompañarla en un dúo de música y poesía que tuvo presente a la mujer asesinada en Chipiona esta semana por violencia de género y que abrió esa "puerta violeta" que es himno contra el maltrato machista.
La noche literaria llegaba a su recta final y lo hizo con David Medina y Rafael de la Fuente, componentes de Showmancero que parecía que por ser los últimos tendrían un recibimiento menos entusiasta pero que supieron meterse a la gente en el bolsillo con su humor, espontaneidad, descaro y letras llenas de arte. Sus sevillanas dedicadas a Andalucía y las cosas de esta tierra "que no se pueden comprender ", incluida "la pérdida de papeles" por el viento, llevó a la Noche de Literatura en la Calle a despedirse de la mejor manera posible, con aplausos, risas y la sensación de que pese a las tres horas de evento, la noche, se hizo corta cuando la palabra se canta, la música de lee y se disfruta.












































































Chon | Viernes, 01 de Septiembre de 2023 a las 15:50:29 horas
Todo lo que sea cultura bienvenida sea y si es en la calle mucho mejor. De esta manera nadie tiene excusas para vivir en la ignorancia a la que llevan las redes sociales manipuladoras. Dicen que la cultura es secuestrada por determinadas ideologías, no creo que sea así, quizás sea que la otra ideología no tiene credibilidad para ofrecerla.
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