Convivencia vs. Vandalismo (por Manuel García Mata)
Seguro que lo que viene a continuación no puede ser en absoluto condescendiente. Todos los veranos, en mayor o menor medida, Rota se acostumbra, en aras de la prosperidad que supuestamente trae el turismo a asumir una larga serie de incomodidades que se padecen en estos meses vacacionales con mayor intensidad. Pero desde hace unos pocos años, las asumidas molestias han ido derivando en situaciones muchísimo más graves. Lo que está sobrepasando todos los límites son los vergonzosos hechos vandálicos, que estamos padeciendo por culpa de gentuza escondida en el anonimato que muestran su sadismo y al tiempo su aberrante estupidez destrozando todo aquello que se les presenta en su escaso almacenamiento neuronal, como objeto de su enfermiza diversión.
La continua agresión a las maderas, que delimitan el camino de las pasarelas del pinar, se viene manifestando como las primeras pruebas de este deterioro del patrimonio público. Aunque este año no han tenido bastante, pues para consuelo de su ego descerebrado han dado un salto cualitativo, como se ha demostrado, estropeando primero y haciendo desaparecer después los colilleros tan oportunos y acertados que EQUO había colocado en la playa, sin olvidar la mutilación de los muñecos de la plaza de España, con el único objetivo de desilusionar a las criaturas y hacer daño porque sí. Seguro que entre esta basura habrá quien se ría de sus gracias ¿Qué se puede esperar?
El último paso, y aquí debería parar la escalada, ha sido la rotura de la luna del Centro de Interpretación del Litoral, hecho que supone un atentado de mayor gravedad. Repito lo de aquí debería quedar la escalada, pues no se puede consentir que sigan actuando este rebaño de malnacidos sin que la autoridad actúe de forma contundente. Tienen la obligación, es su trabajo; y quienes lo tiene que exigir son las autoridades locales. No valen paños calientes, ni justificaciones peregrinas; cada cual, desde su parcela de poder, debe actuar para que se acabe con todo esto y que no se vayan de rositas quienes tanto daño están haciendo. Se es consciente que tomar medidas enérgicas no es lo que apetece a la clase política, pero que no olviden que aplicando la permisividad con quienes deterioran la convivencia, se atraen la antipatía de un amplio sector de la población, posiblemente mucho más numeroso que está reclamando soluciones.
Se elaboran ordenanzas, normativas, disposiciones... o como la terminología jurídico-administrativa se adorne en llamar; pero si luego no se hace nada por hacerlas cumplir no son más que tiempo perdido, descrédito para las instituciones y frustración para la ciudadanía que conforma la mayoría silenciosa.
Volviendo al ganado que ocasiona los destrozos, decirles salvajes o bárbaros serían calificativos muy amables con ellos. En general se les asocia a gente de fuera pues los hechos se agudizan en verano, aunque también en fines de semana de cualquier época. El caso es que sean de Sevilla, sean de Madrid, sean de Rota, sean de los USA, sean de Pernambuco, tanto da.
Y aunque solo sea como colofón, entre el buenismo de mucho seudoprogre existe la tendencia a justificar esto como expresión del inconformismo juvenil ante la falta de alternativas para su ocio. Pues que no se les olvide que la permisividad con estos disparates sociales sólo genera cabreo entre quienes se sienten perjudicados. De aquí a inclinarse a posturas autoritarias no hay más que un paso.
Y todavía hay quien se pregunta cuál es el caldo de cultivo para el crecimiento de la extrema derecha.
Manuel García Mata































RebeldeRota | Lunes, 14 de Agosto de 2023 a las 08:56:24 horas
Tiempos en España de zafiedad, podredumbre, chabacanería y mal gusto. Comportamientos vulgares y sórdidos valores triunfan hoy, que representan a una buena parte de la población actual, a la casta política y a los medios de desinformación, mal llamados de "comunicación". Cosas del falso "progresismo" y su sociedad "abierta".
Esto lo dice La Falange
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