Rosi Sánchez, una mujer de Dios, descansa con el padre celestial (por Prudente Arjona Lobato)
El pasado sábado, 4 de marzo de 2023, falleció una mujer con 90 años, de las sufridoras de antes, a las que yo he bautizado como "Esclavas felices", Rosi Sánchez Laynez.
Hace casi 20 años, en el perióido local, Rota Información, en mi artículo semanal de aquel momento, bautizado con el nombre de "La Tribuna Roteña" le escribí estas líneas con su vida y milagros, como prototipo de mujeres de aquellos tiempos, fundidas con una pasta especial: UNA MUJER DE DIOS.
Después de casi un año sin saludarla, hace un par de semanas que la vi en la puerta de su casa rodeada de toda su "jarca" familiar esperando para comer juntos, como todos los domingos, pude darle mi último beso. HOY ESTA MUJER DE DIOS, ESTÁ YA CON EL PADRE CELESTIAL. D.E.P.
ROSI SÁNCHEZ, UNA MUJER DE DIOS
En esta época, cuando el índice de natalidad decrece y los matrimonios heterosexuales no se atreven a superar “la parejita” por los costes que supone el mantenimiento de una familia numerosa, hablar de familias de antaño compuestas por doce o catorce hijos es cosa verdaderamente asombrosa.
Cierto es que las exigencias de tiempos anteriores no eran las de ahora: ni se comía a la carta, ni había hamburgueserías, pizzerías, ni comidas basura, ni ropa de marca; sino que por el contrario existía una sola olla y un solo menú consistente en un solo plato (cuando lo había). Por lo tanto, esas mujeres con CATORCE HIJOS A SUS ESPALDAS, como es el caso de ROSI SÁNCHEZ LAYNEZ, a los que necesitaban mantener, lavar sus ropas a mano restregando sobre lavaderos de madera en librillos de barro, llevar al colegio, re-zurcir una y otra vez sus humildes atuendos, y a demás, en la mayoría de las veces, trabajar echando “medios días” en casas ajenas para ayudar a la maltrecha economía del hogar, era toda una hazaña que no era valorada, puesto que en cada casa se daban las mismas circunstancias.
Aún quedan muchas heroínas como ROSI la del Liebre (apodo que toma de su difunto marido Ramón Martín-Niño “El Liebre”) hombre de la mar, mariscador y corralero.
Hoy, cuando la mujer va a un ritmo ascendente escalando peldaños nunca alcanzados. Donde se va abriendo paso en la sociedad por derecho propio. Donde la mujer trabajadora celebra su Día. Donde los partidos políticos equilibran sus puestos de responsabilidad compartido como mínimo, en igualdad con el hombre. Cuando direcciones de empresas y oficios acaparados por hombres, de toda la vida, como taxistas, camioneros, albañiles, carpinteros, policías, militares, etc., son compartidos con féminas, quisiera que la sociedad homenajeara a este colectivo de mujeres –hoy abuelas “históricas”- verdaderas sufridoras de nuestra España empobrecida y necesitada de hace treinta años hacia atrás.
ROSI SÁNCHEZ LAYNEZ, a sus setenta años, (hoy, 2023, con 90) es una mujer activa, que disfruta al ver cómo trece de sus catorce hijos vivos (hoy 12, en 2023), aún en su independencia laboral y económica, continúan adorando a su madre, a la que envuelven con decenas de nietos que “asaltan” su casa en la calle Extremadura, devolviéndole la alegría por el mucho sacrificio recibido criando a sus vástagos más directos.
Hoy, cuando sus ocupaciones de ama de casa son más livianas, ROSI se dedica a otros menesteres, pues no en vano ha sido siempre una mujer ocupada por necesidad. Así que las hermandades de Nuestra Señora del Carmen, Sacramental, Nazareno, María Auxiliadora, etc., ven el Cielo abierto al verla llegar con su sonrisa en los labios.
Por otra parte, ROSI es miembro del Coro de la Tercera Edad y participa en cuantos cursos organiza la Delegación de Bienestar Social, los cuales combina con la piscina municipal y sus paseos por la playa y los baños al regreso.
Ha vivido junto a la emblemática calle del Caracol, frente al antiguo matadero en el que descansa una de las pilastras del Arco de Regla.
Esta es una historia sencilla de una mujer más de las que sobre sus hombros ha sido construida la ciudad que hoy disfrutamos. Estas personas mayores que en la mayoría de los casos ignoramos, que no le damos importancia, son personas humildes y llenas de generosidad a las que le debemos todo de lo que hoy somos y podamos disfrutar de nuestro alrededor.
Estoy seguro, que tal como veo a ROSI en la imagen de otra Rosa que fue mi madre, a ustedes que están leyendo este artículo, le vendrán a la memoria algunas otras ROSIS que pertenecen o han pertenecido a vuestras familias y que a pesar del sacrificio, siempre llevaban a gala una sonrisa en sus labios, porque aceptaron por desgracia su papel de “esclava feliz”. Benditas todas ellas.
Nunca seremos lo suficientemente agradecidos con estas personas que en verdad han vivido con el solo empeño de hacer felices a la gente de su entorno, comenzando por su propia familia. Bonito ejemplo para interpretar lo maravilloso que es ser feliz, haciendo felices a los demás. ¡Que Dios bendiga a todas las ROSIS del mundo!.
Prudente Arjona Lobato































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