Confesiones (por Manuel Carmona Curtido)
Desde que mi último libro viera la luz, no he parado de recibir felicitaciones y buenas sensaciones, a día de hoy, solo me han llegado buenas críticas y no tengo más que agradecer a todas aquellas personas que han tenido a bien adentrarse en la vida que se relata en él su buena acogida y hacerme partícipe de sus sensaciones. Pero llegado a este punto debo ser honesto y llevar a cabo las siguientes confesiones. La novela no ha sido escrita solo por mí y es justo, desde aquí, felicitar a todos los coautores de la misma.
Si bien es cierto que el trabajo de transcribir todo lo que en ella se relata ha sido mio, esta hubiera sido imposible, sin las historias que tantos menores me contaron demostrando tanta confianza en mí como para relatarme sus difíciles experiencias, ya fuera en su país de origen o en España, agradecer a Mohamed, Youssef, Ayoub, Hamza, Said, Hamid, Mousa, Salah, etc., sin ellos hubiera sido imposible dar la veracidad que esta historia requiere, porque tal y como me dijo Yassine “todas son historias diferentes, pero todas son la misma historia”.
Tampoco hubiera sido posible sin la ayuda de tantos y tantos compañeros y compañeras con los que he compartido turnos, horas y horas en las que las hemos pasado bien, mal y regular, donde hemos compartido experiencias, hemos vivido situaciones, cuando menos curiosas, hemos cabalgado tensiones, hemos reído con situaciones que han rallado el ridículo, y de los que he aprendido todo aquello que no se puede aprender en una carrera universitaria o un curso de formación.
También han participado en esta novela todas aquellas personas que consideran que estos menores son “peligrosos delincuentes” a los que se debería expulsar del país, ya que con la criminalización del acrónimo M.E.N.A. fueron un acicate para retomar la escritura como bandera de rebeldía ante lo que considero una injusticia. Desde los que lanzan los mensajes xenófobos, hasta los que ejecutan las barbaridades como acosar un centro de protección de menores, pasando por los que difunden sus ideas, han sido participes para que esta novela viera la luz.
Y como no, mi familia, mi mujer y mis hijos, ellos son los que hacen todo aquello que yo no hago porque estoy escribiendo, ellos son los que me sostienen cuando lo necesito y a los que siempre puedo recurrir para compartir mis dudas, mis alegrías y mis penas, ellos son mis puntos cardinales, a los que siempre recurro cuando me siento perdido, porque ellos saben cómo volver a encontrarme a mí mismo.
Porque el individuo, no existe como tal, porque todos estamos compuestos con trocitos de lo que los demás dejan en nosotros, porque sin ellos no seríamos nosotros y porque sin vosotros, por supuesto, yo no sería yo.
“Solo la educación es capaz de salvar a nuestras sociedades de un posible colapso, ya sea violento o gradual” Jean Piaget
Manuel Carmona Curtido































RebeldeRota | Viernes, 10 de Febrero de 2023 a las 16:52:42 horas
Debo ser un demonio dentro de la parafernalia que el Sr Carmona cita por ser contrario a que los MENAS estén aquí, sigo pensando que deben estar con su familia, en su cultura porque sino se adaptan y adoptan malas costumbres no deben estar aquí.
El buenismo falso de esta izquierda sobre los Menas se contradice cuando el problema le llama a su puerta entonces les sale esa xenofobia que el Sr Carmona adjudica a otros y que en ellos también está cuando les toca el problema, y sino solo hace falta ver como en tradicionales feudos de la izquierda donde hay una amplia inmigración como está ganando el voto de la extrema derecha , pues la gente no es tonta y se da cuenta , de verdad quien defiende sus intereses y no es precisamente una izquierda vendida a una inmigración descontrolada .
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