Dr. Jekyll y Mr. Hyde
Allá por la primavera del 2000 andábamos las huestes del PSOE, como aquellas de Don Rodrigo, que "desmayaban y huían" tras el segundo varapalo electoral que el señor del Bigote nos proporcionaba, éste todavía más sangrante que el anterior, con mayoría absoluta y por más de 40 (Diputados). Hete aquí que entre las penas y las miserias, afligid@s como estábamos, parióse un nuevo congreso en el que cualquiera con un poquito de ganas pudiera presentar una alternativa entre tanto estropicio.
De allí nació nuestro héroe, que como el fuego que enciende al Ave Fénix, resurgió con todo su vigor al maltrecho ejército. No sería justo decir que, después del sorpresón, al menos para los más incautos entre los que me encontraba, no surgiera una nueva lucecita que como a clavo ardiendo tod@s l@s soci@s del socialismo nos agarramos con esperanza.
Como no traía equipaje (bagaje político creo que ha de decirse) le resultó fácil el principio del camino; si bien algun@s no asumieran bien el resultado y de una manera u otra se empeñaran en poner "calzos" ("zancadillas" en roteño) a nuestro Flautista de Hamelin (pienso que no era ese su lugar de origen, pero...). No debió conseguir que desaparecieran las ratas, pero sí que arrastró con facilidad a l@s inocentes militantes del histórico partido.
Lo cierto es que el principio del cuento resultaba bastante agradable. El camino no es que fuera de rosas, pero la prepotencia y la ostinación de las huestes del Sr. del Bigote, facilitó muy mucho la travesía del desierto. Así cuatro años después, con la colaboración inestimable de los rivales en las urnas y a punto de echar el voto, el suceso más triste que en la historia reciente de este país recuerdo, le puso en lo más alto; donde lo queríamos ver sus correligionari@s. No hará falta explicar que no fue el salvaje atentado terrorista el que inclinó la balanza, más bien lo hizo la manipulación que de él quiso hacer el gobierno, pero se destapó la olla y... ahí estamos.
Hasta ahora, al menos por mi parte nada que reprochar al correctísimo Zapatero (es la época de Dr. Jekyll). Incluso a partir de aquí, salvo alguna que otra duda y la carencia de un poco más de valor, no podía esperar nada más que me pudiera ofrecer este sistema político al que pertenece este país, y del cual se sirve; cuando hacía más de 20 años que me había tenido que plantear que "esto eran lentejas..." y entonces con las "lentejas " me conformé. Creo que no era el único. Habrá que recordar, y no me duelen prendas que, aunque haya much@s que estén en desacuerdo soy de l@s que piensan que la primera legislatura de Zapatero, ha sido el mayor impulso que el estado del bienestar, sobre todo en lo social, ha recibido en este país.
Pero nuestro Flautista (ya le llega la época de Mr. Hyde) se nos dio la vuelta como un calcetín que se le notan poco las costuras, y víctima de... no sé, ¿Quizá su mesianismo, su cobardía, su inseguridad, su incapacidad...? Me da igual. Aquí lo tienen defendiendo más que nadie los mandatos de los Amos, de los del Dinero (a estos no les pongo ni las @), convirtiendo esa esperanza que much@s depositamos en él, en la mayor traición que pueda sufrir alguien que se llame progresista; pero no solo es@s, es el presidente de tod@s l@s españoles y a la mayoría, a la gran mayoría nos ha ninguneado. Ahora tiene otros socios, los mismos que se van a partir de risa cuando le vean salir de la Moncloa.
¡Ah, eso sí! No volvemos al principio. Yo por lo menos, no. Le voy a dar las gracias antes de que se vaya. Gracias a usted Sr. Flautista, pues su "implacable" (no sé si se dice eso o "impecable") gestión ha generado algo que me ha retrotraído a aquellos años oscuros de los que nunca debí abjurar, ha provocado el 15M y esta sociedad nunca sabrá cuánto agardecérselo.
Y le despido con una bella cita que no hace tanto que aprendí: "tanta paz lleve, como descanso deja" (aunque no sé si se lo digo en sentido figurado)
Manuel García Mata

































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