¿Empezamos?
¿Empezamos? Continuamos, más bien. Cambiar el último dígito de nuestro calendario sólo sirve para medir el tiempo. Cronometrarlo, si lo prefieren. Eliminar el dos no supone un punto y final. Colocar el tres puede significar el inicio de un nuevo relato a nivel personal. Pero no para todos nuestros vecinos del planeta. Basta echar un vistazo por “el edificio” para darnos cuenta de ello.
El pasado año, con el restablecimiento del régimen talibán, las mujeres afganas han regresado a la oscuridad de la Edad Media. Desde la comunidad internacional se puede condenar estableciendo un bloqueo económico al régimen talibán. Pero aislar al país sólo servirá para que el pueblo afgano padezca las consecuencias económicas que conlleva tal bloqueo mientras su clase dirigente no sufriría sus efectos. Bastante tiene el pueblo afgano ya con lo poco que poseen para que encima se tomen medidas de ese tipo. Además, el régimen fundamentalista de los talibanes siempre contaría con el apoyo de otros países.
A menos de dos mil kilómetros de Afganistán, Qatar ha sido la sede del Mundial de Fútbol. Ya ven, ni siquiera la discriminación que sufren las mujeres qataríes y la persecución hacia el colectivo LGTBI ha supuesto ningún obstáculo para que la FIFA se decidiera para dar el visto bueno a la organización del Mundial en aquel país. Lo lamentable es que el escaparate que ha supuesto tal evento no ha servido para que las mujeres gocen de libertades a partir de ahora. Tampoco para que la homosexualidad empiece a ser respetada.
Viremos otros casi dos mil kilómetros al noroeste en línea recta. El Pueblo Palestino seguirá sufriendo las penurias producidas por Israel. El mundo seguirá mirando para otro lado. De vez en cuando alguien se llevará las manos a la cabeza escandalizado por la muerte de niños palestinos provocada por algún bombardeo israelí. Para más inri, el nuevo gobierno judío está integrado por corrientes ortodoxas.
En un rincón del desierto del Sáhara, en el suroeste de Argelia, se encuentra los campos de refugiados saharauis. Conviene no olvidar cómo y por qué llegaron allí hace ya cerca de cuarenta años. Para el Pueblo saharaui, la situación no es que haya o vaya a mejorar, todo lo contrario. Los intereses económicos-estratégicos han provocado que cada vez se sientan más aislados. Las pretensiones de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, otrora provincia y colonia española, está calando en los países occidentales. Ya digo, los intereses provocan que la balanza se incline del lado del régimen marroquí. Y encima, los refugiados que dependen casi totalmente de la ayuda internacional externa para subsistir, han visto que esta ha mermado en el último año por mor de la crisis económica que los ciudadanos de los países occidentales estamos sufriendo.
Los habitantes del Sahel, esos países situados entre el desierto del Sáhara y la denominada sabana sudanesa, están padeciendo una grave desnutrición. Lo mismo ocurre en el Cuerno de África (Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía), dónde el hambre lleva causando estragos desde siempre. Su localización estratégica siempre ha provocado el interés de las potencias europeas y el de Estados Unidos, lo que ha llevado a continuas guerras que provocan una situación de hambruna casi estructural.
La ciudadanía centro americana sigue en situación de alarma económica y sanitaria. Su única esperanza es entrar en el país rico del norte ( EEUU) para salir de la penuria en la que malviven. Pero las puertas se les cierran. Igual que ocurre en la frontera sur de Europa. En 2023 seguirán intentando entrar.
En Europa, la guerra de Ucrania no tiene visos de acabar pronto. La población ucraniana sigue sufriendo las consecuencias del conflicto. La escasez de suministros para combatir el frío la sufrirán, sobre todo, los niños.
Ya se sabe que no es lo mismo vivir, en “este edificio común”, en el ático o en otra planta, que en el sótano. ¿Comenzamos?












el farero | Domingo, 08 de Enero de 2023 a las 19:14:39 horas
Estoy de acuerdo con el que firma como Manuel. La izquierda tiene que ser valiente y tomar medidas para acabar con tanta injusticia. Hay que dar de comer, hay que dar trabajo y hay que dar cobijo. Propongo para ello las siguientes medidas:
-Eliminar el concordato con la Iglesia Católica. Nada de dinero.
-Cambiar la monarquía por una república. No se puede mantener a tantos borbones a costa del erario público.
-Bajar el sueldo a la clase política.
-Reducir el número de policías y militares. Destinar a los que sobren a tareas productivas dentro de la administración del Estado.
-Eliminar las prebendas sindicales y políticas.
-Mayor inversión en investigación y menor gasto en Defensa.
-Nada de escuela concertada pagada con dinero público. Educación pública y de calidad. El que quiera un colegio privado que se lo pague.
-Sanidad Pública y de calidad. Nada de conciertos con hospitales que hacen de la Salud un negocio.
Con este paquete de medidas, seguro que se podrá erradicar la pobreza. Hay más, pero lo dejo para otra ocasión.
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