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Redacción 1
Miércoles, 09 de Noviembre de 2022

La crispación política (por Manuel García Mata)

Los derroteros por donde camina la política española nos están arrastrando a una situación de tensión que día a día se hace más irrespirable. Basta con asomarse a un informativo, a una tertulia televisiva o a las páginas de un diario para comprobar que la política supone una visita al fango, al más sucio, al más repulsivo. Toda la actividad política se resume en una interminable cadena de descalificaciones, de insultos, de provocaciones y demás lindezas con las que se "honra" a la parte contraria. Incluso hay, con la desfachatez acostumbrada, quien culpa a la oposición de sus problemas que desbordan su ineficaz gestión. Tampoco falta la mentira, la exageración, la manipulación, llegando a emitir acusaciones de una gravedad inadmisible, probablemente susceptibles de calificarse como delito. Todo ello para convencer a la ciudadanía de la inmensa maldad del oponente; cualquier cosa menos afrontar la gobernación con coherencia y plena dedicación, que es lo que exige un cargo público.

 

Ante tan terribles circunstancias sería bueno que quien tuviera suficiente autoridad, moral o real, tomara cartas en el asunto; pero ¿quién?. La judicatura está altamente contaminada ideológicamente y más vale que se mantenga quietecita, pues seguro que es capaz de empeorarla. Ya solo nos quedaría la ciudadanía, pero esta en gran parte disfruta cuando quien sale mal parada no es de su onda. En el fondo molesta que lo que alude a nuestra postura y agrada lo que se refiere a la otra. Valoramos a quien machaca al contrario que a quien realiza una buena gestión. Más valdría que nos lo fuéramos pensando.

 

En estas, cuando realmente apreciamos que así no vamos a ningún lado, nos cargamos de nostalgia y evocamos, con un desconocimiento que asombra, la buena política que se ejercía en tiempos no tan lejanos. Recordaremos para memorias frágiles que en esta "edad dorada" que tanto añoramos siempre hubo políticos desabridos y maleducados en casi todos los partidos: Fernando Abril Martorell, José María Ruiz-Gallardón, Alfonso Guerra, Rafael Hernando, Álvarez Cascos, Rodríguez Ibarra, Juan Carlos Girauta, por solo citar algunos ejemplos entre muchos más, lo demuestran de manera contundente.

 

¿Acaso no vendría bien que las personas anónimas, de la calle, empezásemos a reivindicar una política civilizada, donde se señalaran los logros, donde se criticaran los errores o la mala gestión, pero sin convertirla en eterno ring de lucha de todos los estilos?

 

Hemos comprobado que la clase política no está dispuesta a la renuncia al fango, porque le es rentable. Si la gente nos apartáramos de quienes usan la crispación, seguro que la política cambiaría y mejoraría nuestra convivencia. El problema reside en que en este país somos de los partidos políticos como de los equipos de fútbol. Lo importante es ganar como sea; pues así nos va.


Manuel García Mata

 

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  • RebeldeRota

    RebeldeRota | Miércoles, 09 de Noviembre de 2022 a las 16:37:43 horas

    Para ejemplo de buen político , buen diputado , buen orador y educado pese a las diferencias con todos fue Blas Piñar .

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